El cómic baja al ruedo: Batman y los Miuras, unidos por la cultura pop.

Por Jesús Morillo.

Los universos del cómic y los toros han colisionado desde los primeros balbuceos del «noveno arte» a finales del siglo XIX, en una simbiosis a la que no han sido ajenos el género de los superhéroes, el más popular de todos.

Superman, Lobezno o Batman no solo han bajado al ruedo a vérselas, literalmentem, con Miuras, sino que la lidia ha inspirado también a un antagonista de Daredevil, El Matador, un torero español llamado Manuel Eloganto que se convirtió en supervillano tras sufrir una cogida en la plaza por haberle dado la espalda el público.

Estos son solo unos ejemplos de una relación entre cómics y toros puesta de manifiesto por el doctor en Historia, escritor, traductor y director de la revista Boletín de Loterías y Toros, Fernando González Viñas, en el artículo «Superhéroes en el ruedo: la capa que vuela y torea», publicado en el número 44 de la Revista de Estudios Taurinos de la Real Maestranza de Caballería.

Además, González Viñas, que fue galardonado en 2018 con el premio Fernando Carrasco a la comunicación taurina, ha dedicado una exposición, «Del ruedo al cómic», a esta relación, que se pudo ver en Córdoba y Las Ventas, y prepara un libro sobre el tema.

«Nada más pop que Superman, nada más pop que un torero, o un toro» escribe en su artículo este especialista para explicar el origen del encuentro entre ambas artes: ser parte de la cultura popular. «En el imaginario de la cultura popular de todo el mundo está que el trapo rojo sirve para torear. Es un cliché formado sobre aspectos culturales que no necesitan ser validados por citas eruditas. Un torero es un macho, un valiente, un superhéroe, un seductor; y un toro, lo salvaje, el peligro».

Esa identificación entre superhéroe y torero frente a un toro que asume los atributos de los supervillanos (imprevisible y de fuerza descomunal), será la norma, aunque con matices, que rija las relaciones entre el cómic y los ruedos en los personajes creados por las dos grandes editoriales: DC y Marvel.

Wonder Woman, la primera

Este antagonismo se establece desde la primera vez que un superhéroe baja al ruedo en el número inaugural de la serie dedicada a Wonder Woman en 1942, en plana II Guerra Mundial. Porque esta superheroína viaja a México para neutralizar una invasión japonesa y allí salva de ser arrollada a una torera, de nombre Señorita Pepita, sorprendida por un toro que acababa de escapar de los chiqueros.

El episodio contiene ya las características que marcarán «las reglas de juego por las que discurre la relación entre los superhéroes y los toros», explica González Viñas. Un modelo en el que, además, la Fiesta se introduce como un componente esencial del exotismo del escenario español y mexicano donde viaja el superhéroe, que termina lidiando al toro mejor que los diestros autóctonos a los que salva, solucionando el estadounidense cualquier problema ante «la incapacidad de los nativos».

En estas claves se mueven también las incursiones en las plazas de Superman, Batman y el resto de superhéroes de DC. En Marvel se introducen matices este esquema, pero la mayor novedad es un supervillano como El Matador, donde se intercambian los papeles y se equipara a un héroe como Daredevil con el toro, en lugar de con el torero.

El Matador, un supervillano antagonista de Daredevil – ABC

Pero más interesantes, por el conocimiento de la tauromaquia que traslucen sus viñetas, son dos aventuras de Lobezno y Hulk. El primero, en una historieta fechada en 1991, acude en 1937 Guernica, poco antes de ser bombardeada, donde se encontrará con Hemingway, referencia absoluta para los estadounidenses sobre este arte, en el tendido, que al ver la nobleza del toro pide que sea indultado, lo que muestra que los guionistas conocían la lidia.

Hulk en España

El caso de Hulk es más especial, ya que es una historia que solo apareció en Gran Bretaña y que fue creada en 1966 al no llegar a tiempo las planchas originales de EEUU. González Viñas cree que los autores, no acreditados, son españoles que trabajaban para ese mercado, tanto por el realismo del toro o el traje de luces, como por la historia, en la que Hulk defendía en Sevilla la integridad de la fiesta frente a un famoso matador que colocaba drogas en las puntas de las banderillas para debilitar al toro. La mentira, añade el autor, «como el peor de los crímenes en una Fiesta que debe estar gobernada por la verdad».

La cultura pop que comparten cómics y toros están también en el origen de buena parte de los furores prohibicionistas que sufren, señala González Viñas. En ese sentido, recuerda la persecución que sufrieron estos tebeos en Estados Unidos en los años 40 y 50, tachados de incitadores de la violencia, la misma causa que se esgrimió en Cataluña para prohibir los toros, lo que enmascara, en su opinión, un prejuicio de la alta cultura hacia lo pop.

«En el fondo, todo es miedo a lo popular, miedo de las elites que creen que su cultura es la única válida, y el resto, muestras de embrutecimiento».

Publicado en ABC Sevilla

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