En medio de la incertidumbre por la pandemia, el sector taurino en España lucha por sobrevivir.

El director de la escuela taurina José Cubero Muñoz, José Pedro Prados Martín, recuerda que aportan cerca de EUR 1.500 millones anuales a la economía del país, el sector que más ingresos e impuestos genera después del fútbol.

En declaraciones a la Agencia Anadolu, José Pedro Prados Martín, El Fundi, director de la escuela taurina José Cubero Muñoz, dice que el sector taurino ha sido uno de los más afectados por la pandemia aunque no lo parezca desde fuera.

“En un año solo hemos podido realizar el 2% de nuestras actividades”, indica Prados.

El director recuerda que el sector aporta EUR 1.500 millones anuales a la economía del país y que es el sector que más ingresos e impuestos genera después del fútbol.

“Sabemos que no volveremos a los números de 2019, pero haremos todos lo posible para que no se vuelva a vivir un 2020. Trabajamos para salvar 2021”, dice el director.

Prados cuenta que desde hace un año nadie en el sector genera ingresos. A esto hay que añadir la postura en contra de los toros del actual Gobierno de coalición socialista que se negó a pagar a los trabajadores del sector las ayudas de la COVID-19.

“Hace un mes ganamos un juicio al respecto y los trabajadores del sector ya reciben estas ayudas”, explica Prados.

El director dice que en la escuela se adiestran 80 alumnos entre nueve y 24 años de edad, de los cuales tres son niñas.

Prados explica que los alumnos se convierten en toreros principiantes tras un adiestramiento y entrenamiento de 5-6 años. “Los alumnos primero torean toros pequeños, luego participan en las corridas de los pueblos”, indica Prados.

Miguel Rodríguez lleva nueve años enseñando a torear en diversos colegios del sector y confirma la incertidumbre que reina por la situación generada a raíz de la pandemia.

“El respeto y el sacrificio son los principales valores (del torero)”, asegura Rodríguez.

Por su parte, Carlos Carmona, de 22 años de edad, lleva en la escuela desde los 14 años y ha participado en 30 corridas en plazas de toros pequeñas.

“Me siento preparado para salir ante el toro como un torero. Para mí, las corridas de toros son una forma de vida”, comenta Carmona.

Nicolás, de 10 años de edad, asiste a la escuela desde 2019 y dice que a veces tiene sueños en los que se ve a sí mismo toreando.

“Torear es difícil. Sueño con ser torero y torear. No es fácil, porque es muy difícil controlar a un animal fuerte (como el toro)”, dice Nicolás.

Publicado en Azertac

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