Una veces se pierde y otras, se deja de ganar.

Por Carlos Crivell Villasuso.

En unas horas el embudo de Insurgentes puede cerrar sus puertas. El lobo, que venía, ya llegó. Uno se pregunta qué hacer con esa parte de la Plaza Monumental, ese pedazo que cada cual lleva dentro, qué hacer con él. Me hice esa pregunta el último día de toros en Barcelona, caminando por las calles como un mendigo. Me hice esa pregunta en Bogotá, cuando sólo la dignidad de un hombre, Felipe Negret, fue capaz de reabrirla luchando contra todos. Qué hacer con ese pedazo de esa plaza, que lleva los ecos de los olés viendo a tanto torero español y mexicano. Qué hacer con la amistad, la felicidad de tantos años vividos bajo el compás de una pasión. La peor de las pasiones: cierran una plaza y la pasión sigue abierta.

Y me pregunto entonces porqué el toreo hace cierta la frase del mejor escritor mexicano del momento, Élmer Mendoza: ‘Así somos, unas veces perdemos y las otras, nomás dejamos de ganar’. El toreo, escuela de ganadores de vida, ¿ahorita elige entre perder o dejar de ganar?

Muy posiblemente hoy cierre La México. ¿Para siempre? No lo creo. Habiendo vivido la muerte de Barcelona, el desangrarse de Bogotá, el olvido de Caracas y la indigencia de Quito, la fatalidad aún se ha apoderado de la pasión. Tengo la esperanza de que se salga adelante allá en el invierno. Me obligo a tenerla porque si en invierno no abre, no las abre nunca más. La cuestión está, ahora, no en por qué pasa eso, sino qué no hicimos para que esto nos pasara. Qué dejamos de hacer o qué se hizo mal. Porque, si respondemos a que no hicimos bien, en invierno, abierta de nuevo, Insurgentes será el resurgir del toreo en México.

No gastaré un gramo más, una línea más de las ya gastadas y escritas en este medio en los últimos 20 años. Ni me dedicaré a decir que esto estaba anunciado en Mundotoro. No sirve de nada. Tampoco sirve ya decir, señalar, hablar del poder de los prohibicionistas. Ya se hablado aquí de ellos desde hace dos décadas. Se trata de ser leales con el toreo que nos dieron nuestros padres y abuelos y preguntarnos qué hicimos con él para que nos pasara esto.

No tengo duda. El mundo nos pasó por encima. La vida se movió allá y acá mientras debatíamos sobre el sexo de ningún ángel a la sombra de un nopal, chela en mano. De repente, el toreo desapareció de la vida. No estábamos en la vida, en las calles, en las escuelas, en Tepito si hace falta, en Garibaldi, en la Zona Rosa, en Tlalpan, ni en el Oxxo, ni en cualquier lugar de esta inmensa ciudad. No estábamos en los diarios que te prestaban los boleadores, no estábamos en los hoteles, en las radios, en las televisiones de todos. Nos fuimos yendo de la vida, de tal forma que la ahora CDMX, una ciudad país, una ciudad estado, una ciudad continente, se olvidó de vivir eso. Desconociendo nuestra vida, nos dejó al margen y otras vidas ocuparon ese lugar: el animalismo.

Llegaron a tierra desierta, huidas, derrotadas o desgastadas las tribus del toreo. No tuvieron que guerrear siquiera: ya andábamos en retirada famélica. Mirases donde mirases, olieras lo que olieras, tragaras este u otro taco, el toreo no estaba en los sentidos de la vida. Eso nos pasó. Buscando el gallo, dejamos sin gallinas el gallinero. Y entró la zorra sin tener siquiera que pelear un solo bocado. Hicimos lo que no hace el toro. Ahí, hasta el más manso lo pone duro. Nosotros fuimos pronto a tablas, buscando la querencia lenta de una derrota no peleada. Eso hicimos. Aquí, allí, allá.

Ha sucedido en cada capital taurina de relevancia. Partiendo de Rosario (Argentina), cuna de animalismo más radical y más pagado, llegaron a Barcelona las huestes de Leonardo Anselmi para usar la prohibición como mensaje catalanista. Hábiles, estas huestes se dispersaron por las grandes ciudades del norte de España, con el resultado que hoy tenemos. De tal forma que, ni regresando el derecho un Tribunal Constitucional, hemos vuelto a dar toros en Barcelona. En Madrid, intentaron lo mismo, con un error. Durante el mandato podemita de Carmena en el Ayuntamiento, se cerró la Escuela, se quiso estrangular económicamente a Las Ventas prohibiendo licencias de actividad. Pero como la Comunidad de Madrid, propietaria del coso, tiene potestad para dar anualmente licencias para todos, se fueron al carajo. Solo por eso. Si en la CAM hubiera andado el PSOE y PODEMOS, Las Ventas estaría cerrada.

Esa fortuna nos tocó aquí. A ver si suena la flauta allí. Con una diferencia. Madrid en toros es mucho Madrid. La México no es tanto. NO busco culpables, sino lo que busco es una descripción. Barcelona pasó a ser un lugar del pueblo para ser un lugar de atraco al pueblo, que dejó de ir a los toros. Una Barcelona potente no cae ante el antitaurinísimo. Una Monumental potente, tampoco. Y de eso se trata. Se trata de eso, bro. De dar la cara, salir a la calle. Tantos miles y miles. Pero no más ahí, con el dedo en el Twitter y el culo en el asiento.

Si existiera una entidad que aglutinara a todos los países del toreo, tendríamos, al menos, una visión global de los problemas comunes del toreo. No existe esa entidad, no existe esa visión, no existe una organización que se adelante a los problemas de cierres. Y eso no es culpa del antitaurino. El toreo se ha convertido en algo donde lo que importa es el balance económico. En mi plaza, en tu plaza, en su plaza, con mi torero, con su torero, con mi ganadería, con la ganadería del otro. Eso es lo que importa. Y con ese rol de importancias, buscando al gallo, olvidamos el gallinero. Al toreo le sucede lo que a tantas mujeres. Que, buscando al hombre de su vida, se olvidan de que es un hombre.

Buscando la rentabilidad de nuestra casa, plaza, torero, ganadería, nos henos olvidado de que es el toreo. Es vida. Es ideología. Es filosofía. Son principios, derechos. El toreo es un pedazo dentro de las entrañas de cada cual. Me pregunto cuándo nos daremos cuenta de que todos juntos, pedazo a pedazo, usando cojones y talento, estructura y generosidad, somos capaces de lograr que nada se cierre. Porque nada que está vivo cierra. Porque todo lo que está en la vida, a cada hora, puede ser cerrado.

Publicado en Mundotoro

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s