Feria de Otoño: El público de cañita y terracita se estrelló contra el muro Domecq.

Daniel Luque corta una oreja a base de reflejos y mucha decisión en la Feria de Otoño.

Por Carlos Ilián.

El público que ahora acude a la plaza de Madrid, con la honrosa excepción de dos o tres sectores exigentes, es un público de cañita y terracita dispuesto a tragarse con gusto cualquier trapazo, cualquier bajonazo y aplaudir con entusiasmo los trallazos, los enganchones y lo peor, pasar por alto la presentación y el juego de los toros. Es como si la pandemia hubera dado la vuelta como un calcetín a la que hemos defendido como primera plaza del mundo. Visto lo que nos va dejando esta feria de Otoño parece que el covid 19 será el final de muchas cosas hasta ahora inamovibles, la primera que las plazas de toros serán eso…para disfrutar como en una terracita de la calle Ponzano de Madrid.

Por eso mismo Daniel Luque ha estado a punto de abrir la puerta grande de Madrid por primera vez en sus ¡17 años de alternativa! que se dice pronto. La verdad, lo innegable es que el torero de Gerena ha salido a no dejarse una sola embestida sin dar la cara. Por eso y a base de reflejos pudo sortear y sacar adelante la faena de muleta a su primero que rebañaba y se defendía, en parte por su falta de fuerza. Luque llegó con fuerza a un público triunfalista. Se fue detrás de la espada como una vela y con el acero arriba fue suficiente para oreja pedida con fuerza

Lances de seda a la verónica en el sexto parecían ser el preámbulo para rematar una tarde trascendental para él, pero ese sexto fue tan manso e inválido como el resto de la infumable corrida de Santiago Domecq. Luque se esforzó muy por encima del pobre juego de su oponente, tragándose los hachazos a la defensiva del toro. Al menos sube un escalón con su entrega ayer.

Miguel Ángel Perera se templó en los muletazos en redondo y al natural a la triste borrega que lidió en primer lugar. No faltó su tradicional inicio de faena con los cambiados por la espalda. Pero su labor carecía de importancia por el mostrenco que tenía delante. Estatuarios y el pase cambiado para abrir la faena de muleta al quinto. Poco tuvo de duración el entusiasmo de Perera a medida que el toro se defendía acusando su absoluta falta de fuerza.

El Juli estuvo tan anodino como el lote que se llevó en el sorteo. Rescatemos tres redondos obligando por bajo al cuarto y punto. Con la espada anduvo entre pinchazos a su primero y un bajonazo alevoso a su segundo.

Plaza de Madrid. Octava corrida. Lleno dentro del aforo permitido. Toros de Santiago Domecq (0), pobres de trapío, casta y fuerza. El Juli (4), de negro y oro. Pinchazo, estocada corta y trasera y dos descabellos (silencio). Pinchazo y bajonazo (algunas palmas). Miguel Ángel Perera (5), de nazareno y oro. Estocada caída (saludos con protestas). Estocada corta (saludos). Daniel Luque (6), de blanco y plata. Estocada (una oreja). Estocada. Un aviso (saludos).

Publicado en Marca

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s