El Relicario de Puebla es propiedad de la afición poblana.

Por Jaime Oaxaca.

La plaza de toros El Relicario pertenece exclusivamente a la afición taurina de Puebla. No es propiedad de gobernadores, ni de empresarios, ni siquiera fue propiedad de José Ángel López Lima el hombre que costeó su construcción en 1988. Esa edificación, López Lima la regaló a los aficionados, a nadie más.

El gobierno es quien la custodia, quien la tiene en comodato, sólo debe administrarla y entregarla en renta a algún empresario después de una licitación. Sin embargo, no es así. Gobernadores torpes y abusivos, la entregan convenientemente a amigos o a otros políticos que no le saben al asunto del toro.

Los paganos son los aficionados quienes tienen que soportar la plaza cerrada, pésimas corridas y los desplantes de empresarios prepotentes e improductivos.

De hecho, existe una historia reciente. Al coso angelopolitano llegó un político, un senador suplente con ínfulas de gran empresario, que resultó ser más ruido que nueces. Pero como Pedro Haces, que así se llama, se llevaba muy bien con Miguel Barbosa, el gobernador de Puebla, pos la plaza fue para “su cuaderno”, además compañeros de partido. Todo era miel sobre hojuelas.

Con la bendición del góber, al senador se le dejó hacer, prácticamente, lo que quiso.

Pero no todo es para siempre. La amistad se fue deteriorando hasta que tronó, con todas sus consecuencias. No se sabe si fue por cuestiones personales o políticas, pero ahora los “ex amigüitos” no se pueden ver ni en pintura, se dicen cosas feas.

¿Y quién cree usted que pagó el pato? Sí, efectivamente, la afición poblana y su plaza.

Desde febrero de este año el gobierno pensó en quitarle la plaza a Pedro Haces, dársela a una empresa para que la administrara. Todo fue con discreción porque nunca hubo una convocatoria abierta.

Dos empresas huyeron cuando supieron que había conflicto entre el gobernador y Pedro Haces. Ambas tienen otros negocios además del taurino y no quisieron represalias de un senador que además es líder sindical. Algo le deben saber.

Había más empresas que querían, pero Barbosa no se decidió por nadie, el tiempo transcurrió, sonaron “las 5 pa’las 12” y resolvieron como se pudo.

El gobierno contrató una empresa de San Luis Potosí para que se hiciera cargo de toda la feria, incluyendo palenque y toros. Por otro lado, se rumora que los carteles los armó Pedro Haces, él lo presumía. Aunque nadie dice algo al respecto.

Lo que sí, la ruptura entre los dos políticos es seria, tanto que mandaron quitar dos o tres placas que estaban en el patio de cuadrillas de El Relicario con el nombre de Pedro Haces. Encarrerados, se echaron una que tenía el nombre de Moreno Valle cuando era gobernador, que un empresario le mandó poner. Ah, pues justo fue el ganadero de La Estancia, el que abre la feria.

Total, se anuncia un par de corridas, el 5 y 7 de mayo y un festival equino el 14 con los caballos Domecq. Antes, el espectáculo de esos caballos era gratuito, ahora resulta que cobrarán por eso.

Qué sucederá con El Relicario a partir del 15 de mayo. El gobierno permitirá que se mantenga cerrado o por fin hará una licitación en regla para que algún empresario organice corridas y el treintañero coso tenga actividad constante.

Ande señor Miguel Barbosa échelo a andar, entréguele la plaza a alguien que le tenga amor a la fiesta. Acuérdese que El Relicario es propiedad de la afición poblana.

Fotos: Jaime Oaxaca.

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