Toros en mayo en Córdoba 111 años después.

Por Salvador Giménez.

Cuando la actual empresa que regenta el Coso de los Califas, Lances de Futuro, presentó los carteles de los festejos taurinos para la presente temporada, las fechas tan tempranas en que se celebrarán causaron cierta sorpresa entre los aficionados. Córdoba fue siempre plaza de temporada.

No hay nada más que repasar las hemerotecas para comprobar que había fechas señaladas en el calendario taurino cordobés durante todo el año. La comodidad por parte de las empresas que han gestionado la plaza de toros de Córdoba durante los últimos 30 años hizo que la ciudad perdiera el marchamo de plaza de temporada, para pasar a ser plaza de feria y para colmo cada vez de menor peso en el llamado planeta de los toros.

Lances de Futuro, encabezada por José María Garzón, ha venido a trabajar para recuperar Córdoba y devolverla al lugar que no debió de perder. Ya el año pasado, marcado por la pandemia, fue la única plaza de primera categoría que abrió sus puertas. Para esta campaña, y como es sabido, se han programado tres festejos, que tendrán lugar los días 14, 15 y 16 de mayo, en otro año que pintan bastos para la fiesta más española de todas las fiestas, como son los festejos taurinos.

Días poco habituales de toros en Córdoba, pero curiosamente no será la primera vez que habrá toros a mediados de mayo, ya que en la temporada de 1910 el recordado coso de Los Tejares abrió sus puertas para la celebración de festejos taurinos en fechas similares, en concreto los día 16 y 18 de mayo.

Para la feria de 1910 se anunciaron, en una feria muy temprana, tres festejos taurinos, al igual que en la presente campaña, dos corridas de toros y una novillada, que tendrían lugar los días 15, 17 y 22 de mayo, si bien la climatología adversa hizo que los mismos finalmente se celebraran los días 16 y 18 de mayo, teniendo que ser suspendido por la misma el anunciado para el día 22.

El cartel de la corrida del día 15, finalmente celebrada tras su aplazamiento el día siguiente, estaba conformado por los matadores de toros Joaquín Navarro Quinito, Manuel Mejías Bienvenida y el mexicano Rodolfo Gaona, quienes estoquearían seis toros de la ganadería de Eduardo Miura. Los de Miura resultaron bravos y de poder, tomando en total 25 varas por 17 caballos muertos.

Ante ellos lucieron los tres espadas, si bien Quinito tuvo que bregar con un toro que hizo honor a su origen y pasó no pocas dificultades durante su lidia. El día 17 continuó el tiempo inestable y de nuevo la corrida tuvo que aplazarse para el día siguiente.

El día 18 de mayo, partieron plaza Quinito, quien al igual que Bienvenida y Gaona repetían actuación, y el tercer califa del toreo cordobés, Rafael González Machaquito.

Para la ocasión se lidiaron ocho toros de Campos Valera, quienes tomaron un total de 20 puyazos, matando 15 caballos. No tuvo Quinito una actuación lucida, pues las opiniones se dividieron cuando dio muerte a su primero, siendo pitado tras su actuación en el segundo de su lote. Machaquito lució de manera magistral con su segundo, sexto de la suelta, de nombre Serranito. El animal fue bravo en las cabalgaduras donde Zurito cuajó un tercio de varas magistral. Cuatro varas clavó el piquero cordobés, destacando en dos que fueron calificadas por la prensa de la época como magistrales.

Machaquito clavó un primer par de forma brillante, para concluir el tercio de banderillas los peones Blanquet y Camará, luciendo en la brega Cantimpla. El tercer califa realizó una faena de las de la época. Breve, pero muy intensa. El buen uso del acero hizo que el entusiasta público solicitará para él una oreja, que fue concedida por el palco.

Otra cortó Bienvenida en el tercero de la tarde, por una labor brillante en la que destacó con las banderillas, para culminar con un trasteo de muleta solvente y valiente que fue bien rubricado con la espada. El mexicano Gaona apuntó, pero no concreto ninguna de sus dos actuaciones, si bien fue despedido con muchas palmas.

La novillada de Miura a celebrar el día 22 de mayo, en la que se acartelaban Moni, Mojino chico y Corchaíto II, tuvo que ser suspendida por la lluvia incesante que marcó aquellos días de mayo de 1910. También hay que destacar que el día 21 se celebró una corrida de toros, fuera de abono, ya que no estaba inicialmente programada, en la que actuaron mano a mano Machaquito y Manolete (padre), ante seis toros de Rafael Laffite, antes propiedad del marqués de los Castellones, que resultó entretenida para los asistentes.

Ahora, 111 años después, la historia se repite, ya que Córdoba tendrá sus festejos taurinos en fechas inusuales en su calendario tradicional.

Publicado en El Diario de Sevilla

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