Bilbao: Paco Ureña otra vez grande en Vista Alegre.

Por Carlos Ilián.

La cogida el jueves de Roca Rey ha tenido consecuencias a granel, de una parte ha sido el detonante para que por su gesto de no ceder ante la adversidad Bilbao se le entregara rendido, pero ese percance le ha dejado fuera del cartel de ayer y ha dado entrada a Talavante. Esta sustitución es ajustada a la categoría del extremeño sin embargo rebajaba el interés del cartel que estaba centrado en el actual tirón popular del torero peruano lo cual no fue determinante pues la plaza sin llegar, ni por asomo, a los tres cuartos estaba muy poblada. O sea no hubo devolución masiva de entradas.

Entre los nombres de Roca Rey, Morante de la Puebla y el Talavante de último momento figuraba Paco Ureña, como escondido, vergonzante, machacado por las empresas, la de Madrid y Valencia especialmente, aparecía en Bilbao por una razón demoledora, la de su triunfo inolvidable en 2019, la última cita en Vista Alegre antes de la pandemia. No podía ser ninguneado también aquí, en la plaza donde en una tarde cortó cuatro orejas de ley un hecho sin precedentes desde la encerrona de El Cid en 2007.

Y Ureña ha sido recibido por la afición bilbaína obligándole a saludar después del paseillo, todo un reconocimiento a su triunfo de hace tres años. Paco Ureña respondió a Bilbao con una entrega enorme ante un lote complicado, áspero, sin clase. Nunca se conformó y fue creciendo en intensidad hasta superar al tercer toro pisando los terrenos de la verdad. Derechazos y en especial unos naturales arrancados sobre la base de la quietud y el estoicismo para culminar con una estocada jugándose el pellejo. No podía ser de otra forma, Ureña fue empitonado. Una estocada que valía ella sola la oreja que cortó, con petición de la segunda.

Salió de la enfermería para la lidia del sexto, un toro al que Ureña midió perfectamente sus desiguales embestidas y al que embarcó en tandas cortas especialmente por el pitón izquierdo, siempre en los terrenos del toro. Al final y con mucha parsimonia ligó por el pitón derecho sin la espada y se relajó en muletazos por bajo. Otra vez acertó con el acero. Y una oreja que hace justicia en la tarde en la que Ureña en Bilbao ha recuperado su sitio.

También Alejandro Talavante cortó una oreja sin peso al segundo, el toro más claro de la deslucida corrida del Puerto. Sin ceñirse nunca y como el que lava trenzó una faena liviana a la que decoró con un final muy torero y una estocada en la cruz. El quinto se paró muy pronto y Talavante que nunca arriesgó ni lo imprescindible se fue a los bajos con la espada. Aquí paz y después gloria.

Morante de la Puebla entendió la mansedumbre del primer toro y en la puerta de chiqueros lo trasteó sobre la mano izquierda aunque los mejores muletazos los ligó en los redondos sobre la derecha. Y poca historia más tuvo la faena, y ninguna la del cuarto toro, clamorosamente parado en el que Morante abrevió sin pestañear.

Plaza de Vista Alegre. Séptima corrida. Entrada: menos de tres cuartos del aforo. Toros del Puerto de San Lorenzo (4), con más complicaciones que casta, en general a la defensiva. Morante de la Puebla (5), de tabaco y plata. Estocada corta (saludos). Estocada corta (algunos pitos). Alejandro Talavante (6), de azul noche y oro. Estocada y descabellos (una oreja). Bajonazo (silencio). Paco Ureña (7), de burdeos y oro. Estocada (una oreja). Estocada desprendida (una oreja).

El cartel de hoy: Toros de Santiago Domecq para Antonio Ferrera, José Garrido y Leo Valadez.

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