Opinión: Ávila ya habló y ahora toca actuar.

Por Darío Juárez Calvo.

Independientemente de la cuantiosa variedad de públicos que se dan cita en los buenos carteles de rejones, la afición taurina de Ávila demostró el pasado 6 de junio las ganas que tiene de toros. La corrida de Adolfo Martín vino a decirnos la solemnidad con la que nuestra ciudad acoge los grandes acontecimientos, cuando éstos son de índole mayúscula y traen consigo la importancia de la expectación. Porque más allá de la intención del buen hacer que han tenido muchas de las empresas que han pasado en los últimos años por el coso de la ciudad amurallada, Ávila necesita un empujón para realzar la categoría de su plaza.

Entre festivales y corridas extraordinarias, alejadas todas ellas de una feria o mini feria con cierto fundamento, se han venido dando los últimos acontecimientos en el seno taurino del Rey Niño. La empresa Tauroemoción es, posiblemente, la que mejor conoce la plaza de Ávila. Ya son unos cuantos los años que llevan estudiando la demanda de su afición, muchas veces escondida, siendo el color de los tendidos el protagonista del tono grisáceo y su cimentada frialdad.

No dejan de ser rumores los que hablan de un segundo festejo en uno de los meses de verano y otro durante la festividad de La Santa, a falta de una importante reunión entre empresa y Ayuntamiento que todavía no ha llegado para saber si el Consistorio estaría dispuesto a presupuestar una parte de la producción del o de los festejos. Una medida que no deja de ser cautelar o con cautela, para servir como buen hilo conductor que lleve a la redacción final y en firme de un pliego para la plaza de toros de nuestra ciudad. Un pliego de condiciones acorde y realista con la oferta y la demanda y, por supuesto, sensato desde el punto de vista económico para que las empresas le den ese aire, oxigenen la afición de nuestra provincia y apuesten por dar toros en Ávila todos los años.

Quizá suene a aventura el pensar en una feria o mini feria de tres días de toros con carteles rematados y en consonancia con la categoría de la plaza (segunda), pero lo que está claro es que las cuentas no se echan desde el salón, sino en la calle. Y hay empresas, como Tauroemoción, que estudian a las aficiones de todas las plazas que regentan, siendo el verdadero hecho que les ha hecho -valga la redundancia- estar donde están a día de hoy, anunciando en sus ferias a muchas primeras figuras y dando un paso al frente con la variedad para alejarse cuanto más mejor del sota, caballo y rey.

El Ayuntamiento de Ávila conoce muy bien la importancia que tiene que nuestra plaza tenga un pliego consustancial a las ganas de toros que el pasado 5 de junio demostró la afición abulense. Llegará. Mientras tanto, toros, sea como sea, debe de haber porque no es un capricho. Ávila ya habló: ahora toca actuar.

Públicado en el Diario de Ávila

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