Latacunga, el último bastión.

Por Pedro Solana.

Acaba de terminar la feria en esta bella ciudad ecuatoriana, situada a veinte kilómetros de la capital, Quito, donde el arte de “Cuchares” se puede disfrutar en todo su esplendor y a los toros darles una muerte digna.

Por estas fechas y en condiciones normales, hasta hace unos años, disfrutábamos de una de las ferias mas importantes de América, la feria del Cristo del Gran Poder, en Quito. Un serial interrumpido que durante una semana, hizo que la capital ecuatoriana, fuera el epicentro del toreo a nivel mundial.

Sin embargo, llegaron los políticos progresistas socialdemócratas y dieron al traste con la feria, consiguiendo arruinar a todo un país, viéndose la feria Quiteña afectada, porque querían hacer las corridas sin muerte, a la “portuguesa”, algo que no terminó de encajar y acabó por darle la puntilla a tan bella feria.

Quedó la bonita plaza Belmonte, situada en el majestuoso casco histórico de la ciudad, haciendo corridas sin muerte, pero sin el esplendor de la feria de la que gozó la ciudad, lo digo por experiencia, porque El Taurino Solana tuvo la ocasión de viajar hasta estas bellas tierras, y comprobarlo en primera persona, tal y como explico en mi canal de Youtube.

Y como los políticos no tuvieron bastante con arruinar la feria, pues también consiguieron terminar con este tipo de espectáculos sin muerte, y dejar a Quito, sin toros de ninguna índole, sensacional su gestión. Y el empresario, taurino, ganadero y luchador empedernido, José Luis Cobo, se ha llevado los festejos a Latacunga, donde goza de cierta libertad, pudiendo hacer una feria pequeña, corta en festejos, pero con toda su integridad.

Por eso, cada año y por estas fechas, Latacunga es el ultimo bastión, la ultima trinchera que planta cara a la prohibiciones absurdas e inconstitucionales de los políticos de turno. Y en este año tan complicado y difícil debido a la pandemia, Latacunga y su empresario han vuelto a demostrar, que con ilusión y trabajo se vencen todo tipo de obstáculos, haciendo una feria con dos corridas de toros y un bonito festival taurino con todos los protocolos sanitarios, con el aforo reducido, y gozando de tres intensos días de toros.

La primera corrida tuvo lugar con una encerrona, ante cuatro astados de Triana y Huahuagrasi, propiedad del propio empresario y diestro extremeño, Antonio Ferrera. Una tarde donde el torero de Badajoz, volvió a dar en mi opinión, un sentido, un porqué a las encerronas de un torero en solitario.

Solvente como siempre, Ferrera que estuvo toda la tarde dando argumentos sólidos, donde la apoteosis, vino en el tercer astado de nombre “Forastero” al cual consiguió que se indultase, de una forma excesiva en mí opinión, pero ya haremos otro articulo sobre esa manía de indultar que hay últimamente en la fiesta de los toros.

Me quedo de aquella tarde, con la solvencia de Ferrera, y su maestría en este tipo de corridas. Al día siguiente, se dio una corrida, otra vez con astados de la misma ganadería, que sirvió para que Daniel Luque demostrarse el buen momento por el que atraviesa y lo importante que hubiera sido en esta temporada haber tenido unas condiciones normales.

También vimos en aquella tarde, el resurgir de un torero que últimamente no se veía acartelado por ningún sitio, Uceda Leal, un torero que en mi opinión está llamado para conseguir logros mas importantes, de los que ha conseguido en su respetable carrera hasta el momento. Un Uceda Leal dotado con una maravillosa mano izquierda, que cuando se encuentra a gusto, tiene una profundidad maravillosa.

Cerró terna el peruano, Joaquín Galdós, que se fue de vacío. Cerró feria, el tradicional festival, Virgen del Rocío, festival triunfalista por doquier pero con un sentimiento que se percibe desde que uno pisa los tendidos de la plaza o por lo menos así lo sentí. Es maravilloso ver a los toreros, portar sobre sus hombros, las andas, con la imagen de la propia Virgen, cantando La Salve Marinera, con un fervor religioso, que parece que uno esta en la propia Aldea del Rocío.

Ya en lo artístico fue todo un éxito, porque todos los toreros triunfaron, cortaron orejas y el propio Joaquín Galdós, pudo sacarse la espina e indultar al novillo que correspondió en suerte. También el festival sirvió, para darle cartel a los profesionales del país, tanto en matadores, como en rejoneadores.

Resumiendo, Latacunga ha vuelto a ser la defensa de las tradiciones de su país, la plaza San Isidro Labrador, ese bastión que resiste a los ataques que sufre la tauromaquia, no solo en Ecuador, sino en todo el urbe taurino. Se le puede criticar muchas cosas a la feria como por ejemplo, que en los tres festejos, se han lidiado astados de la misma ganadería, perjudicando así a los demás ganaderos ecuatorianos. También se le puede criticar que no haya habido, una novillada picada y así poder trabajar la cantera del país, o los indultos excesivos que ha habido.

Pero también comprendo y tuve la suerte de ver la lucha llevada a cabo por este “legionario” como es el señor Cobo, para defender la tauromaquia, las tradiciones y simplemente la libertad de su país. Un Ecuador donde está el epicentro del mundo, donde se torea a 3.000 metros de altitud y donde se crían dos animales mitológicos que conviven juntos desde hace años, como son, el toro bravo y el cóndor.

Publicado en Nuestra Rioja

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