Enero Taurino en León, entre la nostalgia y los recuerdos.

Con una historia taurina de casi sesenta años, la Plaza de Toros «La Luz» evoca aquellas gloriosas tardes de triunfo de conocidos y reconocidos «matadores» que hicieron su paseíllo por la gloria del trofeo del «San Sebastián Mártir».

Al igual que muchas otras festividades, las corridas de toros también tendrán que esperar a la reactivación económica que hoy se encuentra suspendida a raíz de la emergencia de salud por la covid-19.

En tanto, el redondel parece aguardar silente, discreto, allá en el fondo del sur de la ciudad donde por primera vez pasará un enero sin cartel conmemorativo con motivo de las fiestas de la fundación de la ciudad de León.

En la historia taurina se recuerda aquella plaza de toros «México» que estaba ubicada cerca del actual mercado Descargue Estrella y que fue escenario de numerosas tardes triunfales de magistrados exponentes del arte de Cúchares. Fue demolida a finales de los años cincuenta.

Los documentos de la hemeroteca de El Heraldo de León consignan que, la Plaza «La Luz» fue un proyecto que se consolidó el 16 de septiembre de 1961 cuando se inauguró con el primer cartel integrado por las leyendas Manuel Capetillo y Juan Silveti.

A partir de enero de 1962 se instauró un serial especial con motivo de la Feria y las fiestas de León con la presencia de prestigiados «espadas» que anhelaban pisar la arena del redondel de ese templo taurino.

En 1962 dieron la vuelta al ruedo toreros y ganaderos de primer nivel que recibían una ovación del respetable en la corrida del 20 de enero con motivo del 386 aniversario de la fundación de León cuando se reunió a un cartel de lujo: Paco Camino, Chucho Córdova y Alfonso Ramírez “Calesero”.

Los tres espadas brillaron por su arte y valentía, pero destacó la actuación de Paco Camino que redondeó en sus dos astados una tarde triunfal con su calidad en muletazos suaves y con un toreo pinturero, alegre y de gran exposición.

Y el leonés, Chucho Córdoba, uno de los diestros que alcanzó la cima de la fama internacional, salió a hombros portando dos orejas de su segundo toro.

Con menos suerte, pero también con pinceladas de buen toreo, Caletero se conformó con la ovación que consolidó su nombre como uno de los diestros más importantes de México.

Esa ocasión el respetable se puso de pie para ovacionar a los empresarios de la plaza de toros “La Luz”, los hermanos Paco y Jesús Obregón (impulsores del proyecto de la Plaza «La Luz», así como a los ganaderos de “Villa Carmela”.

Así se evoca aquel serial taurino de 1961 que dio comienzo a los festejos de enero que transcurrieron ininterrumpidos por casi sesenta años… hasta que vino el paréntesis obligado por la pandemia covid.

El redondel aguarda entre la nostalgia y sus recuerdos.

Publicado en El Heraldo de León

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