Es lo que digo yo: ¡Hasta siempre Pepe!

Pepe Garfias con su esposa Isabel y sus hijos Pepe y Santiago durante un homenaje que se le rindió por sus 50 años como ganadero.

Hay infinidad de astados notables, de toros indultados de la ganadería De Santiago, pero uno de ellos que quizás le viene a la mente a todo aficionado es el toro “Vidriero”, que inmortalizó Armillita Chico en la Plaza México.

De SOL y SOMBRA.

Hoy es un día triste para el medio taurino en México por el sensible fallecimiento del ganadero Pepe Garfias, pero no hay que recordarlo con tristeza, sino con alegría como seguramente a él gustaría ser recordado.

Por eso está tarde primaveral quisiera recordarlo con dos de los más importantes triunfos que obtuvo como ganadero en la Plaza México, primero con el toro “Vidriero“, al que Armillita Chico le instrumento una faena histórica un 26 de marzo de 1995 en la Plaza México y posteriormente con “Valeroso” al que José Miguel Arroyo “Joselito” le cortó el rabo un 25 de febrero de 1996.

El primer suceso se produjo durante la penúltima corrida de la Temporada Grande 1994-1995 y el cartel estaba compuesto por Miguel Espinosa “Armillita”, Manolo Mejía, Arturo Gilio y Federico Pizarro, con cuatro toros de Xajay y otros cuatro de De Santiago.

El triunfo grande llegó con el quinto toro de la tarde, de la ganadería De Santiago bautizado con el nombre de “Vidriero“, un toro marcado con el número 70 con 506 kilos de peso.

Desde que “Vidriero” salto al ruedo y Armillita se abrió de capa, el toro apuntó su condición noble encastada. Armillita lo vio pronto y le cuajó una faena histórica. Ya con la muleta Miguel puso la plaza de cabeza ante un toro que fue bravo y muy codicioso. Y como siempre sucede con estos ejemplares de nota alta, un sector del público le solicitaba el indulto al juez, pero este le ordenó a Armillita que se tirará a matar y así lo hizo dejando tres cuartos de acero que fueron suficientes para cortarle las orejas y el rabo.

Aquella tarde alternaron con el diestro español, Eloy Cavazos y Federico Pizarro, en la decimonovena corrida de la llamada Temporada de Oro, bautizada así por el 50 aniversario de la plaza. “Valeroso“, estuvo marcado con el número 125 y peso 519 kilos, al igual que “Vidiriero” salto al ruedo en quinto lugar.

Otro triunfo importante de Pepe Garfias se produjo el 25 de febrero de 1996, cuando el maestro madrileño José Miguel Arroyo “Joselito” le cortó el rabo al toro “Valeroso“, de De Santiago, en lo que fue una de las mejores faenas del siglo XX de la Plaza México.

“Joselito” estuvo esa tarde inconmensurable y cuajó muletazos muy sentidos con las bravas embestidas del toro de De Santiago. El premio para el astado fue la vuelta al ruedo, mientras que para “Joselito” las dos orejas y el rabo.

Que sirvan estás letras como homenaje para un grande del campo bravo. Un hombre que llevaba la esencia del toro bravo en su alma y qué formó una ganadería que ha marcado, con todas sus ramas, una parte fundamental de la historia del toreo en México.

Lo recordaremos siempre por su afición desmedida por el campo, afición que lo llevo a conseguir criar un toro noble y bravo, que emocionara con sus embestidas a aficionados y toreros. Al final Pepe lo consiguió, y su legado seguirá vivo en su ganadería y en muchas ganaderías de la actualidad.

Descanse en paz, Pepe Garfias.

Es lo que digo yo.

Twitter @LuisCuesta_

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