El novillero marroquí que quiere triunfar en el ruedo de Trucíos.

El novillero marroquí que quiere triunfar en el ruedo de Trucíos.

Por Luis Gómez.

‘El Moro‘, como se le conoce en el ámbito taurino, lidiará el 25 de junio en la localidad encartada y sueña con ser «figura» del toreo.

El lenguaje taurino no conoce idiomas. Nabil Essaouari, el diestro pamplonés de origen marroquí –cuenta con la doble nacionalidad–, aspira a triunfar a finales de mes en el ruedo de Trucíos. La novillada sin picadores se celebrará dos semanas después de la que tendrá lugar este sábado en Orduña, aunque los carteles recuerdan más a una fiesta rave que a una cita taurina por el nombre de sus protagonistas. Junto a Nabil, de 20 años, se anuncia también para el 25 de este mes, a partir de las 18.30 horas, la presencia del valenciano Nek Romero, en un festejo organizado por el Excelentísimo Club Taurino de Bilbao.

La cita constituirá la tarjeta de presentación en Bizkaia de Nabil, apodado ‘El Moro‘. Se estrenó hace dos años con el traje de luces en una novillada también sin picadores organizada por Morante de la Puebla en la localidad sevillana de La Puebla del Río. Al año siguiente, pisó la arena de Estella. A Nabil la afición le viene de su abuelo materno, trabajador en una ganadería de reses bravas en la localidad pacense de Olivenza. El fue quien le inculcó desde niño su pasión por los animales y los toros. Junto a él presenció las primeras novilladas y con él pasó muchas tardes viendo todas las corridas que echaban por televisión.

Pese a su juventud, jamás le ha temblado el pulso. Ha mostrado carácter. Tanto cuando aprovechó un viaje a Madrid para comprarse su primer de traje de torero –«Lo probé y me quedó bien»– como cuando confesó a sus padres sus sueños de ser torero –«Cuando se lo conté, pensaban que estaba loco»–.

El chaval estudia un grado medio de agricultura y ganadería. Participa en tentaderos y agradece los consejos de gente como Pablo Simón, banderillero de Tafalla, o de Guillermo Hermoso de Mendoza. Amante del toreo de Morante, Manzanares y Diego Urdiales, no tiene miedo a nada: «Me da igual la ganadería, mientras embista el toro, lo torearemos».

Quiere llegar lejos. «Lo que sientes delante de un toro no se puede explicar. Todo el mundo puede hablar sobre lo que se siente fuera, pero lo que sientes tú es diferente», suele recordar. ‘El Moro’ o ‘El Morito’, orgulloso de los sobrenombres con que se le conoce en los ambientes taurinos de Pamplona, presume de tener «una personalidad propia» y de sentirse más a gusto con la muleta que con el capote. «Busco mi propio toreo», enfatiza.

Entrenar en el garaje de casa

La pandemia estuvo a punto de frenar en seco su progresión. Sin embargo, en vez de venirse abajo, tiró de fuerza y coraje. Ya que no podía acudir al campo, entrenaba en casa. Bajaba al garaje de la casa de sus padres a correr y entrenar. No recuerda las escaleras que ha subido y bajado. Tiene sus preferencias y le gustaría lidiar hierros de las ganaderías Jandilla y Juan Pedro Domecq. Y, cuando se le pregunta qué busca en el toro, responde que un animal que tenga «movilidad, motor y nobleza».

Aunque no se la daba nada mal el fútbol, lo arrinconó definitivamente tras apuntarse a la Escuela Taurina de Navarra. Se recrea con la lectura de ‘Juan Belmonte, matador de toros: su vida y sus hazañas’. «Torear es algo que me hace muy feliz y porque sé que tengo condiciones para poder serlo». La afición vizcaína podrá valorar su talla en una novillada que servirá también de homenaje a José Cruz Iribarren, que cosechó sus primeros éxitos en su etapa novilleril antes de convertirse en ganadero de bravo.

Publicado en El Correo

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