FERIA DE SAN MIGUEL: ¡Desesperación!

La verdad es que era un cartel raro, de esos que en Sevilla no entran por los ojos, y que los aficionados postineros tildan de “no rematao”. Era un cartel que no provocaba empatía, y más de uno juraría que tampoco la había entre los miembros de la terna de luces.

Y así fue; una tarde malaje, “esaboría”, aburrida, insufrible, desesperante… Y la culpa, como casi siempre, apunta a los de negro; es decir, a los toros de Fuente Ymbro, de bella estampa y mirada retadora, pero cargados de tristeza y sosería en sus entrañas. Los toros, sí, pero también habría que llamar a capítulo a Ferrera y Perera, dos veteranos que, a la vista de las circunstancias, se contagiaron pronto de la desidia imperante y pasaron por la plaza con esa aparente indolencia que permite que la ilusión se desvanezca en una ráfaga.

Solo se salvó del naufragio Daniel Luque, quien ofreció una bonita sinfonía de toreo a la verónica en el recibo a su primero, capotazos templadísimos, gustándose, preciosos, rematados con una media superior; y momentos después, un quite por muy vistosas chicuelinas y otro por verónicas cerradas con una larga.

Extraordinario Luque con el capote, artista de los pies a la cabeza. Curioso el caso de este torero, que ha alcanzado el alto lugar del que disfruta por su técnica y poderío, cuando es un consumado pintor de alegrías en los primeros tercios. Aún se recuerda aquella tarde del 2 de junio de 2010 en Las Ventas, cuando Morante, Cayetano y Luque protagonizaron momentos bellísimos con el capote, y Luque tuvo la osadía de desafiar al de La Puebla con un maravilloso quite a la verónica. Es decir, que el toreo de hoy no es casualidad.

Brindó al público y decidió exprimir al único toro que demostró codicia en el tercio final. Se lució entonces con la mano derecha en dos tandas preñadas de templanza y torería. Tomó la zurda, y comenzó otra película: el torero artista y poderoso se convirtió en un pegapases moderno. Citó al hilo del pitón, se despegó en demasía y los muletazos surgieron sin gracia ni emoción. Una faena, al final, de más a menos, mal coronada con un pinchazo previo a una estocada y un empeño incomprensible por alargar la agonía del toro y permitir que sonara el aviso.

Pero lo realizado por Luque no puede en modo alguno justificar la corrida. Fracaso sin paliativos de los toros de Fuente Ymbro y muy escaso compromiso de Ferrera y Perera. A ambos hay que exigirles más, mucho más, y, sobre todo, en tardes oscuras.

Al final, las caras de los asistentes reflejaban la desesperación que produce el hastío; y no es bueno que al aficionado se le racione tanto la emoción a la que tiene derecho.

FUENTE YMBRO / FERRERA, PERERA, LUQUE
Toros de Fuente Ymbro, bien presentados, cumplidores en el caballo, descastados, apagados y muy sosos.
Antonio Ferrera: pinchazo y casi entera caída (‘silencio’); media atravesada (‘silencio’).
Miguel Ángel Perera: estocada caída (‘algunas palmas’); tres pinchazos y un descabello (‘silencio’).
Daniel Luque: pinchazo y estocada -aviso- (‘ovación’); pinchazo y estocada (‘silencio’).
Plaza de La Maestranza. 29 de septiembre. Décima corrida de feria. Más de media entrada sobre un aforo del 60%

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