Ocho con Ocho: Diego Ventura empieza con paso firme su campaña mexicana.

En San Luis Potosí triunfó Hernández Gárate.

Francia sigue vigente para en el toreo.

Macías en Guadalajara, salió en hombros y San Román se la rifó.

Por Luis Ramón Carazo.

El domingo 20 de noviembre de 2022 en la plaza de Irapuato, dejó El Juliconstancia de que, a unos meses de cumplir un cuarto de siglo en lo alto del escalafón de matadores, está en un momento de madurez profesional destacable.

Aún tengo en la memoria la faena al quinto novillo de Alcurrucén, en su presentación y despedida, actuando en solitario en la plaza de La Ventas de Madrid, en 1998 -unos pocos días después se ungió matador de toros en Nimes, Francia- en hombros se fue de la cátedra madrileña, después de exitosa carrera novilleril en México y en Europa.

La semana pasada en Monterrey, Pachuca e Irapuato, a partir del viernes 18, sábado 19 y el 20, sin dejar de lado la actuación de sus colegas de cartel: El Payo, Diego Silveti y Joselito Adame, su pequeña gira fue todo un suceso, en la que, destacó la faena a Caramelo de San Miguel de Mimiahuápam, un toro que, por sus cualidades, fue indultado a petición popular en la localidad guanajuatense.

Recordé a otro Caramelo del siglo antepasado y lo traigo a colación, pues fue el 15 de agosto de 1848 que, saltaba a la arena un toro colorado, bragado y veleto del hierro de Manuel Suárez Jiménez.

Lo curioso de este toro, es que no saltaba al ruedo a lo que sería una lidia ordinaria, sino para combatir a un tigre, traído por comerciantes desde la India y a un león que los marroquíes -en fútbol vencedores de Bélgica en la actual copa mundial de Catar- habían hecho llegar, desde el otro lado del Estrecho de Gibraltar.

A los dos felinos, el bravo Caramelo los venció y se emplazó siendo el diestro de apodo Regatero, quien con el capote lo incitó a regresar a los toriles. Pasaron tres semanas y se volvió a lidiar con tanta codicia que, el público conmovido pidió se indultara y así fue.

Dos meses más adelante, un 11 de noviembre del mismo año, Caramelo, regreso a la plaza madrileña, esta vez con una gran guirnalda que le cubría de flores el cuello, lanceado por Salamanquino, Julián Casas y toreado por Cayetano Sanz el astado volvió a encandilar con su bravura al público madrileño, que de nueva cuenta pregonaba, victoriosamente, su vida. Finalmente, al año siguiente 1849 en Bilbao, fue toreado y estoqueado por Regatero.

Lo traigo a colación para constatar la conexión del toreo con el pasado y tal vez eso prevaleció en Francia, donde el toreo sigue adelante, situación que esperemos así sea en la alcaldía de Benito Juárez, cuando el juez tenga a bien levantar la absurda prohibición de festejos taurinos, que nos tiene en suspenso en La México.

El toreo sigue vigente en nuestro País y el viernes 25 de noviembre en San Luis Potosí, salieron en hombros Diego Ventura y Jorge Hernández, mientras Fauro Aloi se llevó un trofeo, ante una buena entrada con siete toros de Marrón-el séptimo fue regalo de Fauro Aloi- gran función de toreo a caballo vivieron en la tierra tunera.

Jorge Hernández Gárate y Diego Ventura, salieron a hombros, gracias a que se repartieron cuatro orejas en lo que fue una agradable jornada, donde Fauro Aloi, cortó una oreja ante el ejemplar donado en noche triunfal.

Diego por lo que me relatan estuvo cumbre en sus actuaciones, como ahora acostumbra, dejando la impresión de ser a caballo el torero más importante de la época, en la que Pablo Hermoso, durante los últimos años ha declinado alternar con el luso hispano.

En Guadalajara el 27 de noviembre lidió astados de La Venta del Refugio, desafortunadamente, con la suerte suprema no fue atinado, pero si ampliamente reconocido.

Los de San Constantino fueron para Arturo Macías, del que logró un trofeo, en el cierre de festejos taurinos en Guadalajara y ahora en febrero del 2023 ya vendrán las corridas pendientes. Regaló un toro de San Constantino -quinto obsequio en la temporada- el cual resultó codicioso, fijo y de gran estilo, se llamó Guapito, en el que la faena fue completa en capote y muleta, le brindó Arturo al gran varilarguero tapatío David Vázquez, hubo petición de indulto -no concedido-pero si arrastre lento de homenaje y dos trofeos más a la espuerta de Arturo. En hombros junto con el ganadero, salió feliz el hidrocálido.

El segundo espada a pie, fue Diego San Román en la presentación de la ganadería en el coso tapatío -que tiene unos cuantos años de constituida con gran afición por su propietario Juan Pablo Corona– expuso en serio y se la jugó en la suerte suprema en el segundo de su lote y su premio fue, un trofeo muy meritorio.

Por cierto Michel Lagravere de padre francés y madre yucateca, celebró 10 años de haber recibido la borla de matador de toros en Mérida cuando tenía 15 años, su padrino fue Sebastián Castella y el testigo Juan Pablo Sánchez, ante toros de Bernaldo de Quirós en la plaza de Mérida, su tierra natal. El tiempo se va volando, no cabe duda, feliz aniversario querido matador.