Plaza México, 4ª Corrida de la Temporada Grande: En tierra de ciegos, el medio toro es el Rey.

Ginés Marín puso el arte y el oficio por delante en la cuarta tarde la temporada. Foto Plaza México.

Por Luis CuestaDe SOL y SOMBRA.

Toda la tarde estuvo saliendo el medio toro en la cuarta corrida de la Temporada Grande de la Plaza México, con lo de medio toro aclaró que es un toro similar al mítico toro de lidia pero a la mitad; es decir con la mitad de fiereza, temperamento, casta y todo cuanto define lo que conocemos como toro de lidia.

El medio toro de la ganadería ‘De la Mora‘ aparecía en el ruedo de La México con toda la naturalidad del mundo y nadie decía nada en el tendido. Pero ya vendrán los críticos de siempre a adornarle sus gracias aduciendo que el medio toro de ayer tenia la edad, el peso, la cara y por debajo un par. Pero la realidad es que fuera del primero y del sexto, el resto tenían un trapío tan ‘agradable’ que se hacían querer.

Torear este tipo de reses ya es una labor rutinaria para una tercia muy acostumbrada a lidiar este tipo de ganado ‘medio’ de norte a sur. Y aún así hubo quien se quizo poner flamenco con estos toros, cómo en el caso de Juan Pablo Sánchez que dio la impresión con su primero de que tenía la situación controlada, pero la realidad es que se limitó a construir una faena aseadita mientras componía la figura en algunos de los muletazos que trazaba con pulcritud. Al final se llevó una oreja de un toro muy noble y con transmisión del hierro guanajuatense.

A su segundo lo muleteo con alivio del pico, la suerte descargada y casi siempre al hilo del pitón. Lo mato de una estocada trasera y tendida que fue suficiente para que doblara el astado, pero el puntilllero que ayer no andaba fino, lo levantó por lo que tuvo que descabellarlo después de escuchar un aviso. Una vez finalizada su labor un sector del público pidió la oreja con fuerza al palco de la autoridad, pero el juez de plaza -en mi personal apreciación- se la negó correctamente.

Diego Silveti tuvo un lote a contra estilo y las cosas no le rodaron bien. Con el toro más exigente del encierro, que fue su primero, consiguió en algunos pasajes un par de naturales según mandan los cánones, y si no hubo continuidad se debió a que el astado empeoraba progresivamente sus embestidas. Con su segundo hizo lo que pudo, es decir instrumentar alternativamente series de naturales y derechazos al aire mortecino del medio toro, pero sin poder alegrar al paisanaje de la México que seguía su labor en silencio. Al final se llevó un tremendo susto sin consecuencias cuando ejecutaba una serie de bernaldinas.

Punto y aparte.

El toreo de Ginés Marín, ayer, estaba hecho a la medida del público capitalino, que lo agradeció mucho, y en algunos pasajes le aclamaba de pie con voces de verdadero convencimiento y fervor el buen gusto con el que toreo.

Y es que lo de Marín con el sexto fue un bálsamo de agua fresca ante tanta medianía desde que se abrió de muleta y se llevó al toro a los medios, después de un inicio en donde se tiró de rodillas y comenzó a torear con mucho temple y suavidad. Ya en los medios hubo ligazón en sus redondos y naturales, todos concebidos desde la torería y ejecutados desde el pundonor, que siempre son virtudes maravillosas en un torero. Habría redondeado el triunfo si llega a matar bien, pero mató mal y aunque tuvo petición de oreja, nuevamente el juez de plaza -en mi personal apreciación- se la negó correctamente.

No tengo la menor duda de que cuando aparece un torero con el oficio bien aprendido, inspirado y con buenas maneras, este rompe con cualquier tipo de aburrimiento, cómo sucedió en la faena del primero de su lote, ante un toro que no valía nada y al que Marín lució en una faena irregular, pero con algunos destellos de buen toreo.

Al final el público y la crítica se dividieron por la oreja negada a Juan Pablo Sánchez en el cuarto y a Gines Marín en el sexto por juez de plaza Enrique Braun, que ayer presidió la cuarta corrida de la Temporada Grande.

Unos le llamaron ignorante otros inepto. Palabras que conviene suavizar, pues no fue para tanto: lo que pasa es que a este público moderno cualquier faena le parece de orejas y a la primera de cambio saca el pañuelo blanco sin pensárselo dos veces, todo esto sin analizar la colocación de una estocada, las condiciones del toro y el desempeño real del torero durante toda la lidia.

Protestaron por ejemplo que le negara la oreja del cuarto a Sánchez, pero nadie dijo nada cuando obsequió una oreja apenas solicitada en su primer turno. Ese fue el error del Juez Braun, practicar la elegancia social con el primero de la tarde, mientras que con el resto aplicó estrictamente la norma.

El público moderno de La Mexico puede soportar todo tipo de situaciones con una resignación inusual, algo que merece un reconocimiento especial, pero lo que no soporta es que un Juez de Plaza le niegue la oportunidad de festejar cualquier tipo de triunfo que se le presente.

Por esta razón gran parte de la afición abandonó ayer el coso capitalino seriamente ‘traumatizada’; pero del trapío del encierro y del juego que dieron en general los toros casi nadie dijo nada. Así las cosas.

Es lo que digo yo.

Twitter @LuisCuesta_

DE LA MORA / SÁNCHEZ, SILVETI Y MARÍN

Plaza México. Cuarta corrida de la Temporada Grande. Toros de De La Mora, desiguales de presentación y de juego variado, destacando los corridos en 1° y 6° lugar.

Juan Pablo Sánchez: Oreja y vuelta tras petición con aviso. 

Diego Silveti: Silencio y leve división de opiniones tras aviso. 

Ginés Marín: Ovación y vuelta tras aviso.

Entrada: Un cuarto de plaza.

El cartel para el próximo domingo primero de diciembre: Enrique Ponce, Fabián Barba, Joselito Adame y Pablo Aguado que confirmará alternativa con toros de Reyes Huerta.

5 Comentarios »

  1. Claro que no eres monedita de oro Cuesta eres un contreritas de 1a. o sea que el publico que fue a ver esta corrida y tambien los criticos como Carazo y Cue estan equivocados tu eres el unico sabiondo bonita cosa mi momedita

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  2. Sr cuesta es una pena que no le agrade nada.
    y que buen conocedor para saber que les faltaban 6 meses de edad, que gran conocedor es usted.
    por que mejor no dice la verdad que silveti no pudo con el primero y que se la pasa en imitar a su papá y a su tío.
    eso es lo que debería de señalar.
    y dejar de derramar amargura.
    y Enrique Brown que renuncie es un pobre burro.

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