Miguel Abellán y las sombras en sus trajes de luces: «Sigo siendo torero»

«Tiene un gato en la tripa». Pronuncia el crítico taurino y teatral ya retirado Javier Villán, refiriéndose a Miguel Abellán, el actual director gerente de Asuntos Taurinos por el que fue agredido en una corrida de toros celebrada hace 22 años.

-¿Le suena Javier Villán?

-Sí… En mi etapa profesional tuve aciertos y errores. Y me arrepiento. Tenía 20 años… Es la única vez en mi vida que he tenido un incidente con un periodista. Ahora le admiro y le respeto.

Abellán acaba de cumplir 44. Este suceso ocurrió el 23 de septiembre de 2009 en Logroño. En la crítica de ese día, Villán había escrito una frase que «no le aludía a él directamente, pero él se dió por aludido»:

Los toros en punta (que no están afeitados) acojonan a los toreros.

Esta afirmación enfadó al diestro: «¿Quién conoce al hijo de puta de Javier Villán?». El grito de Abellán entraba en el bar donde se encontraba el columnista con sus compañeros, descansando tras el festejo. «Se acercó muy violento con su cuadrilla, y me puso la frente en su cabeza», cuenta Villán. «Me dijo no mereces estar en el hotel de los toreros, a partir de ahora me vas a tratar de usted».

Años después, sus caminos se volvieron a cruzar, y entonces, el director del CAT se le acercó arrepentido: «Señor Villán ¿puedo darle la mano?». A lo que el crítico respondió: «La mano sí, un cabezazo no». Aunque la sentencia (de la que se hizo eco EL MUNDO) señalaba al padre de Abellán y reconocía que «la agresión, en sus vertientes física y verbal, quedaba plenamente acreditada», condenando a Miguel Abellán Brines a penas de 20 días de multa.

El fallo, en cambio, no consideraba «plenamente acreditadas» las acusaciones contra Abellán Hernando y los miembros de su cuadrilla. Abellán asegura que estas actuaciones ya no forman parte de él. «Respeto cualquier crítica y las acepto». Sin embargo, hace una semana se hacía público su desencuentro con Morante de la Puebla, cuando él ya no lleva el traje de luces. Lleva ocho años sin torear y cuatro -fue nombrado el 10 de septiembre de 2019- como Director Gerente del Centro de Asuntos Taurinos (CAT), al mando de un órgano público que tiene su razón de ser en el «fomento de la tauromaquia». Él es matador de toros.

Gana, según el Portal de Transparencia, 75.084 euros al año. Era «todo lo que pedían los toreros»: que uno de ellos, formara parte del CAT», dice una de las fuentes aficionadas y asiduas a Las Ventas. Le miran con lupa. Sobre todo, tras su ‘encontronazo’ con uno de los diestros más aclamados por «la plaza más importante del mundo».

Morante de la Puebla, como señaló este periódico, se «encaró con él» al finalizar la corrida el pasado 8 de octubre, precisamente, por las condiciones de la plaza. Algo de lo que fuentes cercanas al Partido Popular, aseguran que «no se ha quejado ningún torero». Morante tiene fama «de especialito con el estado del albero». Por eso y porque el diestro se acercara «con el traje de luces a alguien de la Administración» los aficionados consultados por LOC, que no se pierden ni una corrida en Las Ventas, comparten una sensación «de vergüenza absoluta».

No solo por Abellán, sino por Morante:»¿Qué hace un torero dirigiéndose así, en medio de toda la plaza, a nadie?». No se trata solo del «trato de Abellán» sino de los polémicos en su gabinete, como la elaboración del pliego de condiciones, anulado en un principio por el Tribunal de la Contratación Pública de la Comunidad de Madrid por «conculcar la libre concurrencia».

La tauromaquia está dividida, algunos no critican tanto este hecho «aislado e inútil» sino si la gestión de su cargo es positiva para la imagen de la Comunidad, mientras que Abellán continúa en la idea romántica, fija y monomaníaca de seguir viviendo en la profesión con «vocación y pasión».

Él afirma que «hace todo lo que le compete en su puesto para que la tauromaquia llegue a toda la gente posible… Es otra faceta de mi vida que no está alejada de mi profesión», otra forma de vivirlo. De seguir dentro. Mientras, desde fuera, el lugar que ocupa ahora como político y al que llegó a través de las listas de Casado (en una entrevista a este periódico comentó que se lo había propuesto el propio dirigente poco tiempo antes de presentarse) «se le ve como a Toni Cantó«, ya que en una materia tan dura como la de los toros, hace falta «algo más que saber torear». Su competencia, señalan fuentes del Gobierno, «es únicamente administrativa, del diseño de los carteles y la creación de eventos se encarga la empresa Plaza 1» que ganó el concurso de adjudicación. Abellán extralimita, dicen, sus funciones «porque no tiene la suficiente preparación, como Ortega Cano [parte del equipo de Abellán]… ¿Qué somos políticos o influencers?».

-¿Cree su paso por la televisión le ha beneficiado?

-Ni beneficiado ni perjudicado, de hecho, diría que beneficiado porque demostré qué un torero puede hacer muchas más cosas que torear.

Publicado en EL MUNDO

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