Ocho con Ocho: Con un buen toro de Alcurrucén, faena inmortal de Morante en Las Ventas.

En Monterrey, Nuevo León, ganadero y toreros a hombros. Rafael Romero se recupera de grave percance.

Por Luis Ramón Carazo.

Los festejos taurinos de San Isidro culminaron el 5 de junio de 2022, cerrando con la Corrida de la Prensa en la que se lidiaron astados de Victorino Martín, el resultado se resume en que Ferrera, Sergio Serrano y Román, pasando por momentos de angustias, lograron lucimiento. 

En especial Sergio, ante el toro de nota alta Garañuelo y por esa faena, la Asociación de Prensa -con el asesoramiento de El Capea- le otorgó la Oreja de Oro en disputa, reviviendo una vieja costumbre.

Serrano sufrió una herida en la parte trasera de la cabeza, que por fortuna parece ser leve y luego ante el buen estilo que desarrolló Garañuelo, ejecutó entre otros meritorios pases, bellísimos naturales. La suerte suprema lo privó de un triunfo más rotundo.

Al finalizar la feria, merece mención especial el subalterno de longas patillas Fernando Sánchez, su ejecutoria le ha dado brillo a la plata, algunos de sus pares de banderillas fueron extraordinarios.

Al finalizar 29 días de festejos, tenemos que celebrar, el gran caudal de público variopinto -con muchos jóvenes- que ocupó día tras día, las localidades del coso de la calle de Alcalá, dónde la florista viene y va; de acuerdo al pasodoble que cantaba con primor, Sara Montiel de la zarzuela, Las Leandras.

El miércoles 1 de junio, un toro cinqueño de pinta colorada y encornadura acaramelada (por el tono rojizo) fue la magnífica materia prima -como muchos más ejemplares de la ganadería de Alcurrucén, en la larga historia de Las Ventas- ante la cual, Morante de la Puebla esculpió una faena plena de sentimiento con la muleta, producto de sapiencia técnica con el capote. La suerte suprema le privó, de no salir en hombros por la Puerta Grande, con casi 25 años de alternativa a cuestas y sigue con esa asignatura pendiente, el maestro.

Su gran trazo, nos conmovió tanto a los que acudieron a la plaza, como a los que por medios electrónicos la paladeamos y creo estaremos muchos de acuerdo, en haber visto una de las más bellas piezas de arte efímero orquestada en su ruedo.

Ese día, El Juli por su parte, dio muestra del gran momento taurómaco por el que pasa, perdiendo lo ganado en sus faenas macizas, por sus fallas con el alfanje y disfrutamos la frescura de Ginés Marín, quién del sexto por sus méritos se llevó un trofeo. 

El 3 de junio, con un toro de Puerto de San Lorenzo, regresó a Las Ventas “a por todas” como dicen en España, Tomás Rufo y en su primer turno de quites, en el remate con la Brionesa de capote, en el segundo de la tarde, sufrió una aparatosa voltereta que, gracias a Dios, no resultó en un grave percance. 

En el sexto, logró conmover al público madrileño, con sus maneras clásicas y expuestas de torear, logrando un trofeo y ratificando la grata impresión que causó días anteriores, donde el día de su confirmación de alternativa, logró la Puerta Grande.

Rafaelillo el sábado 4 de junio, tuvo una valiente e inspirada labor y de su primero de Adolfo Martín, obtuvo un trofeo. 

Manuel Escribano, expuso hasta lo indecible y Alejandro Talavante, con el santo de espaldas, ambos pecharon con sendas alimañas que, provocó que el primero se retirará al final entre aplausos y el segundo -por la expectativa creada en su regreso a los ruedos y sin ningún triunfo en sus actuaciones previas- entre abucheos.

En México, se empieza a retomar la actividad taurina y el 3 de junio, se llevó a cabo un festejo con vestimenta goyesca, el cual, pocas veces se ve en la capital de Nuevo León, tanto así, que solamente el siglo pasado, se registra a Manolo Martínez en los setenta y al hidalguense Jorge Gutiérrez en los ochenta, ambos en el papel del torero de la ópera Carmen.

La corrida de Julián Hamdan, nos relatan ofreció muchas cualidades en su lidia, que aprovecharon a cabalidad El Payo, Diego Silveti y Luis David, saliendo a hombros el criador y los tres espadas, del coso Lorenzo Garza, todos con la sonrisa en pleno, después de una noche venturosa del toreo.

El sábado 4 de junio en Apizaco, Tlaxcala, se despidió Jerónimo de esta plaza, Gerardo Rivera fue el triunfador con dos trofeos y uno se llevó Arturo Macías de un encierro de Piedras Negras y De Haro, recibiendo la ganadería de los González primera mencionada, un galardón que estaba en lisa. 

Para cerrar, deseamos la completa recuperación del subalterno Rafael Romero que, en la población de Temoaya, en el Estado de México, hace unos días, un novillo le infirió una grave cornada que, interesó el pulmón y le fracturó la escapula. El doctor Jorge Uribe, se estará haciendo cargo de su atención y le deseamos que pronto se recupere, el pundonoroso subalterno, está en buenas manos. Que así sea.

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