Una tarde de toros de las que crean afición.

El Juli, Manzanares y Román triunfan en El Espinar con una gran corrida en la que cortaron diez orejas.

Por O. P. T. / Q. Y.

«Es una corrida que pasará a la historia», comentaba uno de los aficionados que acudieron ayer a El Espinar para presenciar el festejo taurino previsto con El Juli, Manzanares y Román como protagonistas, con toros de los hermanos García Jiménez. Y aunque la terna de matadores invitaban a pensar en una gran tarde, las perspectivas no eran del todo buenas durante los días previos. Por suerte para los asistentes, éstas fallaron, y los toros, de desigual presentación y juego pero muy colaboradores y nobles con los tres diestros, permitieron disfrutar de una gran tarde taurina, de esas que crean afición, además en una plaza de relevancia histórica como la de El Espinar, por la que han pasado grandes figuras del toreo.

Con cerca de 3.000 personas desafiando a la calurosa tarde –sobre todo los que ocuparon su asiento en la zona de sol–, El Juli, Manzanares y Román ofrecieron un gran espectáculo (bien acompañado por los pasodobles de la banda de música de la localidad) cada uno con sus cualidades y sus señas de identidad. El Juli comenzó su tanda con cuatro verónicas para saludar a su primer toro que avisaban ya del potencial de la corrida. Un acertado par de banderillas y una buena actuación con la muleta por ambos pitones continuaron la actuación del torero madrileño, muy jaleado por el público espinariego, que al final necesitó de una segunda estocada para finiquitar la faena. Una oreja, la primera de la tarde.

Con su segundo oponente, El Juli mejoró su actuación. Genial con el capote y extraordinario por los dos pitones, finalizó con un espadazo que le valió cortar esta vez las dos orejas. El toro, por su parte, fue aplaudido por el tendido mientras era arrastrado.

Manzanares también estuvo brillante. Mejor con su segundo que con el primero, aunque ofreciendo dos actuaciones de mucha calidad. Frente a una res corta de pitones y fea de cara –el segundo de la corrida–, el alicantino mató con un espadazo a recibir que logró la petición unánime de la plaza, que insistió en su petición hasta cortar dos orejas.

Repetiría trofeos en su segundo de la tarde. Con el que para muchos fue el mejor toro del festejo, Manzanares se mostró inmenso, sin dudas y ágil frente a un astado que colaboró desde el primer segundo. De nuevo preciso a la hora de matar, cerró su gran tarde con otras dos orejas. El morlaco, por su parte, fue reconocido con la vuelta al ruedo.

Román, quizás con menos nombre que sus compañeros de lidia, no se quedó atrás y también brindó al público una faena atractiva. El primer toro fue recibido con verónicas. Hábil con los quites, tanto por la espalda como por alto, se mostró voluntarioso y valiente con la muleta. Algo más flojo para matar, logró una oreja de el tercer toro de la tarde.

Con el último se pudo lucir bastante más el torero valenciano. Fenomenal su cuadrilla con las banderillas, él no se quedó atrás y estuvo extraordinario con las rodillas hincadas en tierra para iniciar la faena de muleta. Con un gran espadazo puso fin a la tarde, con otras dos orejas. Tres para él, diez cortadas en total en una gran tarde de toros en El Espinar.

Publicado en El Norte de Castilla

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