
Por Luis Cuesta – De SOL y SOMBRA.
La fiesta en México pasa por un momento de incertidumbre y su nivel es tan poco regular en la actualidad, que algunos diestros ya veteranos y retirados como “El Conde”, han decido regresar a los ruedos.
Nunca como en está época los toros están saliendo tan jóvenes, tan pequeños y tan afeitados. “Hasta las orejas los afeitan”, dicen algunos aficionados. No se nos debe de olvidar que el toro bravo lleva su mayor peligro en el sentido que da la edad, pero hoy en día vemos cualquier tipo de florituras en los ruedos que serían impensables verlas con cuatreños astifinos de casta. Sin embargo son pensables (y hasta usuales) con los utreros que nos cuelan en algunos de los festejos de provincia.
Hoy, tristemente y a raíz de la actual pandemia del covid-19, estamos viviendo una de las épocas más oscuras que ha conocido la fiesta brava en toda su historia.
Muchos se preguntan, ¿Por qué vuelven los toreros? Quizás lo hacen por esa nostalgia de las tardes de gloria y por sentir de vez en cuando la avalancha del fervor popular. Pero “El Conde” parece decidido a afrontar en serio los riesgos y los compromisos propios de un torero en activo, en una época en dónde los toreros punteros y más veteranos del escalafón parecen estar contagiados por una preocupante abulia.
Pero seguramente esto es algo que ya lo tiene bien medido “El Conde”, que sabe perfectamente que el toro que hoy salta a los ruedos en México, tiene menos trapío que aquel que colaboraba con sus éxitos hace algunos años en la mayoría de las plazas de país.
Por esta situación la crítica especializada, tendrá que apretar más fuerte, para denunciar todas las anomalías que surjan en las plazas y exigir nuevamente el regreso de la seriedad a los ruedos mexicanos. La afición mexicana está unida y quiere toros, pero estoy seguro que no será complaciente ante los abusos que se sigan cometiendo en algunos ruedos del país. Especialmente en las plazas de primera categoría.
¿Que le depara el futuro al “Conde”? Es un albur, ya que el torero tiene 47 años; es más viejo que su mentor Manolo Martínez cuando regreso a los ruedos y a quien en sus tardes más deslucidas el público casi lo manda al asilo; de hecho es mucho más viejo que todo el escalafón. Sin duda su vuelta a los ruedos será una aventura de resultados imprevisibles.
Por lo pronto ya está anunciado el 5 de diciembre en la Monumental de Playas de Tijuana junto al rejoneador español Andy Cartagena y Diego Silveti, con toros de la ganadería de San Isidro.
Ojalá que su regreso sea éxitoso y que los toros lo respeten. Es lo menos que se le puede desear a un matador que regresa a los ruedos, sin importar sus razones personales.
Es lo que digo yo.
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