Guadalajara: Alternativa de ensueño para Héctor Gutiérrez.

Héctor Gutiérrez. Foto NTR Toros.

Por Luis Carvajal De SOL y SOMBRA.

Tercera corrida del serial de aniversario de la Plaza de Toros Nuevo Progreso 2021-2022. Se anunciaba la esperada alternativa de Héctor Gutiérrez teniendo como padrino de lujo a Emilio de Justo que se presentaba en Guadalajara y como testigo a Diego Silveti.

El encierro de Villa Carmela terciado en presentación y de escaso juego casi echaron al traste una tarde de alta expectación que iba a terminar en decepción por la debilidad y falta fuerza de la mayoría de sus toros, sin embargo el hidrocálido Héctor Gutiérrez no permitió que aquel dicho tan taurino se cumpliera y le dio la vuelta a la moneda para triunfar con categoría en el sexto de la tarde.

“Don Clemente” se llamó el toro de su doctorado, un animal serio digno de Guadalajara que acusó falta de fuerzas y por momentos descoordinación en la pata derecha. Humillaba el toro ante el esfuerzo de Gutiérrez pero una y otra vez caía a la arena, consciente de la situación el hidrocálido acortó distancias, sin ahogarlo y poniéndose en el sitio logró a media altura torear con mucho empaque y arrancar los primeros oles de la tarde. Exprimiendo lo poco que tenía el cárdeno oscuro instrumentó series cortas pero intensas, para culminar con un trincherazo que calentó la plaza y de qué manera. No estuvo fino con la espada y el público ocasional le regaló una vuelta al ruedo innecesaria.

Fue con el sexto “Don Pedro” el que le permitió demostrar su evolución como torero y reafirmar el gran futuro que le avecina a Héctor Gutiérrez. Con un público deseoso de triunfo comenzó su actuación lanceando con suavidad y un quite vistoso por saltilleras mostrando el recorrido del burel. Se fue al centro del ruedo con un valor sereno y claridad de mente esperando paciente para ejecutar un péndulo con mucha exposición y pronto recomponiendo la figura ejecutó un molinete de hinojos emocionando al tendido. Lo mejor vino toreando vertical por ambas manos dándole sus tiempos a “Don Pedro” que fue agradecido sin humillar del todo pero obediente a los muletazos toreros que nos regaló Gutiérrez por ambas manos, aunque la muñeca izquierda es de oro puro. Senda de trincherazos para culminar un emocionante trasteo que concluyó con manoletinas de rodillas que terminaron por reventar la plaza. Señaló una estocada un pelín caída con cornada de dos trayectorias en el muslo incluidas, pero ni una sola alma protestó las dos orejas que Alfredo Sahagún sacó de golpe para ver salir en hombros al hidrocálido entre gritos de ¡Torero, Torero!

Que falta nos hacen toreros con su concepto en nuestro limitado escalafón. ¿Cuándo volveremos a ver a este torero? Solo el tiempo lo dirá pero ojalá que las empresas tengan visión para ver la valía que podemos potenciar en Gutiérrez.

La afición tapatía sabrá esperar a Emilio de Justo que sorteo con el peor lote y que a pesar de consentir a sus dos enemigos siempre toreando a media altura y con una labor de enfermero, tuvo el agradecimiento del tendido ante su esforzado trasteo. Con disposición sobrada regaló un sobrero de Guanamé descastado y que repitió la tónica, la poca transmisión y fuerza del mismo le obligaron a abreviar y despedirse sin tener una actuación para el olvido.

Porque para el olvido fue la actuación de Diego Silveti. En el primero de la tarde el público se desconecto por completo por la falta de presencia de su enemigo y con muchas precauciones Silveti le hizo una faena insignificante. Con el segundo de su lote “Moncayo” lanceo con limpieza a la verónica e instrumentó unas bonitas navarras con el capote, sin embargo con la muleta se vio sin recursos ante un toro con mayor movilidad que sus hermanos que jamás pudimos apreciar con claridad. Ya es hora de contar con nuevos bríos en el escalafón, un apellido no puede seguir manteniendo en los carteles a un torero que está más que visto que sus capacidades, son muy limitadas como para pasar al siguiente nivel.

Twitter @luiscarvajal0

2 Comentarios »

  1. Seguir programando a Diego Silveti es un insulto a medio escalafón y al que paga un boleto. Medido de valor, carente de recursos, muleta atrasada siempre, medios pases rematados afuera, nula personalidad. Dijo Frascuelo, y dijo bien: «la sangre torera ni se compra ni se hereda» y Dieguito es el vivo ejemplo. Ni por asomo tiene la personalidad del padre, ni el arte del abuelo ni el carisma del tío. Acartelado por portación de apellido mientras.muchos, con mayores posibilidades, calientan el banco para ver cómo se le siguen dando toros a alguien cuyo único mérito es portar un apellido ilustre. Visto está, puerta.

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