Córdoba: La corrida del año.

Por Álvaro R. Del Moral.

Es el festejo del año. La corrida de toros organizada por José María Garzón para debutar al frente del complejo e inmenso embudo de Los Califas encierra muchas de las claves de la extraña temporada que ya encara su final y algunas de la incierta que está por venir. Dar toros en el año de la pandemia no siempre ha sido un empeño fácil y las cosas difícilmente cambiarán para el año que viene. Pero tal y como afirma el empresario sevillano en la amplia y reveladora entrevista publicada este viernes, “hay que dar toros…”

Y Garzón va a dar toros. Otra vez. El emergente promotor taurino ha sabido sumar el presente y el futuro del toreo en un cartel inédito, valiente y atractivo que suma la veteranía de Morante de la Puebla con la apuesta –siempre azarosa- por un torero por ver, esperado por el aficionado, que se destapó en toda su dimensión en la corrida televisada que salvó los muebles de la feria de Linares, el pasado 30 de agosto, después de que las nuevas restricciones de la Junta de Andalucía enfriaran los últimos ánimos de casi todo el sector taurino.

La presentación de la corrida despertó una gran expectación en Córdoba. Foto: Lances de Futuro.

Es el ánimo que no faltado a la hora de poner en pie la corrida de Córdoba. Las casi tres mil entradas disponibles -resultantes de aplicar una separación de metro y medio de espectador a espectador en el coso de Los Califas, que en circunstancias normales afora 16.400 localidades- se agotaron menos de 24 horas después de ponerse a la venta certificando el interés que ha despertado este festejo que hace otros guiños: a la Hispanidad y la españolidad de la fiesta de los toros, blancos directos de los paladines del nuevo y nefasto orden que nos pretenden imponer. Pero Garzón también hace su particular homenaje –ya lo materializó en El Puerto- a la memoria de Joselito El Gallo, protagonista del cartel anunciador al cumplirse en 2020 el primer centenario de su trágica muerte en Talavera de la Reina.

Antecedentes

Garzón ya había intentado organizar una ambiciosa corrida coral que sumaba el nombre de siete figuras para el día de Santiago en la plaza de La Malagueta. Cuando todo parecía cerrado, el empeño quedó truncado sin que sepamos aún que duendes internos del toreo atrancaron la rueda. ¿Alguien le estaba esperando? Puede ser… Eran días cruciales que se estaban viviendo con optimismo ante la tímida reactivación del negocio taurino espoleada por las primeras normas orquestadas por la Junta de Andalucía que permitían vender la mitad de las entradas disponibles… por poco tiempo.

En ese marco, con el estreno del mes de agosto, se fueron sucediendo las corridas de Osuna, Estepona y, especialmente, la miniferia de Colombinas, único ciclo digno de tal nombre al Sur de Despeñaperros. Pero la impronta de las plazas de toros –llenas sólo en apariencia- empezó a alimentar la contestación de los de siempre. Esas protestas encontraron la cabeza de turco perfecta en Garzón a raíz del éxito organizativo de la corrida –con Ponce, Morante y Aguado en el cartel- celebrada en El Puerto de Santa María el pasado 6 de agosto. La novedad llegó esta vez en forma de un inaudito fuego amigo. Las sorprendentes críticas de otros empresarios y hasta el amago de la apertura de un expediente por parte de ANOET –dejamos aparte las delirantes declaraciones de Simón Casas– cuestionaron la honestidad profesional de Garzón que ha salido más que airoso del lance después de que la Policía Autonómica, que abrió un expediente informativo, haya resuelto que la empresa Lances de Futuro cumplió escrupulosamente con todas las medidas sanitarias establecidas hasta ese momento por la Junta de Andalucía.

Ilusionar al aficionado

En la mentada entrevista, José María Garzón hablaba de la necesidad de ilusionar al aficionado. La corrida de Córdoba ha sonado y se ha rodeado de hechos y de guiños –Morante ante el Cristo de los Faroles o Juan Ortega peregrinando a las Ermitas con los alumnos de la Escuela- que han contribuido a crear ese ambiente diferencial, espoleado por la excepcionalidad que otorga la sequía de festejos en el año del covid. El mismo empresario ha dado la clave: se está hablando de Córdoba, para bien, como hacía tiempo que no se escuchaba.

Mientras otras empresas y plazas decidían esperar tiempos mejores, el emergente empresario sevillano ha sido el responsable directo de llevar hacia delante las dos corridas de mayor expectación de este año para olvidar: la del Puerto ya se celebró aunque, sin quererlo, acabaría marcando un indeseado antes y después del que Garzón ha salido victorioso. Queda por celebrar este inédito mano a mano de la Hispanidad que, además, podría convertirse en un puente de oro para Juan Ortega. Sólo de él depende. Pero el acontecimiento –agua en medio del desierto- también podría constituir un nuevo comienzo para el decadente coso de Los Califas. En este año que ya encara su último cuarto, con o sin covid, se han organizado corridas y festejos de todos los colores y miu lejos de los grandes escenarios. Corridas de primera ha habido pocas, poquísimas. En plazas de primera, sólo ésta.

Publicado en El Correo de Andalucía

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