Opinión: Menos Lobos.

Por Carlos Ruiz Villasuso.

Mandar en el toreo es a toda madre, con la que queda explicado el mando, aunque no sea de la manera más educada. Pero a toda madre no es ejercer el poder o el mando para dejar fuera de Pascua a Aguado. Mandar no significa aprovechar las rendijas del sistema para entrar en Sevilla en ese cartel habiendo criticado al sistema y tras un año en blanco. Sucede que, en estos tiempos el toreo comienza a hacerse desconocido.

Unos creen que mandar es hacer justo lo contrario de lo que hacía Joselito el Gallo. Este año que se celebra por todo lo alto el centenario de su muerte, a ver si se aplican los diestros la esencia del verbo mandar. Mandar para el más grande de la Historia del Toreo, Gallito, fue ver a Belmonte y torear con él tarde tras tarde, poniendo en el ruedo dos estilos distintos y animando a la disputa caliente y viva entre los partidarios de ambos. Mandar es otra cosa a lo que pretenden creer los que ahora mandan.

Que si siquiera mandan. Hace tiempo que no mandan los toreros, les hacen creer que mandan, pero no. Si el que manda es el que más cobra y el que más seguro está, pregunto ¿Quién Manda en Madrid? Pues mire usted, si la Comunidad de Madrid, propietaria de la plaza, se embolsa un millón y medio de euros de arrendamiento y unos dos y medio de millones de euros en especies, quien manda en el toreo en Madrid, es esa institución, que se embolsa una millonada mientras un torero en San Isidro, cobra los mínimos. Y, además, tenemos que aguantar a esos políticos la chingadera de que ellos “apoyan” a la Fiesta.

¿Sevilla? Pues miren usted, Roca Rey, o Pablo Aguado, o Morante, ustedes no mandan en Sevilla. De cien euros que se ingresa por la venta de una entrada en La Maestranza, su propietaria, que no se juega ni un pelo en parte alguna, se queda con alrededor del 30% antes de impuestos. Es decir, con unos 41 euros de cada cien. Hala, a hora me digan ustedes quien manda en cada una de las plazas de toros de España con esas condiciones de arrendamiento en los que gana más el casero el que alquila. La jaula vale más que el pájaro.

¿Mandar? Menos lobos.

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