Obituario: Ramón Reveles 1925 – 2021.

El Maestro Reveles con el Doctor Alfonso Gaona y el Licenciado Alberto Baillères durante la creación del famoso mural que pintó para la Plaza México.

El día de hoy falleció a los 96 años de vida, el maestro Ramón Reveles, un hombre que se consideraba afortunado y agradecido por todo lo que Dios le había regalado en sus más de nueve décadas de existencia, donde tuvo la fortuna de padecer pobreza, gracias a lo cual descubrió su talento y pudo encumbrarse como un artista consagrado a nivel mundial.

Por Joel Flores M.

Nacido un 12 de diciembre de 1922 en esta Torreón Coahuila, Ramón Reveles Prieto, hijo de don Alberto Reveles Rodríguez y María Prieto Macías, originarios de Durango y Aguascalientes, respectivamente, fue parte de una familia humilde y trabajadora que día con día luchaba a brazo partido para salir adelante en la joven ciudad lagunera.

Don Alberto contaba con un molino de nixtamal por la calle 28, mientras doña María atendía una pequeña tienda, ello con la misión de sacar adelante a una numerosa familia, donde había que atender a diez hijos: Antonia (f) Mercedes (f) Carmen, María (f), Aurora, Manuel (f), Juan (f), Alberto (f), Florentino (f) y Ramón.

Fueron tiempos difíciles recordaba don Ramón Reveles, donde la necesidad de ayudar a los gastos de la familia le obligaron desde muy pequeño a buscar trabajo en lo que fuera, pasando por un taller de pintura con brocha de aire, una carpintería, una sastrería, ayudante de albañil y peón en la hacienda La Rosita (hoy los terrenos del Campestre La Rosita), donde hacía surcos, cortaba zacate, regaba las parcelas, cosechaba fruta y hasta pizcaba algodón, todo con tal de obtener algo de dinero que ayudara a la difícil economía familiar.

Fue durante su estancia en el taller de pintura donde se dio cuenta que su patrón era originario de Aguascalientes y tenía una gran amistad con Alfonso Ramírez ‘El Calesero’, conociendo en ese taller al torero, interesándose a partir de ahí por los aspectos taurinos, incluso, tomando la decisión de convertirse en torero.

“Ya inspirado, junto con mi palomilla de ese tiempo, integrada por ‘El Gato’ Ortega, ‘Chucho’ Solórzano, Ulises Cuevas, Leonardo Campos, Enrique Mou y otros más, me puse a entrenar y llegué a ser novillero, incluso llegando a torear vestido de luces. Mi sueño era torear en la Plaza México pero no pude hacerlo, tal vez por malo, por falta de apoyo o simplemente porque en realidad no era lo mío”.

Recordaba el maestro Reveles que en el taller de pintura se dio cuenta de su habilidad para aprender muy rápido y que su afición por la fiesta brava, lo llevó a descubrir su talento para el dibujo y la pintura, algo que realmente le resultó sorprendente, al realizar retratos en tiempos muy cortos de apenas 30 ó 40 minutos.

“Aunque aprendí las técnicas del aerógrafo, yo quería pintar al óleo y aprendí muy rápido; pero por mi facilidad de hacer los trabajos, nadie creía que fuera autodidacta y me decían mentiroso, ya que todos pensaban había estado en alguna escuela de arte”, recuerda.

INVITADO A LA FARÁNDULA

Durante su estancia en la Ciudad de México, tuvo la oportunidad de conocer al actor Ernesto Alonso, hermano de ‘El Calesero’, quien le dio trabajo en el área de mantenimiento de un restaurante que tenía en propiedad compartida con los hermanos Barbaboza.

Ahí el actor ofreció incursionar en el medio artístico, al considerar que su rostro tenía un buen registro ante las cámaras, invitación que el pintor rechazó por completo. “No era lo mío, la realidad es que tenía miedo hasta de hablar por teléfono, aunque con el tiempo, cuando ya me dediqué por completo a la pintura, agarré confianza y ya me gustaban las entrevistas por televisión; incluso, en Tijuana trabajé como camarógrafo en un canal local”.

Pese a ello, ingresar al círculo de pintores no fue fácil y aunque personalidades de la crónica taurina como don Paco Malgesto y Pepe Alameda le dieron un valor como pintor, incluso invitándolo a la Ciudad de México, no fue del todo aceptado por sus colegas que estaban ya organizados, quienes en todo momento lo hacían sentirse menos, al remarcarle lo difícil que sería lograr ser reconocido en las altas esferas del arte.

Ya en la Capital, fue contratado por el doctor Gaona, titular de la Monumental Plaza México, a quien pintó más de un centenar de retratos de figuras del toreo, siendo así que logró sostenerse y ayudar a su familia que en ese entonces radicaba en la ciudad de Tijuana.

A sugerencia del doctor Gaona, la familia Reveles se mudó a la capital mexicana y se estableció en el pintoresco Xochimilco. Por su experiencia en murales, adquirida tras pintar varios de ellos en la Plaza de Toros de Tijuana, acordó con el doctor Gaona plasmar una buena cantidad de murales para circundar el máximo escenario taurino del país, figurando en ellos las principales figuras de la ‘Época de Oro del Toreo’ como: Manuel Rodríguez ‘Manolete’, Luis Procuna, Luis Castro ‘El Soldado’, Rodolfo Ramírez ‘El Calesero’, Lorenzo Garza, Rodolfo Gaona, Fermín Rivera y Carlos Arruza, entre otros grandes.

CON CARTEL INTERNACIONAL

A partir de estos trabajos, la demanda por sus obras experimentó un insólito crecimiento, de modo tal que a la fecha suman más de tres mil obras realizadas, las cuales han sido enviadas a España, Francia, Portugal, Japón, La India, Arabia, Corea, Sudáfrica y muchos otros países, donde el arte y talento del lagunero Ramón Reveles es muy apreciado y cotizado.

AMIGO DE LOS GRANDES

“En Europa les gustan más los retratos y los aspectos taurinos, pero en el resto de los países, principalmente Japón, se tiene un gusto y admiración muy especial por las obras del costumbrismo mexicano”.

Su alta calidad como artista, le concedió a este enorme pincelista la oportunidad de tener contacto con grandes figuras mexicanas, a las cuales ha pintado y posteriormente, con muchas de ellas ha establecido una gran amistad, la que ha trascendido al paso de los años, entre quienes figuran: Pedro Infante, Jorge Negrete, Javier Solís, José Alfredo Jiménez, Lucha Villa, Lola Beltrán, Pedro Vargas, Agustín Lara, Marín Urieta, David Reynoso, Julio Alemán, Tomás Méndez, Mario Molina Montes, Indalecio Ramírez, Blanca Estela Pavón y Sarita Montiel, entre muchos otros.

En el taller de Diego Rivera y Frida conoció a ‘La Doña’ María Félix, a la que ocasionalmente saludaba, pero asegura nunca se dio un contacto cercano, ya que era una señora muy cortante.

Justo en ese lugar conoció a la modelo española Laura Mass Gracia, con la que estableció una relación, procreando a uno de sus siete hijos, quien actualmente vive en Tijuana. Otros de sus hijos viven en España, Inglaterra y diferentes ciudades de México, donde se han desarrollado como profesionistas y han formado sus propias familias, llevando con todos ellos una excelente relación.

LOS TOREROS DE HOY NO VALORAN LA PINTURA

Al hablar de la pintura taurina en una de sus últimas entrevistas, dijo que continuaba haciendo obras de toreros como Julián López ‘El Juli’, Pablo Hermoso de Mendoza o Sebastián Castella, entre otros grandes exponentes, aunque reconocía que algunos toreros no le daba el valor real a una pintura, como ocurría antaño, cuando se pagaba un precio por una obra de este tipo.

“Los toreros actuales no tienen ese gusto o sensibilidad como ocurría en la Época de Oro; hoy no les gusta o quizá no conozcan el arte, les da lo mismo una fotografía que una pintura. Debo reconocer que han bajado las ganancias del torero y ya no son aquellos tiempos del glamour, hoy se paga poco por torear y muchos se visten de luces sólo por darse a conocer, no tanto por esa pasión con la cual se vivía el toreo hace décadas”.

UN HOMBRE APASIONADO Y MUY FELIZ

Por su temperamento propio, el maestro Reveles se definía como un hombre que se deja llevar por la pasión. “Tengo un gran defecto, soy muy apasionado y entregado; se sufre cuando se ama y eso creo me afecta mucho”.

Pese a ello, aseguraba haber disfrutado la vida y haber sido feliz, viviendo con intensidad los grandes momentos que Dios le ha regaló al paso del tiempo y aunque desde hace años estaba separado de su familia, asegura que guardaba una gran relación amistosa con su esposa Amelia, quien radica en San Miguel de Allende Guanajuato.

“Soy muy celoso de mis obligaciones y parejo con todos, me siento feliz siendo compartido, todo lo que tengo lo reparto, soy creyente y Dios me ayuda. De pronto no tengo un centavo en la bolsa y al día siguiente ando en cualquier parte del mundo disfrutando la vida, de ahí que Martín Urieta me decía ‘El Vago’, al tener ese gusto por andar de un lado a otro”.

Aunque decía tener un gran concepto de la amistad y conocer a mucha gente en todo el mundo, aseguraba contar cuando mucho con cinco verdaderos amigos. “No me arrepiento de haber vivido lo que me ha tocado, soy un ser humano feliz con lo que Dios me ha regalado y hasta en mi trabajo, me gusta compartir mis secretos de la pintura con los colegas; no soy egoísta, ayudo a los que empiezan”.

Públicado en El Siglo de Torreón.

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