Respeto al derecho ajeno: El próximo jueves en Pachuca, una veintena de personas van a votar una decisión que afecta a la industria taurina.

Si el cabildo de Pachuca lo permite, ahora nos quitarán la libertad de elegir si podemos llevar a nuestros hijos, o no, a corridas de toros.

Por Omar Pérez Díaz.

Gobernar no es fácil pero ser gobernado puede resultar todavía una peor experiencia.

Abra la puerta de su casa para comprobar cómo ha sido la administración municipal de Pachuca en los últimos cuatro años. Al margen de colores o preferencias políticas, el balance es lapidariamente malo:

La ciudad está plagada de baches, nunca se cumplió la promesa de quitar los parquímetros, hubo problemas con la recolección de basura, huelga de trabajadores y hasta el asesinato de una empleada que pagó con su vida un inadecuado manejo administrativo…

Y todo lo anterior es apenas lo primero que nos viene a la mente en un rápido recuento.

A unos días de terminar su gestión, todavía hay quienes piensan que tienen iniciativas “brillantes”.

Es el caso del regidor José Luis Zúñiga, quien propone una modificación al artículo 108 del reglamento que rige establecimientos mercantiles y espectáculos públicos para impedir que los menores de edad puedan asistir a corridas de toros y peleas de gallos en la Bella Airosa.

En pocas palabras, si el cabildo lo permite, ahora la alcaldía nos quitará la libertad de elegir si podemos llevar a nuestros hijos, o no, a estas actividades.

El argumento del regidor panista es una recomendación de la ONU, que estableció en la Convención sobre Derechos de los Niños, que eventos donde se expone a los infantes a fenómenos violentos ponen en riesgo su integridad física y mental.

El mismo José Luis Zúñiga declaró con aires de grandeza: “esto puede ser un parteaguas, algo para que Pachuca sea un referente a nivel nacional e internacional”.

Sí, después de cuatro años en la asamblea municipal, este joven así busca cerrar su participación.

¿Acaso una decisión de este tamaño no amerita un discusión seria?

¿No es necesaria una consulta a especialistas, a psicólogos, a empresarios, a taurinos, a anti-taurinos y, sobre todo, a padres de familia?

¿Contrastar argumentos e investigar si realmente un niño se vuelve violento por ver una corrida de toros? ¿Qué tal un foro? ¿Una consulta pública?

El regidor panista bien pudo poner el tema sobre la mesa desde el 2016, trabajar en busca de una conclusión y no un acuerdo unilateral a última hora.

En 2012, el Congreso de Hidalgo declaró a la Fiesta Brava como Patrimonio Inmaterial Cultural, otro aspecto que se está saltando el cabildo que respaldó la gestión de Yolanda Tellería.

En fin, el próximo jueves, una veintena de personas van a votar una decisión que afecta a una industria de la que viven cientos de familias hidalguenses. Dios nos agarre confesados.

Publicado en La Silla Rota

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