Opinión: Valores de futuro.

Por Javier Lorenzo.

La Fundación, dicen, ya piensa en una nueva Gira de Reconstrucción para seguir manteniendo viva y activa la llama del toreo. Continuidad que debe de pensar en el futuro del espectáculo, en toreros con proyección que permanecen escondidos en el anonimato al que les obliga el olvido por falta de oportunidades. Buenos toreros que la tauromaquia no debe permitirse el lujo de perder para darle nuevos aires al escalafón. 

¿Qué hubiera sido de Pablo Aguado si no hubiera llegado esa oportunidad de lujo en Sevilla de hace dos primaveras cuando era un perfecto desconocido aún para muchos? ¿Qué hubiera sucedido si el año pasado no hubiera estado la televisión en Linares la tarde que Juan Ortega puso el toreo en otra dimensión? Dos nuevos toreros que en las dos últimas temporadas han brotado con fuerza y devuelto al aficionado la ilusión de la novedad. Para que eso se produzca hacen falta oportunidades y generosidad abriendo los carteles a toreros con proyección. Ni Aguado ni Juan Ortega por sí solos son capaces de llenar una plaza como no la llenan solos las figuras a excepción de JT. Se encumbró el primero acartelado en un cartel de postín (Morante y Roca) en La Maestranza, mientras Juan Ortega el año pasado, al amparo de la televisión una tarde en Linares, apareció como un oasis en el desierto en plena sequía de espectáculos por el virus y con la afición deseosa de ver toros.

La fórmula parece clara. Y la proyección también. Es el momento en una campaña en la que todo vuelve a estar rodeado de incertidumbre. Donde los festejos volverán a escasear y donde la tele va a volver a ser la perfecta catapulta para darle dimensión a todo. Por eso, lo que aparezca ahí debe de contar con la mayor integridad posible. El toro debe de ser con la hechura, cornamenta y seriedad de tercera, segunda o primera dependiendo de la plaza en la que se lidie. 

Pero íntegro, como prioridad incuestionable si de verdad se le quiere dar categoría a lo que suceda. Y ahí debe de haber sitio para esos espadas que han demostrado ser buenos toreros, que velan armas esperando su oportunidad. Ahí tiene que brotar la originalidad de los empresarios, que deberían conocer el escalafón por abajo igual que por arriba, y la generosidad de las figuras. 

Abriendo huecos y promocionando a quien deben seguir ilusionando. Dos figuras con un torero desconocido pero con proyección. Y, por ejemplo, me acuerdo de un extremeño como Tomás Campos, de Daniel Crespo del Puerto de Santa María, del sevillano Ángel Jiménez o del salmantino Alejandro Marcos, por citar cuatro dentro de una nómina que podría ser, y es, mucho más grande. Toreros a los que les hace falta impulso y quién sabe si ahí no habría un nuevo Aguado o un nuevo Ortega. Estos, con figuras, sería un buen planteamiento para dar estructura a esa nueva segunda fase de la Gira. La escasez de festejos hace que todo el mundo esté pendiente de la tele. Y esta es la mejor plataforma para darle el espaldarazo a los nuevos valores. Ahora en pleno desierto, es una gran oportunidad para lanzar valores. La Fundación lo tiene en la mano si piensa en el futuro. Si cae en los favores, en compromisos o recomendaciones estamos con el problema de siempre. Y multiplicando la repetición de la que ya renegaba el aficionado antes de la pandemia.

Publicado en La Gaceta de Salamanca

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s