Los Caminos del Temple – A hombros Diego San Román en León.

Esto es el toreo de Diego San Román. I. Profundidad y mando en el derechazo.
II. La cintura se rompe en el muletazo espejo del anterior. Sale a hombros merecidamente.

Nuevo triunfo de Diego San Román que rebasa legítimamente a un esforzado y muy templado, pese a tremendas volteretas, Héctor Gutiérrez y a un Miguel Aguilar presa del ansia y del exceso de confianza. Interesante, por momentos difícil pero con mucho que torear, encierro de San Martín. Inicia la Feria de los Valientes con triunfo queretano.

Por: Luis Eduardo Maya Lora De SOL Y SOMBRA. León, Guanajuato. Fotos: @MyRyCar.

Si quitamos el muladar que es, en instalación, la Plaza la Luz y sus abandonados alrededores y patios, venir a esta ciudad a los toros, esta ocasión a novillada, es una maravilla.

La ciudad de Gaona, la de Velázquez tiene mucho de taurina, aunque sea tan maltratada por autoridades y empresa.

Pendientes menos de las formas y de la tradición.

Aunque no habrá, sabrá Dios la razón, festejo el 20 este régimen empresarial tiene el tino de poner en León una novillada de apertura. No es tanto el público para una noche sabatina ideal sin frío ni calor, sin viento molesto y con un encierro de San Martín menos rematado que el de Guadalajara pero con mucho más que toreársele para el despliegue.

En Guadalajara pidió preponderancia en el mando y el sometimiento, en defenderse y poderle. Acá ha pedido eso pero además el despliegue.

Ese que no encuentra Héctor Gutiérrez en el primero mas que de forma intermitente pese a ciertos buenos pasajes. Le pega un achuchón terrible el toro al entrar a matar y lo deja con un enorme vendolete. A la Lorenzo Garza en su encuentro con Alberto Balderas en El Toreo cuando la pugna por el título de “El Torero de México”

Sin embargo, golpeado, sale a recibir innecesariamente de rodillas al cuarto un astado alto, cardeno como toda la novillada y que le vuelve a pegar en ese intento de recibo.

Un torero de mejor corte y de muchas y valiosas maneras no puede salir a dar ese espectáculo.

Lo grande viene cuando el de San Martín encuentra en los medios, lejos de la querencia a tablas su mejor embestida y, por pitón derecho, Héctor le aborda absolutamente el pase de derecha, vertical y sentido, abandonado, los hombros hacia atrás y con todo el cauce de la suerte en redondez y al vuelo de una muleta que manda y acaricia con una planta que gira y que desborda la suerte.

Lujo de temple.

Así serían dos completeísimas.

Pena el pinchazo. Vuelta más que merecida.

El que no se encuentra es Aguilar. Dado a arrollar y a no proseguir el camino del temple. El primero le pega por confiado. Débil el toro, flojo el mando se lo echa encima con la muleta. Corta una oreja por la estocada pero en realidad en seco debió irse. Luego la ovación pese a no templar y fallar con la espada ante un exigente quinto, un toro de muy poco fondo en la muleta.

Dice un buen aficionado de barrera, en León regalamos todo.

Al menos no las entradas.

Misma que se paga con la presencia de Diego San Román, máxima esperanza novilleril. Qué hará este régimen empresarial con él… lleva cinco orejas y un rabo a los novillos de San Martín en dos plazas de importancia.

Es una ante el primero por faena de alto vuelo, que inicia con la verónica que avanza tras recoger a un toro que sale con la cara arriba. Al que le quita sensacionalmente por chicuelinas, un giro templado que no arrancado.

Y una cintura torerísima que hace que el pase natural sea mejor que todo el troncal de la suerte se pulse ahí y se pula en la muñeca. Así se impone al novillo que se quiere quedar que ya le anda por cortar la suerte.

San Román cuenta con el mando suficiente para que corto no se le quede y con el temple que hace soñar a la gente que se emociona y que, siente mucho, buena estocada le pone la primera oreja.

Luego la de malas.

Un novillo feo como el sexto le hace terrible extraño de recibo. Lo pesca atravesado y le dibuja un recuerdo en el muslo izquierdo apenas lo suficiente para no herir pero con lo exacto para dejar el terno roto, mas no el orgullo.

Vino la voltereta, el desarme. Pero también el poder de nuevos derechazos mandones. Y, lejos de la querencia, absolutamente en el terreno opuesto, San Román dejando de lado el achucón arranca los más valiosos naturales.

Los que valen no la excesiva segunda oreja sino la auténtica salida en hombros.

Esa que hace olvidar cualquier sinsabor incluso la incomodidad del camino a La Luz.

Ese alumbramiento lo trae Diego San Román que ojalá ilumine el olvidado sendero novilleril.

Twitter: @CaballoNegroII.

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s