La Tauromaquia como Patrimonio de la Humanidad.

Por Javier Gutierrez Arellano.

Se ha dicho mucho en estos días sobre si es una noticia falsa o no el hecho de que una organización como la UNESCO no declare a la tauromaquia como patrimonio inmaterial de la humanidad. Se sabe de antemano que dicho “bulo” es impulsado por antitaurinos que se declaran abiertamente como “animalistas”, expresando opiniones sobre la “brutalidad” de la fiesta brava al matar animales a los cuales conciben como seres indefensos.

Desmenuzando las ideas una por una, es menester expresar que existen criterios para que un organismo como la UNESCO declare patrimonio inmaterial, de los cuales tomaremos los más contundentes: atestiguar un intercambio de influencias considerable durante un periodo concreto o en un área cultural determinada en los ámbitos de la arquitectura o la tecnología, las artes monumentales, la planificación urbana o la creación de paisajes, aportar un testimonio único, o al menos excepcional sobre una tradición cultural o una civilización viva o desaparecida

Y a juicio del que suscribe, el criterio que mas se ajusta en el tema que estamos tratando es justamente este, debido a que el correr de los años ha atestiguado esa influencia cultural, a partir de la colonización española, siendo el dato primitivo de la primera corrida de toros en la nueva España, celebrada el 13 de agosto de 1529 para conmemorar el aniversario de la toma de la gran Tenochtitlán. Las corridas de toros por esos años fueron en la plazuela llamada del Marqués, que era parte del terreno que actualmente ocupa la Catedral de la Ciudad de México.

El anterior dato será un punto de partida para después hilar diciendo que el periodo está mucho más que determinado desde el año 1529 hasta la actualidad y que la tauromaquia es una tradición artística que aporta por si sola un testimonio vivo a través de las épocas erigiéndose en una tradición cultural que sigue estando más viva que nunca, a pesar de la pandemia.

Ahora bien, es necesario que se le haga saber a aquellos que soltaron esa supuesta noticia (falsa o no), que para la propia UNESCO, la cultura permite al ser humano la capacidad de reflexión sobre sí mismo: a través de ella, el hombre discierne valores y busca nuevas significaciones. Y es por ello por lo que la tauromaquia se expresa como un arte que forma parte de la cultura, pues permite a través de ella, la reflexión de la propia vida.

Los valores que inculca el toreo son valores que pueden ser bastante útiles a la vida cotidiana, cómo el hecho de afrontar a la propia vida como un toro al cual hay que sacarle la mejor faena posible. Se que mis argumentos pueden sonar un tanto románticos, poco prácticos, pero si se quiere ser practico deberé apoyarme en sistemas mas formales de modo breve.

Pierre Bourdieu, sociólogo francés, establece que existe un capital intelectual del cual se debe echar mano para poder entonces entrar en el juego de un campo que entraña una cierta serie de prácticas que pueden encajar en la visión de la vida del propio sujeto (o no). Para esto, no hace falta siquiera establecer toda la teoría del maestro galo, sino solo hacer referencia a que la tauromaquia es un arte para el cual se debe tener una cierta sensibilidad y gusto que no es apto para todos.

Hay que señalar que el mestizaje dio pie a una adopción al estilo mexicano de sentir la cultura taurina y que el simple hecho de la adopción de una tradición cultural (heredada o no) hace del arte taurino una exposición cultural que debe considerarse como patrimonio inmaterial de la humanidad.

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