Bravura con fiereza o atemperada.

Existen aficionados que les gusta que el toro acometa con velocidad, aunque lo hagan con cierta violencia.

Por Juan Carlos Sámano.

Mucho hemos escuchado hablar sobre este polémico tema de la bravura, de lo importante que es su presencia en las condiciones de un toro de lidia, sobre todo en estos tiempo en que la Tauromaquia, como espectáculo, está perdiendo terreno poco a poco ante las fuertes embestidas de grupos animalistas y alguno que otro personaje de la política.

Existen aficionados que les gusta que el toro acometa con velocidad, aunque lo hagan con cierta violencia. Que muestre “bravura” con mucha fiereza y fuerza en las embestidas, que sea pronto y no permita colocarse a los banderilleros, que en la muleta embista con rabia aunque humille poco, sin recorrido por revolverse con prontitud. Sin duda esto, no es muy del gusto para los toreros o para quien se ponga delante de él, pero si para una gran mayoría de los públicos. Un toro así emociona, transmite una sensación de peligro y realza la lidia y faena que el torero haga con él. Para ello, basta recordar esa corrida de Mayo del 2014 en Madrid dentro del serial Isidril, donde dos toros del Ventorrillo despacharon a la enfermería a los tres espadas y dando por concluido el festejo faltando 4 toros por lidiar. Sin embargo, existen también muchos aficionados, y sobre todo espectadores, que prefieren la bravura más templada, digamos mas atemperada. Que se arranque pronto, de largo, con las cuatro patas a la vez, que se complemente con embestidas bravas y humilladas “haciendo el avión” y que duren más de 70 muletazos. Que busquen coger el engaño con codicia, con celo pero sin rabia. Sin duda, este es el toro ideal para la mayoría de los toreros, pero para el criador es algo complicado, ya que estaría al borde de la mansedumbre y la sosería a la hora de realizar los empadres.

Basándonos en que éstos últimos son los toros que de manera frecuente saltan al albero actualmente y son los elegidos sobre todo por las llamadas “figuras”, la pregunta sería: ¿Cuál es el tipo de toro que se requiere en este momento para reactivar y mantener la Fiesta de los Toros?. Difícil pregunta, basándonos en que la bravura como tal, es la esencia de la “fiesta brava”, y la bravura atemperada suele gustar, pero en ocasiones se vuelve monótona una faena ante la carencia de esa sensación de peligro. Difícil tiempo para experimentar y cada uno de nosotros tendrá su propia opinión.

Publicado en AM Querétaro

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