GIRA DE RECONSTRUCCIÓN. ÚBEDA: Paco Ureña las pasa canutas.

Jorge Isiegas corta una oreja a una mansa y descastada corrida de Daniel Ruiz.

Por Antonio Lorca.

Lo que son las cosas: un novillo sin pitones se las hizo pasar canutas a Paco Ureña, y solo la bendita benevolencia del presidente le evitó el sonrojo de que se lo echaran al corral.

Lo que son las cosas: en cuanto un toro plantea dificultades, la fiesta alcanza otra dimensión, a los toreros se les cambia el semblante y el aficionado no pierde punta de lo que sucede en la arena.

Bronco, violento, de embestida incierta fue el primero de la tarde, que puso en apuros a Ureña en los capotazos iniciales, y se vio obligado a tomar el olivo.

No se arredró Ureña en el tercio de muleta, asentó las zapatillas, sólido, seguro y bien colocado, aguantó las miradas poco amistosas del animal, y le robó muletazos que supieron a maestría. Pero toda la confianza se le esfumó a la hora de montar la espada; pinchó reiteradamente porque se salía de la suerte, marró en exceso con el descabello, y, ya queda dicho, no sonó el tercer aviso porque el presidente se guardó el pañuelo.

La faena estuvo presidida por la seguridad, primero, y la desconfianza, después; pero, sobre todo, por la incertidumbre que puede y debe plantear un toro. Quizá, todos estamos mal acostumbrados ante la avalancha de toros artistas que han diluido la esencia de la lidia.

Se marchó, con toda razón, contrito Ureña hacia el callejón, y salió en el tercero con ánimo de hacer olvidar el mal rato sufrido por toda la plaza. Airoso fue el saludo con el capote y ceñido un quite por gaoneras. Se lució con las banderillas Víctor Saugar Pirri, y el matador mostró sus buenas maneras en una primera y excelente tanda de naturales a un toro de buena condición que se paró muy pronto. Otra vez, las dudas a la hora de montar la espada…

Su apadrinado Jorge Isiegas es un joven torero aragonés que tomó la alternativa en la Feria del Pilar del pasado año, y esta era la segunda corrida de su vida. Cortó la oreja a su primer toro por un estoconazo de verdad, echándose encima del morrillo del animal. Es un torero de buena planta, que aprovechó la oportunidad para mostrar ganas, ambición, disposición y valor, que no es poco. Su lote, muy remiso y sin continuidad en la muleta, no impidió que dejara que dejara una buena carta de presentación.

Dos hombres de su cuadrilla, Jesús Montes y Jesús Arruga, regaron la plaza de torería en el tercio de banderillas.

Publicado en El País

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