La Fiesta esta Viva: Salimos Toreando.

Leo Valadez con un astado de Jaral de Peñas. Foto Manolo Briones.

Por Rafael Cué.

La Feria de la Tauromaquia y la Cultura, celebrada en la Monumental plaza de toros de Zacatecas el viernes, sábado y domingo, fue un bálsamo tras la prolongada sequía de festejos taurinos en nuestro país. No sólo fue el reencuentro entre profesionales y público en una plaza de toros, sino que fue la primera prueba abierta de una serie de modificaciones a instrumentos de la lidia cuyo objetivo es que los toros puedan demostrar sus condiciones en mayor plenitud tras el tercio de varas, quedando con mayor movilidad para la faena de muleta, lo que representa mayores posibilidades de emoción para el público y mayores posibilidades del triunfo para el torero, si el toro se mueve más.

Si el toro es bueno transmitirá la emoción en sus embestidas y la conjunción con el torero, que tendrá materia prima para gozar, emocionarse toreando y crear belleza. Si el toro es malo, será muy evidente y el torero podrá aplicar una lidia de sometimiento cuya belleza no estriba en la sutileza ni el ritmo, sino en el poder de lograr lidiar a un toro que se defiende, que es también muy emocionante y ofrecerá aún más variedad al público y armas para el torero.

Este proyecto, encabezado por un grupo de ganaderos que se abocaron a investigar, estudiar y analizar la lidia del toro en la plaza, valorando su actual fortaleza, selección genética y calidad contra los tradicionales instrumentos de la lidia, comenzó hace más de tres años y este fin de semana durante los cuatro festivales charro taurinos se puso a prueba con la presencia de público.

Son tres las modificaciones que se presentaron: primero, la reducción del tamaño de la puya; segundo, se han rediseñado las banderillas, lo que mostró ser un área que necesita más trabajo; y tercero, se rediseñó el estoque.

La intención de estos cambios tiene un sentido estrictamente dirigido a darle de nuevo lucimiento al tercio de varas, con lo que el toro, en caso de contar con condiciones de bravura, lucirá en sus arrancadas de largo al caballo. Al reducirse el tamaño de la puya, el toro queda con mayor movilidad, lo que permite colocarlo más de una vez ante el caballo, lo que obliga a los matadores a cumplir con la ejecución de quites, el matador en turno tras el primer puyazo, y el matador siguiente después del segundo encuentro con el caballo. Un ejemplo favorable y exitoso en este sentido lo gozamos en la corrida del medio día del sábado. La corrida de Boquilla del Carmen tuvo condiciones que permitieron a los toreros ejecutar 12 quites distintos para deleite del público. Fermín Rivera, Sergio Flores y José María Hermosillo lucieron, compitieron y complacieron a los asistentes, que pudieron emocionarse con la belleza y variedad del toreo de capa.

Todo cambio requiere de adaptaciones por parte de quienes lo viven. Tras esta pandemia sería inmoral e incongruente que los festejos taurinos y el negocio del espectáculo taurino siguieran exactamente igual a como estaban en marzo de 2020. Hemos tenido el tiempo suficiente para meditar, evaluar, estudiar y proponer cambios a favor del espectáculo, pensando en el público y en los aficionados. 

Es nuestro deber y obligación. Que tendremos que ajustarnos a maneras distintas de promover, comunicar y ejecutar esta cultura, sin duda. Ahora bien, utilicemos las herramientas modernas de comunicación para hacer llegar el mensaje de que la Fiesta brava se fundamenta en su respeto a la tradición, a las jerarquías, a la liturgia de la lidia y la maravillosa crianza del toro bravo para beneficio de la puesta en escena final en una plaza de toros.

Estimulante para el público fue encontrarse con 12 toreros en plenitud física, artística y mental. En las cuatro corridas y lidia de los 24 toros, hubo de todo, como es natural, el toro bueno, el toro malo, el toro muy bravo, el toro con dificultades y el toro sin pena ni gloria. Lo que no hubo fue aburrimiento, lo que no hubo fue el tedio de ver a un torero citar y citar a un toro con falta de bravura y tres puyazos en los lomos, aunque sólo se le haya puesto una vez al caballo, lo que mata el toreo.

Mis respetos a los toreros, picadores y subalternos que asumieron la responsabilidad de ofrecer un espectáculo, de salir de la costumbre, de competir en quites, de colocar a los toros de forma correcta ante el caballo.

Vimos puyazos formidables, no hubo un solo chiflido o reclamos a los picadores, lucieron, brillaron y fueron ovacionados. El público gozó de la belleza incomparable de ver a un piquero mover el caballo para encelar al toro a más de 15 metros de distancia, la emoción de pensar si se arrancará o no el astado. Silencio, sólo la voz del montado y la buena doma del equino. Cuando se hace soñar el estribo, se levanta la vara y con la voz se llama al toro y éste se arranca, la emoción estalla en los tendidos y se engrandece el toreo.

Vimos toros muy buenos, para mi gusto dos superiores, uno de Boquilla del Carmen y otro de Jaral de Peñas. Con toreros capaces como Sergio Flores y Leo Valadez, a esos toros les cortaron dos orejas, triunfando rotundamente tanto ganaderos como toreros. Pero quien más triunfa es el público, que salió toreando. Horas después del festejo, en restaurantes, bares y hoteles, la gente que activó el sector turístico de la bella Zacatecas seguía hablando de toros, ese es el mejor y más notable resultado.

Enhorabuena a “El Zapata”, Luis David, Diego Sánchez, Fermín Rivera, José María Hermosillo, José Mauricio, Diego Silveti, “Calita”, Arturo Macías, Juan Pablo Sánchez y Leo Valadez, así como a sus cuadrillas; a los hierros de Los Encinos, Boquilla del Carmen, Montecristo y Jaral de Peñas por liderar este proyecto, cuyo resultado es esperanzador, en pos de brindar un mejor espectáculo para el público y el aficionado, que necesitamos tenga como primera opción de entretenimiento la tauromaquia.

El primer paso está dado, hay que seguir trabajando y estudiando las mejoras, convenciendo, como fue el caso, con hechos, de que esto la única intención que tiene es beneficiar al público, el verdadero sustento de la Fiesta.

Aficionados de todas partes de la República, varios miembros de la peña taurina El Sabino, de Houston, Texas, estuvieron presentes en lo que se puede considerar un parteaguas en la historia del toreo.

Gran fin de semana, la combinación de festejos y tertulias culturales engrandecen el toreo y su cultura. Acercar al público, ofrecer un espectáculo basado en la tradición con amplias posibilidades de lucimiento y emoción, ese es el camino.

Publicado en El Financiero

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