En canal, venden los toros de lidia en Tlaxcala.

Antonio de Haro: Sin toros a la vista, por lo menos en lo que resta del verano. Foto Lú Llano.

En la plaza, un astado cuesta 60 mil pesos, pero un carnicero solo paga 15 mil pesos.

Por Jesús Zempoalteca.

La fiesta brava, como toda actividad económica, alimenta a miles de personas, pues cientos de familias dependen de ella, además de que en Tlaxcala representa un ícono importante por su historia y su cultura.

Sin embargo, ahora, por la pandemia desatada a nivel mundial por la Covid-19, enfrenta adversidades nunca antes vistas.

Si bien los antitaurinos son un viejo rival, ahora la fiesta de los toros debe lidiar con un astado mucho más bravo: el confinamiento, la suspensión de corridas, encierros y capeas. Sobre el tema, el ganadero Antonio de Haro González aceptó platicar con El Sol de Tlaxcala y, de entrada, dijo que son tiempos difíciles para todos los taurinos, pero más para quien debe cubrir alimentación de reses, destetes, herrados, vacunas y mantener una plantilla de trabajadores de confianza.

“Para los ganaderos la afectación económica es mayor en comparación, por ejemplo, con los toreros, porque nosotros tenemos que gastar prácticamente lo mismo en alimento y forrajes, a veces hasta más porque nace nuevo ganado”, sostuvo.

El propietario de la divisa en tabaco y oro precisó que los toros deben salir cuando están listos, pues su lidia es en su momento justo, no antes, no después, pero al no haber embarques la solución fue otra.

“Tenía tres corridas arregladas y no se pudieron ir, así que tuve que matar los toros a puerta cerrada y venderlos a precio de carne, hay quien dice que está mal, que estoy loco, pero yo estoy tranquilísimo y convencido, no solo de lo que hago, sino desde que empecé; los potreros están como tienen que estar”, sostuvo sin el menor titubeo.

Eso sí, resaltó que otras ganaderías tratan de equilibrar sus gastos vendiendo sementales, vacas o comercializan los ejemplares para otros espectáculos que los pagan mucho mejor en comparación con las corridas.

“En tiempos de mi papá vendía muchos sementales para sobrevivir, pero ha habido muchos cambios, hemos cuidado el encaste, así que básicamente los ingresos que tengo son por vender novilladas y corridas, pero ahora con esta crisis sanitaria no me queda de otra más que vender los toros a precio de canal”, soltó.

El porcentaje de pérdidas monetarias es importante, pues detalló que sí “en la plaza me pagaban 60 mil pesos por un toro, ahora el carnicero me da 15 mil, pero aun así he vendido 27 sementales para carne, pues no hay otra alternativa ya que no podemos frenar al campo, él tiene su ritmo”.

El porcentaje de pérdidas monetarias es importante, pues detalló que sí “en la plaza me pagaban 60 mil pesos por un toro, ahora el carnicero me da 15 mil, pero aun así he vendido 27 sementales para carne, pues no hay otra alternativa ya que no podemos frenar al campo, él tiene su ritmo”.

NO DESPIDIÓ A PERSONAL

Fuerte y decidido, característica de los toros de lidia, no se dejó derrotar por las circunstancias adversas de la pandemia, por el contrario, tomó acciones para capotearlas y decidió no despedir a su personal.

“Tengo seis personas de fijo y pude haber despedido hasta quedarme con dos, además con el confinamiento me la he pasado en el rancho y pude haber solucionado algunas cosas que normalmente hacen mis trabajadores, pero me pareció muy cruel”, sostuvo.

-¿Qué opina de la suspensión de la Huamantlada?

– “Organizar la Huamantlada es imposible, es un evento muy popular y un mundo de gente asiste y esto es peligrosísimo, es la primera vez en la historia que se suspende, como muchas otras festividades, hablamos de la feria de Aguascalientes, San Luis y la de Zacatecas, entre otras, pero esto va para largo”, resaltó.

El dueño de la casa ganadera tlaxcalteca fundada en junio de 1966, ironizó sobre el tema del confinamiento por la pandemia y de hecho lo equiparó con una lidia.

“Nos han capoteado muy bien, con un muletazo nos han dicho que en tres meses se levanta, luego que en un mes, luego que en quince días y así llevamos tres meses, sin embargo, considero que continuará alargándose por desobedientes que resultamos”, soltó

-¿Qué cree que suceda con la fiesta brava ante la nueva normalidad?

-”Los empresarios tienen que analizar muy bien cómo van a levantar esto, porque deben ofrecer espectáculos baratos por la economía golpeada de la gente, a pesar de que los ejemplares se van a cotizar, pero la fiesta debe levantarse y seguir para adelante”, indicó.

Un torero no recibe ingresos porque no torea debido al cierre de las plazas, pero tiene cero gastos de viáticos por viajes y lo que eroga es para mantenerse y dependiendo de cómo entrene, pero un ganadero debe pagar alimentos y medicinas para los astados”

Publicado en El SOL de Tlaxcala

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