Las sentencias de Morante: «No hay toro más grande que el de Madrid, sí lo hay más feo, el de Pamplona»

El torero sevillano se da un baño de afición en la Asociación el Toro, donde ofreció un tratado de tauromaquia, se mostró en contra de los veterinarios y defendió la verónica de mano alta.

Por Rosario Pérez – @CharoABCToros – Madrid.

«Estoy aquí para lo que me queráis preguntar», principió Morante de la Puebla en su encuentro con la Asociación el Toro de Madrid, que colgó el ‘No hay billetes’ en el restaurante Puerta Grande. El torero sevillano reflexionó sobre el trapío, la pureza, los encastes y la puya, entre otras cuestiones. Y además, en la amena charla, con el sello morantista en cada respuesta, apuntó que tiene la intención de matar una corrida de Martínez.

El sitio: Valdemorillo. De llevarse a cabo, Morante, más allá del festival de Valero de la Sierra en enero, torearía su primera corrida en la feria serrana, en el umbral de Madrid: Moderado por su presidente, Roberto García Yuste, estas son las reflexiones del maestro de La Puebla del Río:

Martínez y Valdemorillo: «A su ganadero, Goyo, le tengo mucho cariño.

No sé apenas cómo sale eso. Sí sé que son preciosos y me gustaría hacer una cosita. Se lo dije a Goyo. Yo soy un enamorado de Joselito, y esa ganadería ha traído tanta historia buena… Son ganaderías que las entenderían por aquí, por Madrid, por algún pueblo. Me comentaron que sí en Valdemorillo. Podría ser, me gustaría. Lo que no sé es quién va a torearla conmigo».

La verónica de mano alta: «Me sale así y lo quiero interpretar así. Que la mano de fuera vaya más alta o baja, no le encuentro tanta importancia, a no ser que se haga de forma obligada. Hay toreros que bajan mucho la mano con el capote, a veces parece que van a dar con los nudillos en el suelo y eso no me gusta. No me parece puro ni natural, sino forzado. Tan fácil es subirla como bajarla, lo importante es que se haga de forma natural. Soy partidario de toreros como Joselito, Belmonte y Ordóñez. Llevaban la mano donde caía. Que la mano abajo es muy fácil. Os lo digo de verdad. El día que querías, me decís que baje la mano y yo la bajo, y parecerá como si estuviera sacudiendo la alfombra. El toro hay que llevarlo ‘p’alante’ y se puede llevar un poco con la mano medio alta, porque abajo no se lleva. La pureza no tiene por qué ser por abajo, la pureza viene en el estilo. Y hay pases por arriba, por abajo y a media altura. Es la interpretación del estilo. Que por qué le pongo la mano alta. Porque me da la gana, porque así lo siento».

Rafael de Paula: «Mi relación con Rafael de Paula ha sido y sigue siendo muy especial. Muchos dicen: qué mal salió el apoderamiento’. Y yo digo que no, porque con él aprendí muchas cosas que hoy puedo realizar. Sin su aporte mi toreo no sería el que es. Es una inspiración y un manantial de enseñanza y de experiencia, con el cual me he motivado y lo he tenido muy presente. Rafael tiene un genio y un carácter especial, que a veces no nos hemos entendido, pero eso no quiere decir que a Rafael lo quiera, lo admire y le agradezca todo lo que me ha enseñado. Con Rafael eran todos los días era una anécdota y una aventura. Y, claro, así es muy difícil. Rafael era especial. Y lo es. Como apoderado es muy difícil: como él mismo dice, ‘yo no sé de números’. Y yo le decía: ‘Rafael, yo tampoco’. Y así, un día tras otro, aquello era una aventura. Y, claro, tenía que acabar en algún momento. Y acabó. Pero seguimos con la amistad. He aprendido muchísimo y estoy muy agradecido. Lo conocí a raíz del festival en homenaje, me fascinó su forma de ver el toreo, muy pura, muy seria, con mucho duende, y solo tengo palabras de agradecimiento. En el mundo del toro me preguntaban cómo había aguantado tanto. Me sirvió para que hoy tenga esa perspectiva artística y técnica para domeñar un poco a aquellos animales que no son los típicos que me solían decir. Ahora estoy con mi amigo Pedro, que ese sí sabe de cuentas».

Variedad de encastes: «Un poco la decisión de formar parte de este cambio precisamente ha sido la de estar tanto tiempo toreando lo mismo o casi lo mismo. Es verdad que cuando uno empieza intenta buscar los toros con los que el triunfo te pueda venir en una cantidad mayor, un toro que se preste más al lucimiento y que en vez de mirar tanto al torero había que mirar también al toro. Aquellas ganaderías que están sufriendo el Covid, también tenían derecho a lidiar de una forma más vistosa, no de una forma tan aislada. Fue una decisión difícil pero yo sabía que con ella podía marcar un rumbo que es el que me preocupa, que es el de la misma embestida, el de la misma faena, el de la misma rutina. A veces digo que el toro pone la música y uno la letra. Y cuando un toro es la misma música, la letra se parece muchísimo. Cuando uno se decide por este camino, sabe que va a andar bastante solo, pero mejor solo… Y así fue. A raíz de terminar con Toño Matilla pues decidí con mi amigo Pedro buscar un rumbo ilusionante y distinto. Y el que quiera seguirme que me siga y el que no quiera que no me siga». ¿Seguir por este rumbo en Madrid?: «La intención es sí».

Prieto de la Cal: «No quería anunciarme con los seis toros en El Puerto, pero sabía que no iba a encontrar a nadie que me acompañara».

Trapío. El Rosco: «El veedor de sus toros que tenga un poquito más de cuidado, porque algunas familias hemos empeñado el colchón para ir a verlo. Por ejemplo, en Arévalo, Calatayud, Colmenar. Son toros muy pequeños, sin el trapío necesario. Me he desengañado un poco… Sería bueno que viniese tres o cuatro veces cada año a Madrid con toros de verdad. »Gracias Rosco por el análisis. Cada plaza tiene un tipo de toro. El tipo de toro de Madrid es un toro muy grande, ya más grande no lo hay. Lo hay más feo, que es el de Pamplona, igual de grande. Pero el de Madrid es tremendamente grande. Entonces no podemos querer que el toro de un pueblo sea igual que el de la capital. Creo que es difícil para los ganaderos y para los toreros, porque todo influye. Madrid por eso es Madrid, si no, sería una más. Entonces, Rosco, mejor quédate en Madrid». ¿Sobre las cuatro tardes? «Las pensaremos».

Suerte de varas: «Hoy en día se pica con una puya demasiado grande, y uno corre el riesgo de que el toro se dañe. Ahí tenemos al toro de Santiago Domecq de El Fandi. Le dieron tres puyazos y llamé a Toño Matilla: ‘Se ha cargado el toro’. El toro nunca se echa a no ser que se sienta muerto. El toro que se echa no es por cansancio, por cansancio nos echamos los humanos. ¿No creéis que con la puya actual es imposible darle tres puyazos al toro? La de la puya de Madrid es más grande que la de Andalucía, que bajo mi gusto se podría achicar un poco, pero la de aquí es tremendamente grande. A veces les digo a mis picadores, ‘por qué si en el campo lo hacéis tan bien, luego en la plaza lo hacéis tan mal’, porque van mucho con el palo montado y de forma más precavida».

Veterinarios: «Estoy en contra de los veterinarios en los reconocimientos. No en contra de la profesión, ni mucho menos. Pero si hay un presidente que tiene la autoridad para tomar una decisión respecto a la corrida no entiendo por qué tiene que haber un equipo veterinario una vez que se ha visto que el toro está en condiciones de ser lidiado. Si un veterinario no se responsabiliza de nada, ¿para qué va a pagar una empresa a un veterinario? Solo está para hacer ruido. Para eso ya está el presidente. No creo que haya que pagar a cuatro personas que no va a dar más datos que los que son a ojo vista».

Madurez: «Mi momento es tan maduro que ya estoy casi a punto de caerme al suelo».

Madrid y Sevilla: «Madrid siempre ha sido un talismán y me ha dado un crédito mucho mayor. Sevilla, al ser sevillano, se consideran los triunfos un poco más benévolos, aunque no lo sean. Madrid es la plaza que te da un pasaporte y una etiqueta de figura. Es una plaza a la que nunca le he dado la espalda. Torear en Madrid es algo muy difícil, muy arriesgado, temeroso, pero es como una obligación con la que se va con la ilusión de escribir historia».

El sueño: «Uno de los sueños que me quedan es salir por la Puerta Grande de Madrid. Ojalá el año que viene sea posible».

Soledad en los hierros ‘duros’: «Es un camino que no es fácil, sinceramente me gustaría que me acompañaran un poco más mis compañeros. El toro bravo tiene una riqueza inigualable. Resumirlo a los mismos puede llegar al aburrimiento, del que debemos huir todos, tanto toreros como público. Entiendo que no es fácil, pero me ha congratulado mucho animar a la afición, ver cómo iban de un sitio a otro».

Ruedo plano: «La plaza cuanto más plana esté es mejor, no solo para mí, sino para el toro. El toro es un animal de querencias, y siempre son cuesta abajo. El día que se suspendió la vi muy rara, se notaban mucho las pisadas. Pero la plaza cuanto más derecha esté, el toro va a embestir mejor. Se puso la cuesta para que pareciera el toro más grande en tiempos de Chopera. Claro, ellos nunca habían visto un toro desde el tendido, pensaban que desde arriba se iba a notar la cuesta, pero la cuesta se nota cuando estás de frente. Me peleé mucho con la empresa para que se aliviara ese desnivel. Pero hay veces que cuando llueve las corridas se tienen que suspender. Si no, habría que cubrir la plaza, y yo en eso no estoy de acuerdo».

Tradiciones y goyescas: «Cuando Pepe Luis Vázquez hijo le preguntaba a su padre ‘¿papá, tú nunca has toreado una goyesca?’ ‘No, yo nunca me he disfrazado’. Hay plazas como Ronda que ya han cogido una tradición y que se prestan a ello, y el traje goyesco le cae muy bien. Lo de cogerlo por costumbre, vicio o por dar toque de distinción, no me gusta. Y con la música pasa igual. O con lo de pintar las tablas. No podemos caer en esos gustos baratos que son para llamar la atención. Hay que llamar la atención de otra forma. En algunos sitios cae bien, pero hay que guardarle un respeto al toro».

Encierros: «Me gusta mucho el toro en la calle y la forma en la que el pueblo hace suya esa fiesta. A Pamplona le he notado mucha salud, mucha alegría, mucho público y, aunque es la antítesis de lo que es mi reflexión delante del toro, sí soy un admirador de ese toreo y de esa casa de la Misericordia. He querido donar a esa casa de ancianos que vive del toro el premio Nacional de Tauromaquia».

El 7: «El tendido 7 es bueno que exista, un tendido crítico, duro. Pero a veces es demasiado cruel en su forma. Verdaderamente, hace falta que exista, porque si no esto se nos va de las manos, aunque a veces moleste. Solo no estoy de acuerdo en algunos días que puede resultar demasiado cruel, pero sí es verdad que debe de existir. y me da mucha alegría ver que hay una afición seria, dedicada con pasión al toro y no al torero. Porque el torero pasa, pero el toro no. Como dice Rafael de Paula, primero, el toro; después, el torero».

Publicado en ABC

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