«Hay que estar dispuesto a torear distintas ganaderías»: Isaac Fonseca.

Por Borja Ilián.

El joven matador mexicano Isaac Fonseca torea en su tierra, en la ciudad de Morelia, capital del estado de Michoacán, este 2 de noviembre, en una exigente corrida que demanda lo mejor de sí mismo.

Fonseca, de 24 años, se encierra con seis toros en el Día de Muertos en México y con ello vuelve a hacer el paseíllo en su país tras casi cuatro años, tiempo en el que ha triunfado en España como novillero y matador de toros.

La última vez que Fonseca toreó en México fue el 4 de marzo de 2018, lo hizo como novillero y sin caballos. Ahora vuelve a México ya siendo matador, tras su reciente doctorado en Nimes, Francia, el pasado 11 de agosto.

Vuelve Fonseca con orejas cortadas en las plazas de toros de Madrid, Pamplona, Sevilla y Valencia, entre otras. En total cerca de los 100 apéndices. Pero, sobre todo, Fonseca se ha ganado ser una de las grandes promesas de la tauromaquia por la pureza y el valor de su toreo.

En unos momentos en los que el arte de Cúchares requiere de artistas con poder de convocatoria, su toreo quieto y de frente va a movilizar a los aficionados mexicanos hasta Morelia.

ENTRE ESTILO ESPAÑOL Y MEXICANO

Fonseca concedió una entrevista a EFE previo a su corrida de regreso. La vuelta del hijo pródigo, hecho torero en España, nutre la discusión sobre si se trata de un espada al estilo español o mexicano.

Este debate para Isaac carece de sentido pues está convencido de «que el torero no tiene nacionalidad sino entrega», añadiendo que marchó a España «con buen cimiento» y asegurando haber evolucionado en lo «humano y profesional», en valores y técnicamente como torero.

El torero michoacano es consciente de tener por delante la responsabilidad de ejecutar un toreo con las zapatillas firmes en la arena, pues los aficionados van para comprobar su sitio en la cara del toro.

Isaac reflexiona sobre ese trascendental instante, al ver venir al toro, y confiesa que a pesar de sentir mucho miedo todo cobra significado al «no moverse».

Este reto lo tendrá que poner a prueba la noche del miércoles frente a seis toros de seis ganaderías diferentes, algunas de los hierros más exigentes del campo mexicano como Torreón de Cañas y José Julián Llaguno.

El encierro se completa con reses de Xajay, Villa Carmela, Barralva y Julián Hamdan. Un sexteto de divisas que mezcla procedencia española y mexicana al 50 % cada una.

«Hay que estar dispuesto a torear distintas ganaderías», comenta Fonseca, quien se siente «orgulloso» por torear encastes duros tanto de novillero como de matador.

UNA CARRERA DE RETOS

Cinco cornadas, dos fracturas de mandíbula y una de clavícula, atestiguan la «dureza» de los rivales que ha lidiado en su carrera. La última cornada la recibió el pasado 19 de octubre, entrenando en el campo, 10 centímetros de herida que no van a impedir haga el paseíllo en su ciudad.

«Si por algo has conquistado al público hay que cuidarlo, si es mi fortaleza hay que mantenerlo», declaró Fonseca antes de encerrarse con seis toros.

El matador tiene la esperanza de que el 2 de noviembre inicie sus triunfos en plazas mexicanas. También está anunciado en Tlaxcala el 19 de noviembre y en Caxuxi, estado de Hidalgo, el 18 de diciembre. Por ahora no hay fechas para Aguascalientes y Guadalajara, pero Fonseca espera se concrete algo próximamente.

Todo esto a la espera de que se reinicien las corridas de toros en la capital del país y así poder confirmar su alternativa en la Monumental Plaza México, lugar donde le motiva especialmente pisar la arena.

No es ajeno al empuje prohibicionista en México, donde una suspensión cautelar a la espera de juicio tiene parada la actividad de la Plaza México, contra la tauromaquia y su libre desarrollo.

Al respecto Fonseca pide respeto y que se escuche a los taurinos, pues él entiende que «hay distintas sensibilidades» y todas deben ser toleradas.

Publicado en SWISS INFO

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