“Los ganaderos somos artesanos”: Roberto Viezcas.

Caparica y el amor por el toro bravo.

El campo bravo, con la estampa de la naturaleza, es vida, es tiempo. El esfuerzo comienza aquí, las manos mexicanas que forjan la crianza de un majestuoso animal que vive como rey y se cría en libertad.

Cada ganadería refleja el esfuerzo laboral de cientos de personas y familias, años de esfuerzo, lucha y constancia que rinden frutos cuando la bravura llega a las plazas de toros.

Caparica, enclavada en Jiquipilco, Estado de México, desde hace más de una década pertenece a Julio y Manuel Muñoz Cano, así como a Roberto Viezcas; este último abrió las puertas de esta majestuosa ganadería a NTR, para mostrar la naturalidad del toro de lidia.

“Tenemos la fortuna de tener un rancho bonito y productivo, fomentamos la vida del toro bravo, una raza única e irrepetible. Tenemos que buscar la exigencia y continuidad de esto, porque se perdería una especie si se aboliera la tauromaquia. En Caparica, vivimos para y por el toro. Somos privilegiados de criar al toro de lidia en un ambiente ecológico único, con gran biodiversidad, aquí podemos encontrar diversas especies, como liebres serpientes y halcones porque, antes que todo, somos amantes de la vida animal, y hacemos todo para que su vida sea en las mejores condiciones. Aquí en Caparica celebramos la vida”, afirmó.

Viezcas reconoció la importancia de la genética, parteaguas en la crianza del toro de lidia, sin embargo, para él existe algo más que se requiere, y se llama sentimiento, y es precisamente ese profundo amor y respeto al toro bravo el que lo ha llevado a que su ganadería tenga un peso importante dentro de la fiesta de los toros, tanto por la presencia como por el juego de los bureles.

“Hay ganaderos que se basan un poco en la genética, otros nos basamos en el filin, de saber conocer tus toros, tus vacas, es un trabajo desde antes de la concepción.

Tenemos el registro de la vaca desde su nacimiento, sus generaciones anteriores, y es un proceso largo en el que nos podemos equivocar. El filin y sentimiento yo lo tomo mucho en cuenta, es algo que tú presientes porque estás calculando el producto que te puede dar. Como en todo, se requiere una planeación, darle seguimiento, y aquí es donde considero que hasta cierto punto podemos ser artesanos, porque moldeamos productos; no soy experto en genética, soy experto en el amor al toro bravo, un toro bravo emotivo que pueda transmitir emoción, al que los toreros puedan hacer faenas importantes, sin descuidar la calidad, para que así la gente salga contenta”, refirió.

Para Roberto Viezcas, también está la parte emocional, pues en esta casa ganadera trabajan cientos de familias que viven alrededor del toro, todos con el mismo objetivo, por lo que además de los resultados estadísticos de las plazas de toros, aquí los triunfos surgen por el material humano.

Roberto Viezcas.

“La mayor satisfacción es ver que lo que tú programaste estuvo bien hecho; me da gusto por mi gente, pues en la medida que haya éxito, la ganadería crecerá y seguiremos manteniendo a toda las familias, pues lo mas importante es el capital humano que trabaja para nosotros, gente comprometida, con mucho valor humano, esa es la mayor satisfacción”, concluyó el ganadero, quien en este tiempo de confinamiento ha lidiado toros a puerta cerrada.

Por Natalia Pescador.

Foto: Manolo Briones.

Publicado en NTR Toros

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