Ejemplares de varias ganaderías españolas vienen a México para refrescar la sangre.

La misión -penamos- sería terminar con la sequía de bravura que existe en la actualidad en el campo bravo mexicano y darle al aficionado joven y por ende del futuro, ese «nuevo toro» que muchos aficionados exigen en las plazas mexicanas en cuanto a genotipo: trapío, peso y juego.

De SOL y SOMBRA.

En silencio y sin transcendencia: ejemplares de varias ganaderías punteras de España ya están en varios ranchos mexicanos o pasando la cuarentena correspondiente para refrescar sangres y añadir nuevas. Hacía muchas décadas que las fronteras para la exportación de animales bravos entre España y México estaban cerradas. De esta forma, los ganaderos mexicanos que deseaban refrescar, crear o cruzar se habían de conformar con las denominadas “pajuelas”. Así lo ha informado Mundotoro que ha podido contrastar que, en las últimas fechas, vacas madres de La Quinta, Victoriano del Río y Garcigrande, ya están en varias ganaderías mexicanas o en situación de cuarentena.

En concreto, lotes de La Quinta están pasando la cuarentena y podrían estar en septiembre en los ranchos de Rancho Seco, que también ha adquirido un lote de vacas y cuatro sementales de López Gibaja, y Pepe Marrón. Un lote a completar de Garcigrande está ya en la ganadería “española” de Santiago Pérez Salazar (San Fernando), alrededor de unas sesenta vacas. Por otro lado, en las ganaderías de Fernando de la Mora (con dos sementales) y los Gutiérrez Cortina (Santa Fe del Campo), pastan ya reses de Victoriano del Río.

Podría darse la circunstancia de que de las vacadas propiedad de la familia Baillères, Zalduendo y los amplios lotes adquiridos a Núñez de Cuvillo, podrían “viajar” a México en un traslado entre el mismo propietario. En cualquier caso, estas adquisiciones tratan de refrescar y ampliar el toro mexicano para lograr una nueva “oferta” ganadera en un país en donde el monopolio de un origen de raza ha sido el alimento de su tauromaquia. Lo que no se sabe es quien ha logrado esta estupenda circunstancia de fronteras abiertas que tan bien puede hacer al toreo mexicano.

Desde el año 1998 que Martín Arranz y José Miguel Arroyo hicieron una exportación importante de procedencia Parladé/Domecq a México, así como llegaron a este país lotes de Buendía a ganaderías como la de Los Encinos y otra sangres santacolomeñas como las de Paco Camino, adquiridas por Pepe Chafick. Desde entonces los ganaderos mexicanos no habían podido adquirir ejemplares para trasladaros a tierras mexicanas.

Publicado en Mundotoro.

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