Ocho con Ocho: ¿Quién puede ostentarse como dueño de la verdad absoluta? Por Luis Ramón Carazo.

  • Fonseca indultó un buen Torreón de Cañas
  • En Guadalajara Leo Valadez en hombros.

El 2 de noviembre en la tradicional corrida nocturna moreliana en su plaza monumental, tuvo lugar el debut como matador de toros del michoacano Isaac Fonseca, sin desbordar la taquilla, la entrada fue el reflejo del interés que provoca, quién fuera triunfador en Europa en su carrera de novillero y allá se convirtió en matador, con todos los honores, acá tendrá que hacer camino en esa categoría.

Entre la pandemia y lo difícil que es ahora el hacerse ídolo en la carrera de torero, estriba el reto de quién ha puesto de su parte, en cuanta plaza se presenta con entrega y disposición por trascender.

La actuación en solitario ante un encierro de diversas ganaderías, llamó la atención y hubo aficionados de distintos puntos nacionales e internacionales, que se desplazaron a la capital de Michoacán, el punto álgido de la corrida fue cuando saltó a la arena “Señorón” de Torreón de Cañas, segundo de su lote, me relatan que fue un toro con gran trapío físicamente y en su desplazamiento en el ruedo fue siempre a más tanto en codicia, como en fijeza, provocando que el público pidiera el indultó -concedido por el juez de plaza- aunque luego un sector protestó, lo cual es omnipresente en ese homenaje, que siempre provoca polémica.

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Unas de las labores en el campo más hermosas es el tentadero de hembras y de machos, en el primero se eligen a las futuras madres y para ello se utilizan capote para calificar los grados de bravura, también la calidad de la embestida y en la segunda, a cuerpo limpio o si se va a elegir a un semental, se usan el capote y la muleta.
Se cuenta con los libros de la ganadería, en dónde registran la calificación histórica de la ascendencia o descendencia para la selección de madres, padres y empadres.

Cuando el toro de cualquier ganadería se lidia en público, este último sin el antecedente del trabajo ganadero, se pronuncia por el indulto de un ejemplar que a su modo de entender, fue excelente.

En conjunto el público juzga el fenotipo o forma física y el genotipo o comportamiento que incluye como condición positiva, la acometividad, el acudir con fijeza y mantenerse atento a los ligeros toques de capote y muleta, su duración, alegría, que humille al máximo, el galope y el recorrido.

Por lo que me relatan, la petición fue mayoritaria del homenaje de indulto para un toro que emocionó a todos en la plaza, desde luego, Fonseca con su toreo; ¿Fue justo? Entiendo que gran parte del público, el ganadero, el torero y el juez, en el juicio final de la lidia contestarían que sí; ya frías las mentes, probablemente se encuentren mil razones para fustigarlo, pero: ¿Quién puede ostentarse como dueño de la verdad absoluta? Yo no me atrevo y si celebró el triunfo del torero y el ganadero, el primero recibió máximos trofeos simbólicos y uno más del toro de Barralva, perdió trofeos del sexto de Villa Carmela, por la suerte suprema.

En Tlaxcala la misma fecha de Morelia, El Zapata y Héctor Gutiérrez con dos trofeos, cada uno por espuerta de Rancho Seco, salieron en hombros; mientras que El Payo no tuvo la misma suerte y salió por su propio pie, rumiando seguramente no haber triunfado, en noche tradicional en la hermosa plaza tlaxcalteca.
En Monterrey el 4 de noviembre, triunfó rotundamente Joselito Adame y salió en hombros con dos trofeos de un toro de Julio Delgado, Leo Valadez logró uno y Alejandro Talavante se fue inédito de la plaza Lorenzo Garza.

En Tlaxcala el 5 de noviembre, Angelino de Arriaga en hombros, dos trofeos de un toro de Tepetzala, Diego Silveti uno y ovaciones para El Calita, en la segunda corrida de la feria.

Leo Valadez fue el triunfador de la tercera corrida, de la temporada en el Nuevo Progreso de Guadalajara, el 6 de noviembre en su primer turno bordó el toreo con un toro de La Estancia y dos trofeos fue su recompensa, en hombros al finalizar el largo festejo, pues hubo dos toros de regalo por parte de Talavante y Diego Silveti, en los que su recompensa fue un trofeo, los astados fueron de Teófilo Gómez y Bernaldo de Quirós, respectivamente.

Se anuncian dos novilladas en La Florecita, de las cuales daré detalles posteriormente, así como que el domingo próximo en Acho en Lima, Perú, el lagunero Arturo Gilio se convertirá en matador de toros, después de una carrera novilleril exitosa. Que sea para bien y mucha suerte.

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