Observatorio Taurino: Una incierta espera.



La campaña echa a andar cercada por las normas de contención sanitaria pero todo el toreo sigue pendiente de los acontecimientos que se puedan desarrollar a los pies de la Giralda.

Por Álvaro R. del Moral.

Nadie puede aventurar lo que podrá pasar pero la tozudez de los datos no permite echar demasiadas campanas al vuelo. La gran temporada –o lo que pueda quedar de ella- permanece pendiente de lo que ocurra en Sevilla después de Semana Santa. Hay carteles, ganas de toros y la maquinaria logística de la empresa Pagés continúa en marcha mientras se aguarda el paso de los días santos. Ya se lo hemos contado: será el momento en el que Ramón Valencia ponga en la mesa de las autoridades sanitarias y gubernativas de la Junta de Andalucía ese plan de contingencia que consagra el 50% del aforo de la plaza de la Maestranza para poder levantar la persiana.

Es así de fácil. Pero también de difícil. Las últimas decisiones del gobierno autonómico dan algunas pistas. Juanma Moreno no fue portador de buenas noticias al mantener el cierre perimetral de las provincias andaluzas en unas fechas, las de Semana Santa, cargadas de planes y deseos de reencuentros familiares. No era lo que quería escuchar casi nadie pero, en honor a la verdad, no quedaba otra a tenor del repunte de unas cifras que se resisten demasiado a doblegar su mensaje de muerte y enfermedad.

A pesar de todo, cabe hacerse algunas preguntas. ¿Por qué se extreman estos rigores con un espectáculo que se desarrolla al aire libre y con un público que brilla por su buen comportamiento? En otro tipo de eventos –en recintos cerrados- se permiten aforos de hasta un 75%. Hay que recalcar una vez más el extraordinario valor simbólico que tendría la reactivación taurina de la plaza de la Maestranza para el resto del negocio aunque, visto lo visto, los presagios no son nada halagüeños para primavera.


Extremadura toma la delantera

No hay que quemar demasiada gasolina para encontrar un panorama radicalmente distinto. También se manejan otras cifras, es verdad, pero el caso es que en Extremadura se pueden dar toros con un amplio aforo que equilibra parte de la balanza económica del espectáculo. De hecho, ya hay una fecha rutilante fijada en el calendario de esta temporada incierta. Es la de la reaparición de Manzanares que volverá a la palestra en Mérida, el próximo 17 de abril, en el mismo escenario en el que concluyó su escuetísima temporada de 2020. Fue el 28 de agosto, en una corrida organizada como homenaje póstumo a Borja Domecq que el alicantino resolvió indultando a un gran ejemplar de Jandilla llamado ‘Palangrero’. Después llegó el enésimo calvario quirúrgico para enderezar su espalda apuntalada…

El ‘Manzana’ se anuncia junto a El Juli y Pablo Aguado para estoquear una corrida de Luis Algarra, una gran ganadería recuperada para las citas de lujo. La fecha fijada, ese 17 de abril, no deja de hacer un guiño a la jornada siguiente, que figura marcada en rojo en todos los calendarios taurinos. Debe ser el punto de arranque de esa programación taurina preparada en Sevilla que todos querríamos ver materializada.


Fricciones entre la Maestranza y Pagés

En las últimas semanas se han sucedido distintas declaraciones de Luis Manuel Halcón Guardiola, marqués de Villafranca del Pítamo y diputado de plaza en la junta de gobierno de la Real Maestranza. Halcón es uno de los rostros más reconocibles de la actual plana mayor del cuerpo nobiliario y ha roto algunos moldes que se antojaban inamovibles dentro de la política de comunicación de la Casa que, privada de los ingresos que proporciona el espectáculo taurino, atraviesa también algunas dificultades para mantener el nivel de su amplísimo programa social, asistencial y cultural, piedra angular de su instituto.

Las últimas declaraciones de Luisma Halcón –y seguramente las más contundentes- las ha publicado Antonio Lorca en su blog de El País revelando que la sintonía Pagés-Maestranza andaría lastrada por algunos condicionantes, por decirlo de manera suave… Halcón deja clara una premisa: la Maestranza quiere que haya toros en Sevilla. Pero también habla sin tapujos de esos 6 millones de euros que Pagés demanda al cuerpo nobiliario en concepto de IVA que, según la empresa, debe estar excluido del canon que abonan a los maestrantes. De sus palabras se denota cierta presión social dentro del cuerpo en torno a la relación con sus arrendatarios desde hace casi 90 años.

“Nuestro deber es defendernos en los tribunales” zanja el diputado de plaza recalcando el fin social de los ingresos de la Maestranza a la vez que revela una serie de tensiones que, hasta ahora, no habían trascendido con tanta trasparencia. Halcón explica que han rebajado el célebre piso de plaza (gira en torno al 22% de la facturación bruta de cada festejo) para favorecer la reactivación taurina del coso sevillano, incluyendo la renuncia a canon alguno en las dos novilladas previstas.

El actual acuerdo con Pagés vence en 2025 y aunque el marqués de Villafranca del Pítamo no deja cerrada ninguna puerta sí critica abiertamente el estado actual de una situación que parece muy desgastada: “¿Querrá la Real Maestranza seguir con este modelo después de esta experiencia tan dura con una familia que nos ha demandado después de haber mostrado reiteradamente su satisfacción durante 88 años?”. La pregunta es del casero.

Publicado en El Correo de Andalucía

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s