Macron anuncia que Francia no prohibirá las corridas de toros.

En vísperas del debate parlamentario sobre esta cuestión, el presidente galo justifica que «forman parte de nuestras tradiciones populares»

Por Juan Pedro Quiñonero.

Sin duda, Macron conoce con relativa precisión los equilibrios de fuerzas parlamentarios que deberán votar, el jueves, un proyecto de Ley decidiendo o rechazando la prohibición total de las corridas de toros. Pero quizá sea prematuro y peligroso pronunciarse definitivamente. Los debates parlamentarios son siempre arriesgados, forzosamente imprevisibles.

Arriesgándose personalmente a anunciar que Francia no prohibirá las corridas de toros, Macron toma partido favorable a la defensa de «una tradición popular francesa», según sus palabras.

Al margen de un encuentro con la Asociación de los alcaldes de Francia, foro muy sensible para conocer las opiniones de sociedad francesa más allá de los influyentes círculos parisinos, Macron declaró: «No habrá prohibición. Debemos caminar hacia la conciliación, el diálogo. Son imprescindibles el respeto y la consideración».

El presidente de la República matizó su no personal a la prohibición de este modo: «La condición animal no siempre se tiene en cuenta. Es una cuestión de fondo. Cuando se habla de la caza, o las corridas, se habla de la condición animal. Hay que abordar esa cuestión. Dicho eso. También es imprescindible tener en cuenta el apego de nuestros compatriotas a sus costumbres, sus tradiciones, de las que la corridas de toros forman parte. Todos los debates deben ser motivo de diálogo, sin duda, Pero en el respeto de las tradiciones de nuestra cultura popular».

Sin duda, el ‘no’ personal del jefe del Estado a la prohibición de las corridas de toros, en Francia, tiene un peso excepcional, que bien parece anunciar el voto parlamentario, decisivo, el jueves por la tarde-noche.

Publicado en ABC

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