Feria de Fallas: Un infumable espectáculo de otra juanpedrada.

Pablo Aguado resuelve con gusto y temple una corrida abocada al fracaso.

Por Carlos Ilián.

Media hora de retraso inexplicable para el comienzo de la corrida entre conversaciones de toreros, empresa y autoridad. No se entendía aquello pues el ruedo se había acondicionado por la lluvia y la tarde, fría y desapacible, no era en todo caso un motivo para tantas dudas. Se comentaba entre los compañeros de los medios que la mala entrada podía ser la causa de tiranteces entre la empresa y los tres matadores.

La verdad es que fue sorprendente esa media plaza en plenos días grandes de Fallas. El mal tiempo podría ser la explicación, pero recordamos numerosas tardes falleras de frío y lluvia pero con lleno en los tendidos. Un serio aviso porque el cartel era fuerte y la gente no respondió.

En todo caso aquello empezaba mal, muy mal,y así fue transcurriendo el penoso espectáculo de seis mulos de Juan Pedro Domecq atacados de kilos y absolutamente vacíos de casta y bravura. Con semejante e insufrible material apenas vimos a un Morante trabajador y ganándose los garbanzos como un obrero cualquiera del toreo, especialmente en la burra lidiada en cuarto lugar a la que manoseó para ir robándole alguna embestida y componer muletazos dispersos. A pesar de los dos avisos que escuchó la gente le obligó a saludar para agradecerle el trabajo.

El sexto, sin ser otra cosa que un animalito que repetía y no se entableraba, al menos le cuadraba de cine al toreo de media altura de Pablo Aguado, El sevillano echó mano de su manera de componer, dentro del buen gusto, y sin bajar la mano tampoco se dejó tropezar el engaño y aquello le salió airoso, pero nada más. Lo mejor el final de la faena en naturales y derechazos sin mácula. Un espadazo caído le facilitó esa oreja que de alguna manera maquillaba un poco aquel insoportable espectáculo.

Juan Ortega hizo el paseillo, lanceó de primor a la verónica al primero de su lote y desapareció después. Como si aquello, aunque sin grandes posibilidades, no fuera con él.

Plaza de toros de Valencia. Tercera corrida. Media entrada. Toros de Juan Pedro Domecq (1), con más kilos que trapío, mansos, aborregados, el sexto fue dócil y manejable. Morante de la Puebla (5), de celeste y oro. Pinchazo, bajonazo y descabello (silencio). Dos pinchazos y bajonazo. Dos avisos (saludos). Juan Ortega (4), de verde botella y oro.Tres pinchazos y media estocada (silencio). Bajonazo (silencio). Pablo Aguado (6), de burdeos y oro. Pinchazo hondo y descabello (silencio). Estocada corta y caída (una oreja)

El cartel de hoy: Toros de Victoriano del Río para Diego Urdiales, José María Manzanares y Roca Rey.

Publicado en Marca

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