Feria de Otoño: Jorge Martínez, torero caro.

El novillero murciano trazó dos tandas de naturales excelsos a un noble novillo de Valdellán.

Por Antonio Lorca.

La tarde comenzó fría como un témpano de la mano de un novillero francés, alto como un jugador de baloncesto, frente a un novillo que escasa fachada; el ambiente se vino arriba al final de la lidia del tercero, cuando Jorge Martínez dibujó dos tandas de naturales para el recuerdo, y terminó como el rosario de la aurora, con dos novillos devueltos y un tercero que no siguió el camino de los corrales porque ya era noche cerrada. Lo que son las cosas…

Pero, al menos, hubo toreo del bueno, en pequeñas dosis, es verdad, pero de mucho peso. Parecía ya vencida la faena de Jorge Martínez al tercer novillo, noble, blando y ya desfondado, cuando toro y torero se pudieron de acuerdo y entre ambos firmaron una obra de arte tan efímera como concluyente. El animal hizo acopio de sus últimas fuerzas, y embistió con clase y dulzura a la muleta de un torero en instante de inspiración, y así surgió, primero, una tanda de magníficos naturales, preñados de elegancia, templanza y empaque. Y hubo otra a continuación, enorme, grande, hermosa, también con la mano zurda, que llevó la emoción a los tendidos. Cómo se emplearía el novillo en su humillación y recorrido que se desplomó al final de esta segunda.

Y ahí quedó, esparcido por toda la plaza, el misterio del toreo. Unos ayudados finales precedieron a una estocada caída que no evitó que la petición de oreja fuera mayoritaria, aunque el criterio presidencial prefirió elevar el listón de la exigencia tan decaído en esta plaza.

Eso fue todo. No hubo más.

Se presentaba en Las Ventas Yon Lamothe, que no ha dejado huella en Madrid. Ni con el áspero primero ni con el soso cuarto expresó un atisbo de toreo hondo; por el contrario, pareció empeñado en dar mantazos superficiales, carentes de emoción. El novillo que abrió plaza no ofreció facilidades; de áspera y descompuesta movilidad, embistió con brusquedad y toscas maneras. Lamothe estuvo a la defensiva, mudo e intrascendente. Tampoco habló ante el soso cuarto, y solo mejoró en un airoso quite por delantales en el tercero.

Y tampoco tuvo su tarde Diego García, que conoció la miel de la puerta grande el pasado 1 de mayo y no ha podido repetir la proeza. Tiene maneras, se esforzó en dibujar el mejor toreo posible, pero no pudo alcanzar más que un par de pinceladas aisladas, sin llegar al corazón de los tendidos.

Soso y sin fuerzas fue su primero, al que le robó tres naturales a final de faena; y noble y repetidor el quinto, con el que comenzó con unos elegantes pases por bajo ligados con un largo de pecho. Alargó su labor en demasía y no fue capaz de que el conjunto levantara el vuelo, de modo que quedó la impresión de que el noble oponente merecía más. Y, al final, además, lo fastidió todo con un pésimo manejo de la espada.

Eran las ocho diez cuando salió el sexto, y volvió a los corrales en el tercio de banderillas tras una intensa labor de los mansos y el mayoral de la plaza. El sobrero, otro inválido, siguió el mismo camino, y ya eran las ocho y cuarto cuando saltó al ruedo el segundo sobrero, tan blando como sus hermanos, con el que Jorge Martínez no pudo más que demostrar su entrega y perseverancia, pero ni el ambiente ni la hora se prestaban a intentar lo que parecía -y era- era imposible.

Valdellán/Lamothe, García, Martínez

Cuatro novillos de Valdellán, justos de presentación los tres primeros, como corresponde a su encaste Santa Coloma y de más trapío el cuarto, cumplidores en varas; de áspera movilidad el primero, mansurrón e inválido el segundo, y nobles los otros dos; y dos de López Gibaja -quinto (devuelto) y sexto-, bien presentado, cumplidor en el caballo y noble; sobrero del mismo hierro, también devuelto; segundo sobrero, también de López Gibaja, inválido y noble.

Yon Lamothe: casi entera atravesada (silencio); casi entera caída _aviso_ estocada caída (silencio).

Diego García: casi entera perpendicular (silencio); dos pinchazos, estocada atravesada que hace guardia _aviso_, seis pinchazos _2º aviso_ y tres descabellos (silencio).

Jorge Martínez: estocada caída (petición mayoritaria y vuelta al ruedo); pinchazo, casi entera perpendicular, un descabello _aviso_ y tres descabellos (silencio).

Plaza de Las Ventas. Novillada de la Feria de Otoño. 6 de octubre. Media plaza (12.212 espectadores, según la empresa).

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