Una comisión de aficionados pone en marcha una feria pionera en España con reses de cuatro encastes minoritarios.

Una corrida, una novillada, tertulias y dos exposiciones se celebrarán este sábado en la localidad madrileña de San Agustín de Guadalix.

Por Antonio Lorca.

El programa incluye una novillada matinal y una corrida por la tarde en las que se lidiarán reses de cuatro encastes minoritarios —Valdellán, Raso del Portillo, Peñajara y Prieto de la Cal—, tertulias, exposiciones de pintura y fotografía, y la posibilidad de contemplar los toros en La Venta del Batán desde ayer miércoles por la tarde. Los organizadores son un grupo de 48 aficionados taurinos con un triple objetivo: el protagonismo del toro, la diversidad de encastes y el tercio de varas.

La cita es este sábado, 11 de junio, en la localidad madrileña de San Agustín de Guadalix que, con la colaboración no económica del ayuntamiento, se erigirá en el banco de pruebas de una iniciativa pionera en España, a semejanza de la práctica habitual en algunas zonas de Francia. El único objeto es homenajear al toro bravo desde el compromiso exclusivo de los aficionados y sin la participación de ningún profesional taurino.

Así lo cuenta Alberto Palacios, presidente del club Los tres puyazos, creado al efecto por los promotores de la idea con el deseo de que el proyecto cale y tenga continuidad en el futuro.

Los carteles confeccionados para este primer año son los siguientes: Sábado, 11 de junio, a las 12 de la mañana, novillada: Juan Carlos Carballo y Diego Peseiro (cuatro novillos de Valdellán y Raso del Portillo). Por la tarde, a las 19.00 horas, corrida de toros: Sánchez Vara, Damián Castaño e Imanol Sánchez (toros de Peñajara y Prieto de la Cal).

Cuenta Palacios que la comisión está formada por aficionados enamorados del toro, acostumbrados a viajar por distintas ferias españolas y francesas, y tentados, desde hace algunos años, de emular las comisiones que organizan festejo en el país vecino, con el objeto de prestigiar al protagonista fundamental de la fiesta. “Por fin, hemos conseguido dar forma a lo que hace año y medio no era más que una idea utópica”, añade el presidente.

Los fundadores proceden en su mayoría de Madrid, y se completan con representantes de otras comunidades autónomas, un aficionado londinense y una asociación francesa; cada uno de ellos ha aportado una considerable cantidad económica que Palacios prefiere que no se haga pública, y subraya que es “a fondo perdido, y con el objeto de generar recursos que garanticen la continuidad del proyecto al margen de beneficios o posible pérdidas”. “Todas las decisiones se adoptan democráticamente”, prosigue; “y de ese modo se han elegido la plaza, las ganaderías a lidiar y los toreros contratados”.

Buscaban un coso con un aforo en torno a las 3.000 localidades, que contara con un entorno para organizar actividades paralelas, en una localidad cercana a Madrid, regida por un Ayuntamiento “que remara en la misma dirección que nosotros”, bien comunicada y que no contara ya con una feria consolidada “para que nosotros podamos crear nuestra propia marca”. Y lo encontraron en San Agustín de Guadalix, a veinticinco minutos de la capital.

Allí está todo preparado para el día del toro, que comenzará el viernes por la tarde con una tertulia sobre el tercio de varas y la apertura de los corrales de la plaza, donde estarán expuestos los novillos que se lidiarán en la mañana siguiente; antes de los festejos del sábado, se celebrará una sesión sobre el montaje de las puyas y la preparación de los caballos de los picadores, y junto a las exposiciones de pintura y fotografía, los asistentes podrán reponer fuerzas en unas carpas instaladas al efecto.

“Hasta ahora, llevamos vendidos 600 abonos, y no sabemos si es mucho o poco porque carecemos de experiencia”, termina Alberto Palacios. “Lo más importante es que planteamos un proyecto nuevo con el que pretendemos prestigiar el tercio de varas, convertido en la actualidad en un puro trámite. Para ello, anunciamos en los carteles los nombres de los picadores al mismo nivel que los toreros, y hemos establecido un premio de 600 euros para el mejor piquero de la corrida, y de 400 para el más destacado en la novillada. Sea cual sea el comportamiento de las reses, lo más importantes es que lo hayamos intentado”, concluye.

Publicado en El País

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