Toreo grande de Urdiales, a hombros con un poderoso Roca Rey en Logroño.

Una faena de extraordinaria pureza y sinceridad de Diego Urdiales le abrió este miércoles la última Puerta Grande de la feria de Logroño, un triunfo que compartió con el peruano Roca Rey, que también salió en volandas tras cortar dos orejas al sexto tras una labor muy poderosa y vibrante.

La primera faena de Urdiales tuvo mucho mérito por el hecho de imponerse a base de firmeza y valor a un toro que fue desarrollando sentido durante su lidia.

El riojano, que dejó su tarjeta de visita con el percal tanto en las verónicas de recibo como en un ajustado quite por chicuelinas, lo consintió mucho de primeras por el derecho, pero pronto vio que el animal iba a peor, frenándose, echando la cara arriba y volviéndose en un palmo. Faena más de raza que de estética, muy de verdad y emocionante, pero que quedó en silencio por culpa del descabello.

Lo verdaderamente grande llegó en el quinto, un toro que llegó a la muleta sin definirse y con el que Urdiales dictó una lección de capacidad, dominio y un sublime toreo al natural.

Después de un torerísimo inicio por bajo para sacárselo a los medios, y tras unas probaturas por el derecho, el de Arnedo se echó la muleta a la izquierda para robar una serie extraordinaria por la pureza y por como dominó a un toro con genio y que embestía con todo.

Faena sin fisuras, sin dudas y siempre a más, rompiéndose el torero por naturales, totalmente arrebatado, muy sincero y encandilando a sus paisanos, que vibraron con el toreo de Urdiales, que redondeó su extraordinaria labor con una estocada que le granjeó las dos orejas.

Le duró poco la gasolina al primero de Roca Rey, un toro que tuvo cierta alegría en sus primeras arrancadas, pero que enseguida optó por echar la persiana hasta acabar rajándose definitivamente.

El peruano se lo dejó venir de lejos en el inicio de faena por el derecho, corriendo la mano con suavidad pero sin poder apretar al de Cuvillo en una faena solvente pero que no llevó nunca el entusiasmo a los tendidos, que únicamente parecieron reaccionar en un final de cercanías. Mató mal y fue silenciado.

Espoleado por el triunfo de Urdiales, salió Roca Rey a por todas en el sexto, un toro bravo y con transmisión al que firmó una faena poderosa, vibrante y muy comunicativa con los tendidos, que disfrutaron del valor del limeño con el capote y el dominio absoluto que demostró también con la muleta.

Faena de mucho ritmo, sometiendo por abajo al de Cuvillo en un primer tramo de notable autoridad, y que acabó en un final en la corta distancia en la que desplegó toda su artillería. Estocada fulminante y dos orejas.

Poca historia tuvo la primera faena de Morante ante un toro justo de fuerzas y a la defensiva, al que el sevillano quitó las moscar brevemente por uno y otro pitón antes de irse a por al espada. Pitada final al toro en el arrastre y también para el torero

El cuarto fue devuelto y sustituido por un sobrero de Juan Pedro Domecq, con el que Morante tornó las cañas en lanzas con una faena bien distinta a la anterior y en la que dejó momentos de gran torería.

Con el capote ya se vio otra disposición y firmó verónicas de notable ejecución, chicuelinas y hasta vistosas navarras. Muleta en mano, y tras unos preciosos ayudados por alto, la faena estuvo repleta de fogonazos de exquisito corte a un toro que sirvió sin más, y al que acabó cortando una oreja tras una estocada habilidosa.

FICHA DEL FESTEJO.– Cinco toros de Núñez del Cuvillo, bien presentados y de juego desigual. Sin fuerzas y a la defensiva el primero; con genio y a peor el segundo; de más a menos el tercero, que acabó rajándose; encastado el quinto y bravo el sexto. El cuarto fue un sobrero de Juan Pedro Domecq, manejable.

Morante de la Puebla (verde lima y azabache): estocada tendida (pitos); estocada habilidosa (oreja).

Diego Urdiales (turquesa de azabache): media y tres descabellos (silencio); estocada (dos orejas tras aviso).

Roca Rey (azul marino y oro): dos pinchazos y estocada baja (silencio); estocada fulminante (dos orejas).

En cuadrillas, El Víctor destacó con las banderillas en el segundo; y el picador José Manuel Quinta fue muy aplaudido tras la suerte de varas del sexto.

La plaza rozó el lleno en los tendidos (más de 10.000 espectadores), en lo que ha sido, con mucha diferencia, la mejor entrada de toda la feria.

Fuente: El Mundo.

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