Crónica — 4ª de la Feria de Aniversario: Un animado final.

Por Juan Carlos ValadezDe SOL y SOMBRA. Fotos La México y Arjona.

La oscura noche caía al doblar el quinto toro sobre la Plaza México anunciándonos que la corrida sería para el olvido y así fue, al menos hasta que apareció el sexto toro de la tarde de nombre “Maestro de Vida” en honor a Don Alberto Baillères y se hizo la luz en la plaza.

Y fue precisamente con ese astado del hierro de Begoña que el recién alternativado Miguel Aguilar hizo historia, al cortarle las dos orejas al encastado y exigente toro con el que realizó una faena muy emotiva.

Tras un inicio espectacular con el capote, Aguilar comenzó a muletearlo con firmeza y mando por el pitón derecho. Aguantó la embestida del toro y construyó una faena muy emocionante, gracias a la transmisión del de Begoña y a la calidad de su toreo, echando siempre la muleta adelante, llevando al toro con profundidad. Mató de una gran estocada y cortó las dos orejas que lo convirtieron en el gran triunfador del festejo de aniversario y que le abrieron la Puerta del Encierro. Al astado de Begoña lo premiaron con el arrastre lento.

Ya con el primero, toro de su alternativa, había mostrado algunos detalles de su concepto, especialmente sobre el pitón derecho, pero su fallo con la espada emborronó su trasteo.

Al final Aguilar sale bien librado de su alternativa en donde nuevamente destacó por su valor, pundonor y arrojo como ya lo había hecho en algunas tardes de novillero en esta plaza, aunque todavía necesita profundizar mucho en la hondura y personalidad de su toreo, pero sin duda reúne algunas condiciones para seducir a los aficionados.

El resto del festejo

Uno de los máximos atractivos de la corrida era el regreso de El Juli, un torero que no necesita presentaciones. Pero no fue la tarde que soñó El Juli durante toda la semana ya que se estrelló con su primero, un toro que resultó demasiado blando y que brindó al ganadero Juan Pablo Baillères. A pesar de la falta de motor del astado, el madrileño logró instrumentarle algunos derechazos muy templados, pero el de Begoña salía tan suelto de ellos que la tarea fue imposible hasta para El Juli.

Con el segundo de su lote del hierro de Begoña, cuarto de la corrida, no tuvieron suerte ni el torero que quería triunfar, ni los aficionados que querían que así fuera. Fue una pena que un astado tan bien presentado, haya dado un juego tan irregular. El toro que no fue fácil -tenía ideas perversas- y no quiso ir, todo se lo protestó. El Juli no pudo hacer nada con él y además le dio por pinchar, tan pesado se puso con el acero que le sonaron dos avisos.

“Se nos fue y no lo pudimos ver” decían unas aficionadas de Monterrey vecinas de localidad…pero ni ellas ni nadie en el tendido contábamos con el recurso del toro de regalo, y no lo imaginamos porque este había sido eliminado desde la temporada del 2019.

El toro de regalo fue del hierro de San Miguel de Mimiahuapam y con el vimos una guerra de El Juli contra el toro. Con poderío, el de Velilla lo sometió hasta que le quito la aspereza y consiguió meterlo en la muleta. Fue un trajín duro, pero por momentos pudimos ver un Juli valeroso e inteligente que le plantó cara al de San Miguel de Mimiahuapam asumiendo los riesgos propios de su aspereza, que se traducía en algunos derrotes. Dominado el toro, El Juli lo cuajó con técnica y mucha verdad. Fue una pena que pinchara porque le hubiera cortado las dos orejas.

También El Payo tuvo sus aciertos. Su primero tuvo un comportamiento desconcertante. Empezó con algo de fuelle y acabó con desesperante sosería. El Payo lo bordó a la veronica y lo metió bien en la muleta, tratando de resolver los problemas con voluntad y valor. Un trabajo sin brillo, pero con mérito.

Al quinto del encierro le buscó las vueltas por todas partes hasta que lo sometió en una faena de seria entrega, aunque no la más aseada que le hemos visto en la Plaza Mexico. Finalmente le arrancó una oreja que fue protestada por un sector del público.

En resumen podemos decir que los tres matadores estuvieron a la altura. Hoy no valía andarse con frivolidades pintureras o trucos tremendistas que encandilan a las galerías. Hoy era preciso torear y torearon los tres, cada cual según su estilo y su experiencia. Nadie se inhibió y eso apasionó al público durante tres horas: porque hubo en el ruedo pundonor, de ese que hacen gala los toreros con profesionalidad y sentido del deber.

BEGOÑA Y MIMIAHUAPAM / JULI, PAYO Y AGUILAR

Cinco toros de Begoña y dos de San Miguel de Mimiahuápan (4° y 7° éste último como regalo) bien presentados, entre los que destacaron sexto y septimo al ser premiados con el arrastre lento.

Julián López “El Juli”: Silencio, bronca tras dos avisos y ovación tras aviso.

“El Payo”: Ovación tras aviso y oreja con protestas.

Miguel Aguilar: Silencio y dos orejas.

Monumental Plaza México5 de febrero: Media Plaza.

Incidencias: Al final de paseíllo se pidió un minuto de aplausos en memoria de Don Alberto Baillères.

El Glison junior se tiró de espontáneo para pedir una oportunidad en el quinto toro y le pegó un recorte ¡a cuerpo limpio!

Twitter @Twittaurino

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