FERIA DE OTOÑO: La oportunidad, en un solo lote.

La oportunidad, en un solo lote
Los dos toros de mayor nota de la imponente y desrazada corrida de Victorino Martín caen en manos de un entregado Alberto Lamelas, que únicamente cosecha dos ovaciones.

Por Zabala de la Serna.

La cuerna de Venadito le daba categoría de medalla de oro. Tan descarado, tremendamente veleto. Como los viejos victorinos de antaño. Un trapío imponente, seriedad por los cuatro costados. En la frontera, a un mes, de los seis años. No sería el único. Los otros dos cinqueños pasados se repartieron en los otros lotes, en cuarto y sexto lugar. Cuando saltó al ruedo con todo su armamento a cuestas, Alberto Lamelas le esperaba a porta gayola. O un poco más lejos. Clavado en la arena de esta playa que es el ruedo de Las Ventas. Omaha beach. Silbaron las balas por la cabeza al librar la larga cambiada. Los capotazos en brega soltaron una emoción bárbara. Como la media genuflexa. Venadito colocaba su amplia cabeza abajo, la humillación marca de la casa también. De lo antiguo. Lámelas apostó y acertó cuando liberó la tensión del muletazo, la electricidad, los toques. Que fueron las menos veces. Cuando toreó sin ellos, más a las vuelos, y sedujo al victorino para ir hasta el final, cosa que costaba, alcanzó las cotas más altas. Una cumbre de entendimiento por cada mano, avanzada la faena al natural. Y entonces se vio al toro en toda su dimensión. A.L. se trabajó el pitón contrario, esa forma de cruzarse que tanto cala en Madrid, en una tesonera y dilatada labor. Un aviso antes de perfilarse. La mayoría no se enteró de Venadito.

A Jaquetillo, que debió de salir del mismo molde que Venadito, lo recibió también en la puerta de toriles. Otra batalla campal, aún más emocionante, por la tralla y la búsqueda detrás del capote. Alberto Lamelas se fajó en la refriega. Pero, quitando esa guerra de salida, el toro, ya centrado, fue haciendo las cosas en orden, por abajo, templadamente bien. Marcos Galán lidió al estilo Martin Recio, jugando con las inercias, corriendo hacia atrás, sin pegar un capotazo de verdad pero sin molestar. Y la peña tragó entre ovaciones. Pedía Jaquetillo suavidad, tacto, exactitud, para su fijeza y su bondad. Para estirar su contado fondo. El concepto de entrega y hierro de Lamelas no fue suficiente. Volvió a sonar un aviso antes de agarrar el acero. Otra estocada baja. Una leve petición. Y de nuevo al tercio. En su bolita se concentraron los dos victorinos de buena nota, los mejores a falta del súper encastado o del súper clase. Como los que lidió Victorino el pasado 26 de junio en este mismo escenario. Un recuerdo para Escribano, especialmente, y otro para Serrano.

López Chaves se estrelló contra dos toros imposibles. De fachada tremenda. Como toda la corrida. Uno, sin poder ni humillar, haciendo hilo; el otro directamente negado.

Tampoco valió un victorino acaballado, largo y estrecho. De finísimas dagas. Muy protestado por su tipo y por su escasez de fuerza. Gazapón, andarín, engallado, no descolgó nunca. Jesús Enrique Colombo, que debutaba con los cárdenos de la A coronada, banderilleó potencia y explosividad. Y lo mató con facilidad ante la imposibilidad de lucimiento. Pero el sexto de la muy seria victorinada sí tuvo su trato y su manejo, bonachón. Sin terminar de humillar. Simplón salvo en los primeros muletazos de cada serie. Cuando se venía por dentro. Lo tapó con la muleta y resolvió fácil. A Colombo le protestaron las banderillas porque recuerda a El Fandi, y a Fandi en Madrid le tienen gato. El último par adquirió su importancia en la reunión. Sería su recambio para ese otro circuito de ferias y pueblos que también existe.

Monumental de las Ventas. Domingo, 26 de septiembre de 2021. Tercera de feria. Tres cuartos sobre el 50%. Toros de Victorino Martín, tres cinqueños (2, 4 y 6), tremendamente serios.

Domingo López Chaves, de caldero y oro. Pinchazo y media estocada (aplausos). En el cuarto, dos pinchazos y pinchazo hondo (silencio).

Alberto Lamelas, de malva y oro. Estocada caída. Aviso (saludos). En el quinto, estocada caída. Aviso (leve petición y vuelta).

Jesús Enrique Colombo, de azul marino y oro. Estocada rinconera (silencio). En el sexto, media estocada y descabello. Aviso (silencio).

Se guardó un minuto de silencio por el 37 aniversario de la muerte de Paquirri.

Publicado en El Mundo

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