«Nací torero y moriré torero»: Sebastián Castella.

«Desde que anuncié que volvía a los toros no pinto más. El capote vuelve para torear», expresó Sebastián Castella, torero francés, que con más mil 300 corridas a cuestas que lo han llevado a ser un gran exponente del mundo de la tauromaquia.

Por Liset Espinoza.

A cuatro meses de su presentación en la 68 Temporada Taurina de Manizales, el oriundo de Béziers, de 39 años, habló sobre lo que viene y de cómo se prepara para su corrida.

Después de dos años de ausencia, tras anunciar su retiro ¿Qué lo motivó a regresar de nuevo a los ruedos?

Hombre, es mi vida. Nací torero y moriré torero. Salí pronto de mi casa, con 14 años, y toda mi vida ha ido enfocada en el toro y llegó un momento en que necesitaba un tiempo y la necesidad de un cúmulo de cosas te empujan y te hacen tomar esa decisión de dejar el ruedo, de dejar tu pasión por un rato. Me fui sin el pensamiento de volver, porque ya había hecho lo que tenía qué hacer y no tenía esa fuerza para seguir. Necesitaba ese descanso, conocer otro mundo, otras personas, porque cuando un torero está en su profesión está en una burbuja y no puede evadirse porque el toro es celoso, la tauromaquia es celosa y dos años fueron suficientes para recobrar todo, aprendí muchas cosas como la pintura, pero me llamaba otra vez el toro.

¿Cómo está preparando su reaparición en la Feria Taurina de Manizales?

Volví a mi rutina de los entrenamientos, de la concentración, de vivir del toreo. Al estar fuera veía la tauromaquia con una perspectiva diferente, pero ahora con los años y con la madurez tengo la incógnita de ¿cómo será cuando vuelva a ponerme el traje de luces? Es bonito tener todas esas dudas. Prepararé los deberes como es debido para estar seguro, tranquilo y solo el de arriba y los toros dirán qué pasa.

Manizales como plaza ¿qué significa para usted y para el mundo del torero?

Para el mundo del toreo es una feria muy importante en el calendario taurino porque es la feria que goza de mejor salud hoy en todo lo que es América Latina. Siempre estamos todos los toreros en esta feria y eso quiere decir mucho. Es la primera del año y es un termómetro de cómo va a estar el toreo durante el año. Uno quiere estar en Manizales por la categoría que tiene, porque es una ciudad extraordinaria, con una afición buenísima y personalmente en Manizales he vivido muchas tardes, triunfos y días agridulces. Lo bonito de todo no son las estadísticas ni los números, lo importante son los amigos que he podido hacer y el cariño que la gente siempre me ha dado.

En el país hay un debate para acabar con la tauromaquia ¿usted que vive de este mundo lo ve sin el arte de lidiar toros?

Aquí está claro que nadie es imprescindible, pero cuando uno empieza a tocar las historias, las culturas, las tradiciones, las raíces de un país o de una zona y quieren quitar esa libertad de expresión, de poder ir y de disfrutar ese espectáculo que hace vivir a muchísima gente más allá del toro, de la muerte, detrás de cada personaje del mundo del toro hay una historia y eso es importante, y nadie tiene derecho en quitar o prohibir. Entiendo el debate, pero no lo comparto porque históricamente ha habido sacrificio y el toro es el único animal, desde mi punto de vista, que 20 mil personas aclaman, que puede demostrar sus cualidades y hasta gana su vida para mejorar una raza que nos emociona a todos.

¿Qué siente al estar de frente con el toro?

Siento mucha felicidad y prevención, pero lo más difícil es todo lo que se hace antes, lo que no conoce la mayoría de la gente, porque todos ven al torero cuando llega al patio de cuadrillas, sobre todo, cuando pasa la raya y entra al ruedo, y creen que empieza ahí, pero antes de eso hay una vida entera detrás y lo duro está en los sacrificios, entrenamientos, en la preparación, en los momentos de lesiones, entre otras cosas, hasta llegar a ese día en el que todo tiene que estar perfecto, pero sale el toro y cambia todo.

¿Cuál es el toro que más complicado que le ha tocado lidiar en una corrida?

No me acordaré de su nombre porque por difícil me lo quise quitar de la mente. Me acuerdo de los que me han dado alegrías, pero algunos que me hicieron pasar un mal rato fueron un novillo en Cali (Colombia), un toro en Logroño (España) y otro en Bilbao (España), pero no me acuerdo de sus nombres, ni falta que hace (risas).

Sobre la pintura

Sebastián Castella siempre ha pintado, pero no se considera un profesional, simplemente lo hace por hobby. «Al principio empecé a pintar en los capotes no en el lienzo porque no soy pintor y los respeto mucho. Me he inspirado en lo que han sido mis experiencias, mi historia, mis anécdotas y las plasmo en los capotes», dijo.

Publicado en La Patria

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