Colosal épica de El Juli contra la furia del cielo.

Libra una formidable batalla, en medio de una tormenta de arena, y desoreja a un encastado toro de Garcigrande; El Fandi y Roca Rey, inapelables con la espada, también triunfan.

Por Zabala de la Serna.

Negros nubarrones oscurecieron el paseíllo. El cielo amenazaba tormenta. Un viento revoltoso inquietó las miradas de los toreros. El Juli lo intuyó molesto. No sabía todavía cuánto…

El aire levantó una polvareda al paso del primer toro, tan liviano. Lo podía haber volado. De la corrida cinqueña de Domingo Hernández y Garcigrande, el más enjuto. Fue bueno y repetidor. Con una profundidad mayor por el pitón derecho. Por esa mano El Juli lo pudo gobernar con mejor pulso: la ayuda montada servía de contrapeso a Eolo. Que al natural incordió. De tal modo que quedaron las series atropelladas. Como si el toro ganara la acción, arrollando la muleta. Los redondos giraron, sin embargo, limpios y ligados sobre el eje de la verticalidad. Escarbaba el garcigrande de DH entre tandas. Pero cuando arrancaba cogía ritmo. O JL se lo daba. Y la faena trepaba. No atacó, sin embargo, con la misma determinación con la espada. Y la cosa quedó reducida a una ovación.

Por el espadazo conque El Fandi pasaportó a su toro se argumentó la oreja. Y por el tercio de banderillas que puso los tendidos en pie. Y aquella larga cambiada y este principio postrado de faena. Que recorrió muchos terrenos sin encontrar el refugio del airazo. Vi el toro con obediente movilidad y no fui capaz de apreciar más calidades. Quizá no las tuvo.

A Roca Rey el vendaval que ya era el viento le cruzaba el capote y se lo movía en tijerillas. Y el toro se le metía por dentro, defecto que sostuvo en el tiempo. Y así en la muleta lo acusaba igualmente. La muleta que ondeaba casi en horizontal. Como una bandera. RR plantó batalla a los dos enemigos que topaban, entre deseos arrollados y voluntades de quietud. La fenomenal estocada, como en el caso de Fandila, derivó en un trofeo.

Traía el cuarto porte de toro en serio. Por delante, un respeto. Cuando Juli cogió la muleta, una tormenta de arena se levantó contra los tendidos. Como en Lawrence de Arabia. Y brindó al público envuelto en aquella ola gigante de polvo. Y así se dobló, rodilla en tierra, con el garcigrande, que además soltaba su temperamento. Se desató una formidable épica, una batalla titánica, una guerra admirable. Juli quería hacerlo por abajo, esquivar las esquirlas del tornado, la metralla de la casta. Rompió a llover, y la lluvia abrió un brevísimo espacio de calma. Que sirvió a JL para ofrecer la izquierda, la vida expuesta a pelo, zarandeada. Como la muleta otra vez. El toro respondía colocando bravamente la cara en los vuelos que volaban y Julián trataba de arrastrar. Los naturales que nacieron adquirieron un mérito sideral, un trazo imposible, una emoción eléctrica. Un tío millonario y de vuelta de todo demostraba, una vez más, por qué el toreo es una puta locura. Los espectadores huían del agua y los que no huían se agitaban conmovidos por la epopeya. El espadazo fue de aquella manera, pero no importó para las dos orejas. No había premio en el mundo para compensar tanto.

Amainó el temporal para el turno de Fandi. Que se encontró con un acapachado castaño que apuntó cosas muy buenas, pero se vino abajo antes de hora. Otra vez los palos y el acero como sustento; otra oreja.

Para Roca Rey se desencadenó de nuevo el huracán. Hondo toro de templado fondo fue el sexto, pesadote en la muleta, sin acabar de salirse. Cada vez más. El peruano acortó distancias para tratar de conectar. Un arrimón a conciencia y una estocada a ley. El último trofeo respondió a eso, y ése fue su peso.

FICHA

Plaza de toros de Valladolid. Domingo, 13 de junio de 2021. Casi lleno (al 50% del aforo). Toros de Domingo Hernández y Garcigrande (4º y 6º), todos cinqueños; subieron de presentación los tres últimos; bueno el 1º, especialmente por el derecho; bravo y con temperamento el serio 4º; el noble 5º se vino abajo; sin clase 2º y 3º; paradote el 6º.

El Juli, de verde hoja y oro. Dos pinchazos y estocada pasada (saludos). En el cuarto, media defectuosa (dos orejas).

El Fandi, de azul cobalto y azabache. Estocada (oreja). En el quinto, estocada (oreja).

Roca Rey, de negro y oro. Estocada (oreja). En el sexto, estocada. Aviso (oreja).

Publicado en El Mundo

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