“Estamos ahora más unidos que nunca”: Juan José Padilla.

Por Jaime (Patrimonio Taurino)

En el día de San Fermín nos marchamos a Jérez para hablar con el torero más querido del coso pamplonica. El amor entre Pamplona y Padilla, y viceversa, nació en tardes de entrega mutua en corridas durísimas en las que el jerezano alcanzó el cariño de la plaza. Este amor se acrecentó cuando El Pirata renació y se convirtió en un mito.

¿Cómo lleva el confinamiento, maestro?

Gracias a Dios aquí en Andalucía no hemos tenido las circunstancias que se han vivido en Madrid porque el foco ha estado en Madrid y en Barcelona. A la provincia de Cádiz le ha afectado menos pero aún así lo hemos llevado cómo toda España, lo más estrictamente posible, con el cuidado necesario siguiendo las indicaciones sanitarias y en casa trabajando en colaborar con Mundotoro que me brindó la oportunidad de hablar de las ganaderías y aportar mi granito de arena a la Fiesta. Yo el confinamiento lo he pasado en casa con mi familia, con mis hijos estudiando por videoconferencia y tristemente viendo la situación que, por desgracia, afectaba al país.

¿Cómo cree que va a afectar esto a la fiesta de los toros?

Va a afectar a todos los sectores. Ya está afectando mucho a los sectores de hostelería, inmobiliaria, turismo… El turismo es muy necesario en España y el toro es una fiesta cultural que va unida a las fiestas de las ciudades del país. Ahora mismo no hay nada claro. Bien es cierto que hay algunas comunidades con la idea de dar y celebrar algunas corridas de toros, cómo ya están anunciadas, pero preocupa la situación muchísimo.

Desgraciadamente ha afectado mucho a nivel ganadero al tener que vender mucho toro al matadero a, prácticamente, un 10% de su valor. Esto se ha notado a todos los niveles y está afectando a matadores, novilleros, banderilleros, ganaderos… El que no se celebren toros ni en ferias grandes ni en pueblos hará mucha mella.

¿Cómo cree que tiene que hacer frente el mundo del toro a esto que estamos pasando?

Estamos ahora más unidos que nunca, eso se está viendo. Están unidos los profesionales y los aficionados, medios de comunicación… Se están movilizando para demostrar que el toreo es cultura, que es un mundo que no puede quedar atrás, olvidado o menospreciado que es cómo nos sentimos. Creo que son fundamentales las reuniones con el Ministerio de Cultura y recibir las ayudas que no han llegado para banderilleros y personas que dependen de ese sueldo. 

Es el mejor momento para concretar en esas reuniones con el Ministerio las ayudas que no se están recibiendo y para las que podría aportar tanto el Ministerio.

¿Por qué no se están dando los toros con los permisos dados?

Por temor a un rebrote de la pandemia los ayuntamientos son cautelosos. Las medidas de seguridad en los espectáculos no están claras y para mí el temor es que pase algo contrario a los avances que hemos tenido estos meses.

Los aficionados leemos que se pueden dar toros pero no vemos movimiento y no hay explicaciones. ¿No cree que sería más lógico explicar qué está pasando y por qué no se organiza nada?

Sí, me parece que sería oportuno informar al aficionado. Las cosas están cambiando mucho de un día para otro, lo mismo de hoy a cuando la publiques las cosas habrán cambiado (la hacemos el domingo 5). Está variando el porcentaje de público permitido en las plazas según comunidades y sobre eso, bien es cierto, hay empresarios que se están planteando dar toros en finales de agosto, septiembre y también novilladas. Hay pueblos que también se lo están planteando.

Quizás sería bueno informar, redactar un comunicado para tener al aficionado informado, claro que sí.

Hablemos de Pamplona. ¿Cuántos días está pensando en la tristeza de acercarnos al San Fermín más triste que se recuerda?

Llegan estos días previos de Julio y siento una sensación, una adrenalina especial. Pamplona es muy especial para mí, me lanzó a las ferias, he podido cultivar grandes amistades: corredores, pastores, aficionados, médicos… muchos amigos. Me he identificado siempre con las peñas y la afición del mundo que se congrega allí.

Son días tristes para mí al saber que Pamplona va a estar desolada. Se harán algunos actos, algunos recuerdos pero se sentirá la tristeza de no poder vivir esas mañanas de miedos en los encierros, ese ambiente, esa hora del almuerzo en la Plaza Mayor, esa hora del sorteo en la Plaza de toros, los momentos previos a la corrida… son días especiales, momentos especiales y únicos. Pamplona vive la Fiesta de otra manera, se vive en la calle todo el día, se disfruta del toro en la calle y eso hace que estos días nos entristezcamos y sean días tan tristes. 

¿Qué hay que hacer para conquistar a Pamplona?

Siempre dije que la voluntad en Pamplona y en todas las plazas es fundamental. Cada torero tiene una identidad y una personalidad, eso puede encajar en unas plazas o en otras. Me preocupé siempre de no defraudar a los públicos en general y tuve la suerte de caer bien en la afición de Pamplona. Nunca di un paso atrás, nunca me eché para atrás a la hora de ir fuera con la corrida que fuera, me identifiqué con Miura y salí a hombros con ella en la primera y, a partir de ahí, Pamplona vio que el binomio Padilla-Pamplona era un feeling especial, unos lazos especiales en los que me han demostrado siempre respeto, cariño, apoyo en esos comienzos y después del percance cuando me recibieron con esas banderas de Pirata, con el parche… Ahí me demostró Pamplona que siempre, siempre ha estado y estará conmigo.

Su llegada tras el percance debió ser una “medicina de oro”.

Por supuesto. Yo estaba en el patio de cuadrillas y me temblaban las piernas, no sabía si iba a poder llegar a la presidencia, se me hizo el paseíllo más largo del mundo por las emociones, por las banderas, por los parches, por el “Illa, illa, padilla maravilla”. Esa tarde fue de las que más responsabilidad pude sentir en mi carrera porque no quería defraudar a esa gente que me había demostrado tanto cariño y tanto apoyo. Fue una de las tardes más bonitas de mi vida pero de las de más responsabilidad al saber que tenía a Pamplona tan volcada y entregada conmigo.

¿Qué le diría a los que se quejan del ambientazo de Pamplona, del ruido cuándo, por lo menos para mí, eso es un sinónimo de la vida de San Fermín?

Antes te hablaba de las personalidades e identidades de los toreros. En el mundo del toro Pamplona es una identidad propia, es una fería única y cómo ella no puede haber ninguna otra en el mundo. Igual pasa con Sevilla, Madrid… son plazas con identidad. La identidad de Pamplona es su fiesta en torno al toro desde el encierro, la comida, la prevía, la corrida con esos cánticos, con esa fiesta, con esa pasión… Pamplona cuando ve algo con interés, con entrega, con voluntad, y delante del toro-toro que sale, lo premia. Lo premia la parte de sombra y lo premian los tendidos de sol, eso lo he vivido yo durante más de veinte años, no han sido uno ni dos. 

¿Ese ruido de las peñas molesta o estimula?

A mí nunca me ha molestado. Mi obligación era estar delante del toro, entregarme a él, y cuando el toro colabora sientes a los tendidos entregados y a mí nunca me han molestado los tendidos de Pamplona, lo contrario. Ha habido tardes que no me ha embestido un toro y no he podido realizar la faena que quería y me han respetado. Ese jolgorio, esa fiesta es algo que te motiva cuando entras en el patio de cuadrillas, eso te hace exigirte porque son más de veinte mil personas que no fallan a la Feria y le dan una categoría tremenda. Eso me ha hecho entregarme, sentirme a gusto en Pamplona sabiendo que el toro es muy serio, es una Feria especial.

¿Ese ruido puede despertar reacciones extrañas en el toro?

No, ni el ruido ni el encierro. Podemos tirar de hemeroteca y ha habido grandes faenas en las que el toro no está ni pendiente de la gente ni de la música. Sin embargo, por detallar, en otras plazas que no existe esta fiesta durante el espectáculo el toro a veces se distrae más o se raja y aquí se puede comprobar que el toro está pendiente del caballo, empujando, en banderillas… no entiendo que se distraiga el toro por lo que pasa en los tendidos.

¿Qué tardes recuerda usted cómo más especiales allí?

Te señalaría dos aunque luego vinieron muchas puertas grandes. La primera fue una de Miura en la que toree a Bombito y a Alcaparrito y salí a hombros hace 22 años y luego la despedida que ha sido, no sé, no creo que un torero pueda vivir emociones y sensaciones cómo las que yo viví cuando me tenían a hombros en el centro del ruedo y me gritaban “! Padilla quédate, Padilla quédate !”. Eso no lo podré olvidar jamás, sigo soñando aquello y me emociono.

Un toreo nacido en Jerez pero un torero del Norte.

Desde que salí a hombros en Pamplona con la de Miura me acogieron cómo torero del norte, entré en todas esas ferias. Me llamaron para Mont de Marsan para una sustitución tras matar la de Miura y corté cuatro orejas, para otra sustitución me llamaron en Santander y corté tres orejas. San Sebastián me marco muchísimo. Fue un lanzamiento apoteósico.

Al año siguiente tuve la suerte de triunfar en Pamplona otra vez, en Burgos, en León, en Vitoria, en Bilbao, en Santander… No dejé de ir a Sevilla y triunfé. En la zona mía de El Puerto, Jérez, Sanlúcar he triunfado pero no en mi circuito porque se lidian más allí (en el norte) que por aquí abajo. En el norte y en Francia se lidian las que yo iba de Cebada, Miura, Victorino, Dolores Aguirre…

¿Cómo hay que preparar al corazón para veinte años matando tanta dureza?

Es una cuestión de corazón y cabeza, van unidos. Hay que tener el corazón caliente y la mente fría. Eso depende de la preparación física que es clave para matar la camada de Miura, matar una corrida de 6 Miura en Bilbao, más de 60 corridas de Victorino… Ha sido fundamental la mente, no bajar el pistón de la ambición y la entrega total en las plazas. 

Estoy muy agradecido a mi profesión porque me ha recompensado después de tantos años de esfuerzo y de lucha, mantenerme tantos años en ese circuito de corridas duras y ferias importantes y después sentir la parte amable después del percance de Zaragoza. He podido torear más de 500 corridas, con todo el respeto al escalafón, con las grandes figuras, con las grandes ganaderías y en las que pocas veces tenía la oportunidad de entrar.

Eso le iba a preguntar. Cuando sucede el percance y le abren sitio en esos carteles, ¿no tenía cierto resquemor porque antes no le habían dejado entrar allí?

No, para nada, porque me sentía recompensado, respetado y era lo que quería. Si es cierto que mi corazón, mi mente, mi físico en el tipo de corridas que mataba no podía aguantar mucho, hay que tener un corazón de acero. Si no llega ese percance… no hay mal que por bien no venga. Al tener otro tipo de ganaderías y entrar en la parte amable del toreo hizo que me pudiera despedir en ese tipo de corridas en las que todo el mundo sueña pero  quizás tuvo que venir a raíz del percance.

Sentí el compromiso, no quería defraudar porque era un tipo de tauromaquia diferente y no quería perder mi identidad, no quería perder mi forma de interpretar el toreo y, gracias a Dios, he logrado muchísimo más de lo que creía. Con todo el respeto y humildad salí por la Puerta del Príncipe, indulté un toro en La México, he podido realizar grandes faenas en Bilbao, en Santander… con otro tipo de encastes a los que me he adaptado muy bien. 

Vuelve en Olivenza tras Zaragoza y lo hace en plazas de responsabilidad. ¿Qué le empuja a eso y no a un “retiro más tranquilo”?

Veía que la preparación había sido la adecuada para la reaparición. Es cierto que yo tenía operaciones, intervenciones, que seguía una pauta de recuperación pero me veía con fuerzas, me veía capacitado. He tenido el apoyo de un equipo maravilloso médico, al frente Alberto García Perla, que me ha aconsejado para seguir. Tener el respeto de las empresas, que quisieran contar conmigo, hizo que se acelerara la motivación, la preocupación por querer seguir y no abandonar. Sentía que triunfaba, que gustaba y que interesaba, eso hizo que no quisiera parar. Con todo el respeto a los médicos, cada contrato era una receta médica estupenda (risas).

En esa vuelta usted sale a hombros cómo me decía en Sevilla, ¿qué sintió?

Sentí un sueño cumplido. Esa tarde parecía que algo bueno iba a pasar pese a que era una tarde rara, de lluvia. Había triunfado en Sevilla en varias ocasiones, había cortado orejas en ferias anteriores (1 más 1, 1 y vuelta)… Esa tarde era especial y cuando salí a hombros y entré en la furgoneta, mirando a los arcos de La Maestranza le dije a la gente que luchara por sus sueños porque se cumplían cómo me pasó a mí. Fue un sueño salir por allí tras pasar tantas veces para ir a los toros, para acompañar a maestros como Espartaco, Manzanares o siendo un niño al maestro Manolo Vázquez en su despedida… He vivido tantas tardes apoteósicas allí que siempre soñaba con salir a hombros de la afición y lo cumplí.

Sevilla ese día se entregó con usted también. ¿Cómo se logra ser tan querido por tantas aficiones?

Desde niño salí a ser el torero que he sido, no he defraudado nunca a mi personalidad. Gustará más o menos, lo entiendo, pero siempre he salido con mis armas y mi forma y gracias a Dios y a esas aficiones he podido tener una trayectoria tan respetada. Con esa pasión, con la entrega y con la voluntad logras llegar mucho a la gente.

¿A qué se agarra uno para superar tanta adversidad?

Principalmente a la fe. Siempre he tenido mucha fe y en esos primeros años de alternativa toreaba poco, por los pueblos. No era el circuito que quería, con todos los respetos, quería entrar en las ferias. Siempre he tenido mucha fe en mi preparación, me he entregado enteramente a ella y luego la fe en Dios. También he tenido la suerte de tener una familia, unos amigos que me han apoyado mucho. 

De esa etapa de los pueblos a Pamplona, su lanzadera, hubo un billete que sacó en una corrida en Sevilla. El maestro nos la recuerda.

Tuve mucha fe siempre y hubo una corrida que se celebraba en Sevilla a beneficio de ANDE que me lanzó. Corté una oreja a un toro de Carlos Núñez y en el otro dí una vuelta al ruedo. La Casa de Misericordia me vio y me contrató para Pamplona. Esos momentos puntuales cómo éste me ayudaron a no perder la fe.

Dios ha premiado también el esfuerzo, la tenacidad, la voluntad…

¿Ha merecido la pena todo lo sufrido por disfrutar tanto del toro?

Si naciera de nuevo volvería a ser lo mismo y estaría encantado en pasar lo que he pasado pese a las circunstancias de haber sufrido tantas cornadas y algunas de tanta gravedad cómo casi perder la vida. He vivido una etapa de mi vida en el toreo maravillosa, amo al toro, no le guardo ningún rencor por los percances, son tributos que se pagan en el mundo del toro, pero han merecido la pena. Cien veces que naciera, cien veces que volvería a ser torero.

Ahora una nueva ilusión en el toro, Manuel Perera, su poderdante.

El mundo del toro es mi pasión y después de estar un año dedicado a operaciones que he tenido que seguir y dedicado a mi familia, Dios me puso en el camino a Manuel Perera, un torero de grandes condiciones, de un valor seco, una calidad inmensa como torero y un gran proyecto. Un proyecto para mí nuevo pero que conozco, en cierta medida, por mi trayectoria. Estoy iniciándome en el mundo del apoderamiento pero con gran ilusión y agradecimiento a la atención que estoy recibiendo por parte de las empresas.

Se lo merece el torero que es el que realmente ha puesto en órbita a todo el mundo con su triunfo en el Bolsín de Ciudad Rodrigo y con el rabo que cortó al toro de Paco Galache en el festival de triunfador, estuvo cumbre. Ahí las expectativas para el debut con picadores fueron enormes, el tío dio la cara, cortó tres orejas en su debut, salió a hombros y está demostrando que quiere ser torero y que es uno de los proyectos de revelación importantes para el mundo del toro. Estoy con mucha ilusión porque le veo con una gran capacidad, una gran afición y con un valor tremendo.

¿Cómo nació ese apoderamiento?

Eso han sido circunstancias que se han ido dando poco a poco, no ha sido de un día para otro. Yo le ayudé un poco, me impliqué en su recuperación cuando él tuvo un accidente de tráfico, desgraciadamente, muy duro en el que pudo perder la vida. Yo le ayudé, le di mi apoyo moral a la familia, con los maestros Luis Reina y Cartujano estuve en contacto con ellos. Le seguí después en la reaparición en las novilladas sin caballos, ganó el certamen de promoción de las escuelas andaluzas cómo había ganado otros certámenes. 

Cuando reapareció el chaval siguió en contacto conmigo, me llamaba y me contaba, nos mandábamos vídeos pero sin ningún compromiso pero cómo agradecimiento al apoyo que le había dado. En noviembre me mandó un vídeo con dos toros que había matado en casa de Roberto Domínguez y aquello me impactó, me puso en antecedentes ver cómo estuvo con dos toros de corrida.

No quería implicarme pero el chaval me pidió que le ayudara. Tenía apalabrado el debut con picadores pero la escuela no podía hacerse cargo de él después porque llegan hasta el debut. Le ayudé, le acompañé a varios tentaderos muy relacionados con los maestros Reina y Cartujano. No veía apoderarle pero veía su evolución. El chaval no tenía a nadie pero me dijo que le ayudara y un día, entrenando, le dije que le ayudaría y que si venía alguien tenía mi ayuda. El chaval me pidió que le apoderara, que llevara su carrera le hacía ilusión, que se sentía muy arropado y así fue. No quisimos dar la noticia antes del debut por respeto a los maestros que habían llevado su carrera. Me brindó el novillo y saltó la noticia del apoderamiento.

¿Cómo se le motiva en un año tan complicado?

Por las cualidades tan magníficas que atesora. Es un chaval joven de 18 años que tiene una carrera por delante. Esto es perjudicial para todo el mundo pero para un chaval con esas cualidades, con esa afición, no ha parado de entrenar, le he traído a casa y hemos pulido muchos detalles de la profesión, tiene tiempo y es muy joven. Me ilusiona verlo crecer como torero y como persona. Eso hace que pensemos en un futuro con la idea de las empresas que quieren aportar para la juventud.

Había tenido muchas ofertas para apoderar a matadores de toros y eso lo decliné, me ilusiona mucho poder sacar la carrera, el futuro de un chaval con tan buenas cualidades.

El jueves mano a mano en casa de Juan Pedro con Tomás Rufo.

Cuando Juan Pedro me llamó y me comentó los detalles me pareció una idea magnífica. Que estos mano a mano campero permitieran al aficionado verlos en Mundotoro, que el aficionado pudiera ver cómo se siente, cómo se vive y cómo se selecciona en el campo, tiene interés. Son mano a mano en el campo pero hay rivalidad. Tomás Rufo es un novillero consagrado, con una gran trayectoria y cercano a la alternativa y poder ver a Manuel allí me llena de agradecimiento a Juan Pedro porque estoy seguro que el cartel tiene gran interés y la repercusión será mucha.

La última la tengo que relacionar con sus vídeos en Mundotoro de la mano de su hija. ¿Ha nacido una periodista taurina?

(Risas) Nació una gran aficionada. Ella quiere estudiar derecho pero siempre estará cerca al mundo del toro porque es una gran aficionada y el mundo del toro le gusta mucho.

Muchas gracias maestro.

Publicado en Patrimonio Taurino

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