Seis toros para un torero, un heroico, arriesgado y peligroso salto sin red.

Emilio de Justo y Paco Ureña, en Madrid, y Manuel Escribano, en Sevilla, se juegan el futuro en próximas fechas.

Por Antonio Lorca.

Emilio de Justo, Paco Ureña y Manuel Escribano han decidido vestir un traje de superhombre y se anuncian con seis toros en plazas de tanta responsabilidad como Madrid y Sevilla.

El primero que hará el paseíllo será Emilio de Justo este Domingo de Ramos en Las Ventas; el 8 de mayo, Escribano cerrará la Feria de Abril ante seis toros de Miura, y, por último, el torero de Lorca se enfrentará a su destino el 21 de mayo, en plena Feria de San Isidro.

Una heroicidad en toda regla en este momento; incluso, algunos pueden pensar con toda razón que se trata de una temeridad. Sin duda, es una apuesta muy arriesgada, no exenta de un peligro evidente que puede marcar para bien o para mal la carrera de quien comete la osadía de retar al sistema implantado por los taurinos.

Porque una encerrona de estas características es un desafío a sí mismo y a quienes mandan y manejan este negocio; se trata de dar un golpe en la mesa para erigirse en el número uno o despejar un camino que otros intentan oscurecer por diversos y, a veces, inconfesables motivos.

Pero quien decide encerrarse en solitario con seis toros en Madrid o Sevilla se expone a la venganza y a pagar cara su apuesta; porque los taurinos lo entienden como una ofensa, como un intento de modificar las rancias estructuras del espectáculo, y esperarán al ‘valiente’ tan vigilante y hambriento como el depredador aguarda la más mínima debilidad de su confiada presa.

Quizá por eso el anuncio de una encerrona no lo valoran más que los aficionados, que se debaten entre la inteligente oportunidad o el suicidio profesional del torero que asume un compromiso tan serio.

¿Por qué Emilio de Justo se encierra este domingo con seis toros en Las Ventas? Él mismo respondía a la pregunta en la reciente presentación del cartel: “No me conformo con ser figura”, decía. “Quiero hacer historia y marcar una época. Me encuentro muy fuerte mentalmente y en un momento de gran madurez y confianza. Por ello, afronto la tarde más importante de mi vida”.

Una aspiración tan legítima como arriesgada; se encierra porque quiere ser el primero de la clase y elegir plaza, feria, ganadería, compañeros y hora del festejo. Se arriesga para ser el rey, y eso significa que algunos podrían ser destronados. Cuidado, porque lo esperarán con las manos en la cartuchera…

¿Por qué Paco Ureña hace el paseíllo en solitario el día 21 de mayo?

Porque se ha visto obligado a ello; porque el sistema pretende hundirlo y el torero no tiene más remedio que aceptar un cáliz que cualquiera en su sano juicio le desaconseja. No lo contrataron en Fallas a pesar de sus reiterados triunfos en esa feria; ni siquiera hablaron con él para la Feria de Abril, y el empresario de La Maestranza lo justificó “porque lo que le podíamos ofrecer no era lo que el torero tal vez merecía”. Y cuando los gestores de Las Ventas se reunieron con el apoderado de Ureña, las corridas de las figuras estaban tan avanzadas que solo quedaban dos opciones: no estar en San Isidro o encerrarse con seis toros.

Ya sabe Ureña que si no triunfa esa tarde lo expulsarán a su casa. El misterio indescifrable es por qué el sistema lo ha condenado a muerte, pero así es.

¿Por qué Manuel Escribano se encierra con seis miuras en Sevilla? El pasado 31 de marzo presentó el cartel en un acto en el que estuvo arropado por un grupo de toreros, entre los que destacaron Curro Romero y Espartaco, y fue muy claro: “Tomamos la decisión a sabiendas de que puede ser un momento clave en mi carrera, del que puedo salir lanzado o estancarme”.

El torero es consciente de lo que se juega, pero acepta la papeleta para entrar en ferias en las que no cuentan con él a pesar de su muy digna trayectoria.

Tres toreros, tres historias y motivaciones diferentes. Uno quiere marcar una época; el segundo lo hace para no morir profesionalmente, y Escribano, para respirar con cierta tranquilidad.

Por cierto, los tres están apoderados por personas independientes y de una influencia muy relativa en el negocio taurino.

Pero no es nada fácil triunfar con seis toros en Madrid o Sevilla. La primera condición es que los toros embistan, y la segunda, tan importante, es que el torero disponga de capacidad mental para superar un contratiempo a lo largo del festejo. Y no se olvide que los toreros están preparados para matar dos toros, y ninguno es Rafael Nadal, que puede darle la vuelta a un partido tras cuatro o cinco horas de altísima intensidad en la pista.

La corrida más emocionante de muchos años se celebró el 29 de marzo de 2015 en Las Ventas. Iván Fandiño se encerró con seis toros de hierros duros y colgó el cartel de ‘no hay billetes’. Desafió al sistema, no triunfó y lo condenaron al ostracismo.

Ojala De Justo, Ureña y Escribano se sientan arropados por una plaza llena y triunfen, porque son tres héroes antes de pisar el ruedo, y porque da miedo solo pensar en la extrema dificultad del empeño.

Pero saben que pagarán con creces su audacia si la tarde se despeña por el precipicio del silencio. Porque no abundan en el mundo de los toros las sensatas, justas, generosas y buenas personas que valoren las auténticas gestas, reconozcan los esfuerzos y ofrezcan un trato justo a quien decide saltar sin red para revitalizar la fiesta a pesar de que es consciente de que es una jugada tan arriesgada como peligrosa.

Publicado en El País

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