Feria de San Isidro: Un gran Juli se cierra la puerta grande con la espada.

Por Carlos Ilián.

Primera tarde del clavel con «todo el mundo» en los tendidos de la plaza de Madrid. Cartel de figuras en el que Morante de la Puebla, después de su faena cumbre en Sevilla el sábado pasado, se convertía en el centro de atención, a la espera de que en Madrid se repitiera «lo» de la Maestranza. Pero al final ha sido El Juli quien se convirtió en el gran protagonista, en triunfador indiscutible. Había estado a gusto, templadito y sin un solo exceso en el primer toro de su lote, un bendito de Dios que a media altura permitió que El Juli se fuera templándo, y disfrutando a la vez de tanta facilidad que el torillo de La Quinta le regalaba.

Una faena impoluta premiada con una de las orejas más fáciles que ha cortado este torero en Madrid. Le quedaba otra bala en la recámara, la de un toro que medía de lo lindo, que desparramaba la vista, que punteada en el remate de los primeros muletazos. Un toro que ponía a prueba la vateranía y soldez de El Juli. El torero entendió el reto y con paciencia, utilizando la técnica de no afanarse en meter el toro en la muleta a regañadientes, consiguió lo que parecía imposible, o sea que el de La Quinta se tragara los naturales y redondos hasta entregarse del todo.

La segunda mitad de la faena fue modélica y El Juli se permitió unos naturales de infinito trazo en medio del clamor de la plaza. Faena muy importante, de puerta grande, la que El Juli tenía prácticamente entreabierta cuando se perfiló para entrar a matar. Un pinchazo, otro pinchazo hondo y un descabello le cerraron esa puerta que habría premiado la que puede ser la faena más rotunda en Madrid de toda su larga trayectoria profesional.

Morante de la Puebla midió la poquísima fuerza de su primer toro al que, dejando el engaño retrasado, le ganaba medio muletazo. Pero aquello no pasó de gris plomo. El cuarto toro reponía cada embestida, con la cara arriba y midiendo de lo lindo. Morante no arriesgó ni un alamar entre la protesta de la plaza. Era Morante en su versión más polémica. También hizo el paseillo Pablo Aguado que al márgen de algunos muletazos, siempre a media altura, como es lo corriente en este torero, ha pasado en su primera tarde este año en Madrid como una sombra. No tuvo enfrente un lote de lujo pero su actitud ha sido decepcionante para quienes creen de verdad en este jóven torero sevillano.

Plaza de Madrid. Cuarta corrida. Asistencia: 22.964 espectadores. Toros de La Quinta (4), muy en el tipo de su procedencia Santa Coloma, de juego muy desigual, predominando las embestidas con la cara arriba. Morante de la Puebla (4), de gris y azabache. Estocada caída (silencio). Dos pinchazos y bajonazo (pitos). El Juli (8), de azul noche y oro. Estocada trasera (una oreja). Dos pinchazos y dos descabellos (vuelta). Pablo Aguado (3), de verde inglés y oro. Estocada caída y trasera (silencio). Pinchazo y estocada corta (silencio)

El cartel de hoy: Toros de El Torero para Antonio Ferrera, Daniel Luque y Gonzalo Caballero.

Publicado en Marca

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