Victoriano del Río: “La tauromaquia sólo se salva desde dentro con las figuras”


Por Javier Romero.

La mecha de la temporada taurina en España ya está encendida y uno de los principales protagonistas de este pirotécnico inicio es el ganadero madrileño Victoriano del Río Cortés que sólo en este mes lidiará en las tres ferias principales a las puertas de Sevilla y Madrid, donde hará doblete en ambos abonos.

Victoriano del Río recibe a Libertad Digital junto a su hijo Pablo en su finca El Palomar, un paraje de casi mil hectáreas donde pastan unas 2.000 cabezas de ganado divididas en dos hierros: Victoriano del Río y Toros de Cortés. El Palomar se encuentra en un entorno privilegiado en las faldas de la Sierra de Guadarrama y entre las localidades de Soto del Real y Guadalix de la Sierra. Los 80 toros que serán lidiados por las principales figuras del toreo a lo largo del año aguardan su destino en los diferentes cercados que componen esta dehesa de un valor natural incalculable. Es el paraíso del toro bravo.

PREGUNTA: La temporada pasada tuvo varios hitos: el indulto del toro Jilguero por Antonio Ferrera en Badajoz, el gran triunfo de Paco Ureña en San Isidro y la faena de José María Manzanares al toro Ruiseñor en Bilbao. ¿Con cuál se queda?

RESPUESTA: Me quedo con las tres. Fundamentalmente para mí el hito más importante fue el esfuerzo tan enorme que hizo Manzanares para dominar esa bravura tan remontada. Eso no se veía todos los días. No tenía ni uno y supo irse a la derecha, dominarlo y hasta le sacó dos o tres pases buenos por la izquierda. Ese tipo de toro quita el aire a cualquiera. Le saca el aire y le saca todo. A mí me maravilló ver que pudo con él, lo sometió y lo mató maravillosamente. Creo que injustamente le faltó una oreja. Me satisfizo mucho que le dieran la vuelta al ruedo. Hacía años que no le daban la vuelta a ninguno y es el cuarto toro que le daban la vuelta al ruedo desde que está este presidente [por Matías González, presidente desde hace 25 años]. Ese tipo de toro levanta el ánimo a cualquiera. Esa bravura tan remontada, inagotable. Esas embestidas con esa fiereza y esas ganas de coger aquello hasta donde podía. Es maravilloso.

El indultado fue un toro de los que uno sueña. A galope continuamente desde que salió hasta que se volvió otra vez a los chiqueros. Fue un toro maravilloso. Ferrera estuvo muy valiente, muy bien. El año pasado estuvo sensacional. Hablando de Ferrera quiero significar que los dos toros que toreó míos en Madrid en su encerrona fueron dos toros muy importantes para mí, de alta nota. Él estuvo magníficamente bien. Es ese tipo de corridas que siempre parece que las hacemos al revés, que los toros que van no son los más idóneos. En este caso acertamos y él estuvo sensacional.

Ureña estuvo francamente bien y su año fue magnífico, muy completo. Ha sido el año de su reconocimiento total.

P: ¿Cómo se presenta 2020? Comienzo en Olivenza y, luego, participación en las principales ferias.

R: Este mes tengo tres corridas, Olivenza,Valencia y Castellón. Prefiero lidiar más tarde. El toro embiste de otra manera. A partir de julio los toros embisten de otra manera. Cuando muere la hierba el toro bravo está más fuerte, más completo y ha perdido ya el nervio o el celo de la primavera y ya está más tranquilo y de otra manera. A nosotros nos examinan todos los días aunque sea en un pueblo.

P: Aunque todas las figuras actuales tienen grandes tardes con sus toros, ¿qué torero de hoy es el que mejor entiende su ganadería? Roca Rey está anunciado con sus toros en varias ferias.

R: He tenido mucha suerte con que toree mis corridas Roca Rey porque han sido por triunfos. En Valencia salió por la puerta grande y, prácticamente, en todas ha cortado orejas. La forma en la que torea ese muchacho… pues imagínate lo que supone. Él ha tenido suerte conmigo, pero yo con él, más. Esos toreros ayudan muchísimo porque están en un sitio y en un momento que son verdaderamente fabulosos. Tira la moneda todos los días. Él, que se los pasa muy cerca, lo que quiere es que obedezcan los toques. Y mis toros, como en general son bravos, obedecen al toque enseguida y eso a él le da la tranquilidad de que se los puede sacar en el momento final con un toque.

P: Se ha publicado que va a Madrid dos tardes y que los carteles podrían ser: Enrique Ponce, Alejandro Talavante y Paco Ureña en la corrida de la Cultura, y José María Manzanares, Roca Rey y otro.

R: Eso es. El del segundo podría ser cualquiera. No sé quién.

P: ¿Qué opina de los toreros de la segunda fila?

R: Hay un buen nivel de toreros ahora en la segunda fila. Tienen muchas posibilidades. A Ginés Marín yo le espero mucho. Álvaro Lorenzo es un torero con mucho porvenir. También está el novillero Diego San Román. Paco Ureña ya es figura, pero Emilio de Justo es una potencia al que hay que esperarle. Hay una fila de cinco o seis toreros que pueden dar el salto para arriba con facilidad.

P: ¿Cuantos toros tiene para este año?

R: Nosotros, desde hace quince años, tenemos los mismos toros, entre 75 y 85. Hay algún año como el año pasado que lidiamos 90 pero este tenemos 80 toros. El año pasado fueron 57 para plazas de primera. Además, tenemos tres novilladas porque el año pasado nos fue muy bien y este año nos repiten.

P: Ha sido una temporada muy buena en el comportamiento de los toros y muchos de ellos se han ido con las orejas puestas. Un alto porcentaje han sido del encaste domecq. ¿Qué tiene este encaste que lo hace especial? ¿Y qué tiene el toro de Victoriano del Río que no tenga otro?

R: Han salido muchos toros buenos y en sitios importantes. El encaste domecq tiene la virtud de que puedes llevarle donde quieras. Le puedes llevar a la mansedumbre más absoluta o a la bravura remontada insoportable. Yo parto de la pureza del encaste domecq pero he hecho un tipo de toro que se diferencia bastante de Garcigrande, de Jandilla o de cualquier ganadería de las que hoy están ahí. Eso es porque yo entiendo que el toro que creamos es el toro que nos gusta y el que soñamos. Lo ponemos en práctica al matar una vaca o dejar otra porque ya has modificado el estilo de conducta de los animales. Y eso es lo que ocurre. Cada ganadero este tipo de ganadería la puede llevar donde quiera. En cambio otros encastes son mucho más difíciles porque están más unificados y porque hay que saber lo que tienes entre manos.

P: ¿Hay cierta animadversión de parte de la afición hacia este encaste?

R: No sabría decirlo. Seguramente sea porque dan muchos triunfos y las grandes figuras del toreo se apuntan a estas corridas porque son las que los dan.

P: ¿Cómo se fabrica el toro para las figuras? ¿Cómo se consigue la bravura que la figura pide?

R: Haciéndolos muy bravos. Las figuras pueden con los bravos y lo que necesitan es que vengan y que se muevan. No hay que hacerlos más que bravos, de lo demás se encargan ellos. Ellos tienen capacidad de hacerlos mejores de lo que son.

Mi opinión es que la bravura está por encima de todo. Luego hay matices como es la obediencia, como es la humillación… pero cuando hay bravura todo eso, casi siempre, va por añadidura. Esos mismos que lo denostan disfrutan con ello. Yo he visto a esos que protestan tanto luego aplaudir a rabiar cuando ven esas faenas de Manzanares, de Juli, de Perera, de esos toreros que han sido capaces, como Talavante. Yo les he visto aplaudir a rabiar porque ven cosas que con otros toreros y otras ganaderías no lo consiguen.

P: Los ganaderos de bravo llevan buscando el toro perfecto desde el S. XVIII. ¿Con la técnica actual se puede conseguir la excelencia ganadera?

R: No es técnica. Es fijarse en el comportamiento de los animales en el nivel de prueba y, sobre todo, los sementales. En cada ganadería hay cinco o seis familias que son la base. Y de ahí el que sepa dar con la tecla de esas familias es el que está arriba mucho tiempo. Luego las ganaderías tienen ciclos que pueden bajar y pueden subir. Las familias bravas tienen que ser bravas, no que se muevan. Hay muchas diferencias entre el toro que se mueve y el que es bravo. Que, además, se mueve.

En los años 90 se hizo viral la frase de que se comían muchas pipas en las plazas y eso es porque la gente se aburría. Era monótono. La fiesta era muy lenta y muy monótona. Yo veía que aquéllo moría por ahí y que había que hacer un toro que se moviera y que diera espectáculo. Eso lo he buscado y en algunos casos hasta lo he encontrado. Lo primero, que hay que hacerlo con una ganadería que tenga suficiente masas de madres y después llevarlo muy ordenado y sabiendo lo que haces. Sabiendo que hay toros y familias que no se les pueden permitir engendrar más que lo que han engendrado ellas. Tú no puedes llevar una cría de una vaca que tiene dificultades y que no da lo que esperas y sacarle un semental, porque eso es un paso atrás. Es muy complicado. En esto decía don Pablo Lozano, el hombre que más sabe de toros, que dos y dos no son cuatro, pero se aproxima. Y es verdad.

Yo tengo un banco de semen muy importante de toros que se han lidiado en plaza que son muy buenos, y de sementales. Yo puedo irme atrás y adelante cuando quiera. Cuando me falta una cosa voy a buscarla a través del bote que tengo en casa.

P: ¿Sería recomendable en una plaza de primera utilizar una puya distinta para que el toro acometa más y se dañe menos?

R: Yo creo que sí. Todo lo que sea en ese sentido es bueno. Hay veces que toros que son muy bravos se dañan mucho. Es cuando un toro empuja mucho y muy fuerte y muy continuado cada vez que va al caballo. Para mí ese puyazo (enseña la foto del toro Devoto, indultado por Enrique Ponce en Nimes en 2018), esa forma de coger el toro al caballo… fíjate dónde ha tenido que bajar la cara para enganchar abajo el peto, que está a menos de un palmo del suelo, y mira dónde lo lleva enganchado por debajo. Ese esfuerzo tan tremendo de empujar y empujar que llevó de punta a punta al caballo en la plaza… El toro no llegó a recuperarse. Tuvimos mala suerte porque se le infectó la herida y no pudo salvarse.

Hay que mirar que la puya sea menos dañina, no más larga ni más corta. Que pueda tomar el toro dos varas sin ningún problema, pero que el castigo se pueda dosificar.

Pablo del Río, el hijo del ganadero, interviene en la conversación: el toro que sangra es el toro que empuja, el toro bravo. El toro que no se deja dar, da igual la puya que tengas que va a sangrar muy poco siempre.

P: A Roca Rey se le ha acusado mucho de dejárselos crudos y de picarle muy poco.

R: Él necesita que el toro se mueva y que esté vivo, no que esté masacrado. Yo prefiero que haya viveza. El toro bravo que le dejan frescura tiene para toda la tarde.

Pablo del Río: Nos debemos al público y al público lo que le gusta es ver algo que ellos no son capaces de hacer y con Roca Rey no son capaces de hacerlo.

P: ¿Es rentable ser ganadero de bravo o es un oficio romántico?

R: Es un oficio romántico. Esto es un vicio como el que tiene el vicio de jugar al golf. Es un vicio, una atracción y no sabría explicar de dónde viene. Un tío mío me decía hace muchos años que era muy creativo. Pues algo tengo que tener porque me gusta. Me gusta hacer experimentos y la genética en los animales. Poder trabajar en una cosa que me gusta tanto y que es de lo único que entiendo un poquito pues, la verdad, es que es maravilloso.

P: ¿Es el ganadero de bravo el gran ecologista contemporáneo?

R: Sí. Yo creo que el ganadero que se precie de ganadero es el más ecologista del mundo. Por la forma en la que cuidamos y creamos el toro y lo que hacemos por las fincas. Todas estas fincas, las dehesas, no existirían si no estuviera la ganadería. Aunque sea un tópico es que es verdad. A mi ganadería la he llevado a un monte perdido que no valía y que más pronto que tarde podía arder. Se ha quedado clareado, su suelo es maravilloso, verde, y se ha hecho una dehesa en quince años.

P: La sociedad actual se ha desconectado del mundo rural mientras habla de la “España Vaciada” ¿Qué le diría al animalista urbanita sobre el trato a los animales?

R: Tendríamos que decirles tantas cosas que seguramente no les gustaría oírlas y, entonces, es mejor no decirlas.

P: ¿Ve futuro en la fiesta? ¿Cómo se podrían atraer a las nuevas generaciones y frenar los ataques animalistas?

R: Esto sólo se puede arreglar si existieran dos o tres nuevos toreros de los que interesaban Como Ojeda, Luis Miguel, el Cordobés… Toda esa gente que eran, además de figurones del toreo, hombres de una inteligencia fina e ídolos y hombres claramente de un espectáculo.

Necesitamos gente como Manolete, que revolucionó el toreo rotundamente. Una renovación con un hombre que sea capaz de llenar las plazas.

P: ¿El de ahora viene de Perú?

R: Pues a lo mejor sí. Sea de donde sea, pero que exista.

P: ¿Qué opina de la competencia entre Roca Rey y Pablo Aguado?

R: Cada uno tiene su estilo y su forma. Roca Rey es el que llena las plazas pero Pablo Aguado, siendo un grandioso torero, no es esa figura arrolladora que se pelea la gente por él. Hace falta alguien que es capaz de dividir a la gente y que unos le defienden a capa y espada y otros lo denuestan, a capa y espada también.

Pablo del Río: Nadie hablará mal de Pablo Aguado pero de Roca Rey sí hablan mal. Veo un interés por estirar ese duelo, pero este año no les va a hacer falta juntarles. Ya verás como el año que viene sí se van a juntar. Si matan el interés este año estropean el del año que viene.

P: ¿Son la ideología animalista y los políticos los grandes peligros de la tauromaquia? O “los antitaurinos están dentro” como dicen algunos.

R: Dentro ha habido mucha gente que no es beneficiosa para la fiesta, pero eso lo ha habido siempre. Yo creo que el peligro viene de fuera. La globalización y el aislamiento que ha tenido la fiesta ha hecho que haya gente que, sin conocerla, la ha juzgado, nos han denostado y están haciendo un daño espantoso. Además cuentan con una fuerza económica tremenda porque lo promueven la industria de las mascotas y quieren hacer una sociedad que va por otro camino y que no tiene nada que ver con esto.

La tauromaquia sólo se salva dentro de la tauromaquia, con las figuras. Esas figuras rotundas que despiertan el interés y hacen que el público llene las plazas. A lo que no va es a la morralla y a las cosas que no tienen interés. Cuando hay emoción, acuérdate el día de Dalia o el día de José Tomás cuando cortó cuatro orejas. Aquello fue espectacular.

Yo iba a ver a el Cordobés en una vespa desde aquí a Soria. ¿Tú sabes en una vespa cómo se va de aquí a Soria? Pues muy mal. Hoy sería imposible. Entonces tenía 25 años y fui a Soria, Segovia, Aranjuez, Guadalajara… a donde podía. Esa atracción no era por casualidad, era porque allí había interés de verdad.

La temporada está a punto de comenzar para este ganadero. Será en la plaza de toros de Olivenza con un mano a mano entre Emilio de Justo y Ginés Marín el próximo 8 de marzo. Después vendrán otras plazas y casi todas las ferias. Victoriano del Río y su hijo se despiden y se van con el veedor de una gran figura del toreo para reseñar los toros que lidiará este año.

Publicado en Libertad Digital